Gobierno federal dice que está en Sinaloa bajo escolta de la GN; reportes de inteligencia lo ubican resguardado en el Palacio de Gobierno de Culiacán con vigilancia aérea permanente; fuentes cercanas hablan de una instalación militar
CULIACÁN, Sinaloa.— Desde el 2 de mayo de 2026, cuando se separó formalmente de sus funciones tras pedir licencia al cargo, Rubén Rocha Moya no ha aparecido en público, no ha emitido una sola declaración y no ha tenido contacto conocido con nadie fuera de su círculo más íntimo. Han pasado más de dos semanas. En ese tiempo, dos de sus colaboradores más cercanos se entregaron a la justicia de Estados Unidos, sus cuentas bancarias fueron bloqueadas por la UIF y una de sus propiedades en Culiacán fue baleada por sujetos armados. Rocha Moya no ha dicho ni una palabra.
La pregunta que nadie en el gobierno ha podido responder con precisión es la misma que miles de mexicanos se hacen: ¿dónde está?
LO QUE DIJO EL GOBIERNO: “ESTÁ EN SINALOA”
El 11 de mayo, durante su conferencia mañanera en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con brevedad a la pregunta directa sobre el paradero del gobernador con licencia: “El Gabinete de Seguridad viene mañana y podrá informar. Rocha está en Sinaloa”. Simultaneámente, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que Rocha Moya cuenta con un esquema de protección de la Guardia Nacional, aclarando que esa escolta no fue solicitada por el propio exgobernador sino que fue una recomendación directa del gabinete de seguridad, tras realizar un análisis de riesgo.
La incongruencia de esa respuesta no pasó inadvertida: el secretario de Seguridad del país confirmaba que le asignaron protección a alguien sin poder decir dónde estaba exactamente esa persona. La gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde expresó públicamente no saber su paradero; su última comunicación con Rocha Moya fue una llamada de felicitación el día en que ella tomó protesta, y desde entonces, silencio absoluto.
LAS VERSIONES EXTRAOFICIALES: PALACIO, CUARTEL Y DRONES
Mientras el gobierno federal repite que está en Sinaloa, los reportes periodísticos de investigación pintan un escenario más complejo. Un reporte de inteligencia de fuentes norteamericanas obtenido por el semanario Proceso, fechado el 11 de mayo, ubica a Rocha Moya resguardado dentro del Palacio de Gobierno de Culiacán bajo un esquema de vigilancia aérea que el documento describe como inédito: un helicóptero tipo Little Bird —utilizado en operaciones especiales por fuerzas estadounidenses— y al menos seis drones de gran tamaño realizan sobrevuelos constantes sobre el inmueble, con mayor intensidad en los horarios nocturnos. La categoría que usa el reporte es reveladora: “vigilancia estratégica y disuasión aérea permanente”, que no solo implica monitoreo sino capacidad de intervención inmediata.
El mismo semanario publicó una segunda versión: que el exgobernador estaría resguardado en un cuarto ubicado en la azotea del Palacio Municipal de Culiacán. Fuentes cercanas al exgobernador consultadas por El Tiempo Monclova ofrecieron una tercera posibilidad: que Rocha se encuentre en una zona o región militar, como medida de protección impuesta por la Presidencia de la República ante dos riesgos concretos: un posible operativo de extracción por parte de fuerzas estadounidenses, y la amenaza de un ataque armado como el que ya ocurrió el 9 de mayo.
EL ATAQUE DEL 9 DE MAYO: SU CASA FUE BALEADA
El sábado 9 de mayo, sujetos armados dispararon contra una propiedad en Culiacán registrada a nombre de Rubén Rocha Moya, ubicada en el fraccionamiento Privada Banus 360, en la zona La Isla Musalá, donde el exgobernador tenía su residencia habitual. El ataque descartó que se encontrara en ese domicilio —o implicó que quienes dispararon también desconocan su paradero exacto—, y amplificó la sensación de que la situación de Rocha Moya es más grave y más peligrosa de lo que el gobierno ha reconocido públicamente. Elementos militares y patrullas de policía local han montado vigilancia intermitente en los accesos del desarrollo residencial.
El mismo reporte de Proceso indica que el exgobernador presentaría una afección respiratoria derivada de un debilitamiento inmunológico, lo que sugiere un estado de salud comprometido en condiciones de alto estrés y aislamiento.
EL MAPA DE VERSIONES
| FUENTE | VERSIÓN SOBRE SU PARADERO | ORIGEN / FECHA |
| Gobierno federal (Sheinbaum) | Está en Sinaloa, bajo escolta de la Guardia Nacional | Oficial — 11 de mayo, mañanera |
| Gabinete de Seguridad (García Harfuch) | En Sinaloa; protección asignada por recomendación federal, no por solicitud propia | Oficial — 4 y 11 de mayo |
| Inteligencia norteamericana (Proceso) | Resguardado en Palacio de Gobierno de Culiacán; vigilancia aérea permanente con helicóptero Little Bird y 6 drones | Reporte de inteligencia fechado 11 de mayo |
| Proceso (segunda versión) | Cuarto en azotea del Palacio Municipal de Culiacán | Fuentes periodsticas sin confirmar oficialmente |
| Fuentes cercanas al exgobernador | En zona o instalación militar; protección impuesta por Presidencia ante riesgo de extracción o ataque | Versión extraoficial a El Tiempo Monclova |
| Residencia habitual (descartada) | Fraccionamiento Privada Banus 360, zona La Isla Musalá, Culiacán | Descartada: propiedad fue baleada el 9 de mayo |
| Gobernadora interina Yeraldine Bonilla | Desconoce el paradero; último contacto fue llamada de felicitación el día de su toma de protesta | Declaración pública — primeros días de mayo |
SUS FAMILIARES COMUNICAN; ÉL, NO
Un detalle que varios medios han señalado como revelador: los familiares directos de Rocha Moya —hijos incluidos, cuyas cuentas bancarias también fueron bloqueadas por la UIF— sí están activos, respondiendo mensajes y comunicaciones con normalidad. El propio exgobernador, en cambio, no ha dado señales de vida públicas desde el 2 de mayo. Ni un tuit, ni una declaración, ni una imagen. Catorce días de silencio absoluto mientras su mundo se derrumba.
Esa asimetría —familia presente, él invisible— refuerza la hipótesis del aislamiento impuesto, no voluntario. No es la conducta de alguien que huyó. Pero tampoco es la conducta de alguien que espera tranquilo a que el proceso legal se resuelva.
En el círculo político sinaloense ha comenzado a circular otra versión que cierra el círculo del caso: colaboradores cercanos al exgobernador aseguran que “el verdadero operador del pacto con Los Chapitos fue el senador Inzunza” y que Rocha Moya habría tenido un papel más limitado del que la acusación estadounidense describe. Si esa versión es o no una estrateégia defensiva coordinada con sus abogados, es algo que sólo se sabrá cuando Rocha Moya finalmente hable.