El sindicato magisterial más combativo de México lleva casi medio siglo usando la disrupción como única moneda de cambio. Este es el contexto que explica el conflicto que hoy tiene al Zócalo bloqueado a tres días del Mundial.
Si en los últimos días escuchaste que la CNTE tiene bloqueado el Zócalo de la Ciudad de México, que amenaza con boicotear el Mundial y que Claudia Sheinbaum se niega a reunirse con sus dirigentes, es posible que te hayas preguntado: ¿quiénes son exactamente, qué quieren y por qué esto no se resuelve nunca? Esta nota responde esas preguntas.
¿Qué es la CNTE?
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es una corriente sindical disidente fundada en 1979. No es un sindicato independiente: opera dentro del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), el gremio oficial, pero rechaza su estructura corporativa, históricamente vinculada al PRI y al gobierno en turno.
Su base de poder se concentra en cuatro estados: Oaxaca (Sección 22, la más poderosa), Chiapas, Guerrero y Michoacán. En esas entidades, la CNTE no solo negocia salarios: controla plazas, determina ascensos y tiene influencia directa sobre la política educativa local. Eso le da un poder estructural que ningún gobierno ha querido —o podido— desmantelar.
¿Qué están pidiendo hoy?
Las demandas actuales no son nuevas. Vienen acumulándose desde hace años y tienen una base legítima, aunque el gobierno federal considera que son financieramente inviables en su totalidad.
Las cinco demandas centrales de la CNTE en 2026
| Demanda | ¿Por qué la exigen? | Postura del gobierno |
| Aumento salarial del 100% | El salario base docente no ha crecido al ritmo de la inflación en dos décadas | Imposible por restricciones presupuestales |
| Abrogación Ley ISSSTE 2007 | Elevó años de cotización y redujo pensiones para trabajadores del Estado | No se ha comprometido a derogarla |
| Eliminación de la USICA | La ven como mecanismo de control disfrazado de evaluación | En revisión en mesas de diálogo |
| Reunión directa con Sheinbaum | Exigen interlocución al más alto nivel | Descartada; delega en SEP y Gobernación |
| Autonomía sindical plena | Rechazan el corporativismo histórico del SNTE ligado al poder político | No es demanda activa en mesas actuales |
El método: disrupción estratégica
La CNTE no negocia en silencio. Su método es la presión visible y el costo político máximo. Plantones en el Zócalo, bloqueos de carreteras federales, toma de instalaciones de la SEP. Y siempre en momentos de alta exposición para el gobierno: inicio de sexenio, temporada de elecciones, eventos internacionales.
El timing del conflicto actual no es accidental. Con el Mundial FIFA 2026 arrancando el jueves 11 de junio, cualquier imagen de represión policial en el Centro Histórico de la Ciudad de México circularía mundialmente en horas. La presidenta Sheinbaum lo sabe. La CNTE también.
La historia del conflicto: de 1979 a hoy
Cronología de los momentos clave
| Año | Hecho clave | Resultado |
| 1979 | Fundación de la CNTE como corriente disidente del SNTE | Consolida base en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán |
| 1980 | Primera huelga nacional del magisterio disidente | Reconocimiento sindical parcial |
| 2013 | Reforma educativa de Peña Nieto: evaluaciones ligadas a permanencia | CNTE lidera protestas violentas; bloqueos en Oaxaca y CDMX |
| 2016 | Enfrentamiento en Nochixtlán, Oaxaca: 8 muertos durante bloqueo | Crisis nacional; gobierno suspende operativo |
| 2019 | AMLO deroga evaluación docente; crea nueva ley educativa | CNTE rechaza cambios por insuficientes |
| 2024–2026 | Plantones recurrentes exigiendo aumento 100% y abrogación Ley ISSSTE | Sheinbaum niega reunión directa; delega en SEP y Gobernación |
La reforma de 2013: el punto de quiebre
El mayor enfrentamiento entre el Estado y la CNTE ocurrió durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. La reforma educativa de 2013 introdujo evaluaciones docentes vinculadas a la permanencia en el empleo: un maestro que reprobara la evaluación podía perder su plaza.
Para la CNTE, eso era inaceptable. Las protestas escalaron hasta el punto más trágico del conflicto moderno: el 19 de junio de 2016, un enfrentamiento en Nochixtlán, Oaxaca, dejó ocho personas muertas. El gobierno suspendió el operativo y la reforma quedó herida políticamente.
Andrés Manuel López Obrador llegó al poder en 2018 prometiendo derogar esa reforma. Lo hizo en 2019, eliminando las evaluaciones punitivas y creando la Nueva Escuela Mexicana. La CNTE celebró parcialmente, pero consideró los cambios insuficientes —especialmente en materia salarial y de pensiones— y continuó sus movilizaciones.
¿Por qué no se resuelve?
La respuesta corta: porque el conflicto tiene dos lógicas incompatibles. El gobierno no puede dar el 100% de aumento salarial sin comprometer el presupuesto de otras áreas. La CNTE no puede aceptar menos sin perder legitimidad ante sus bases.
Además, la CNTE tiene un incentivo perverso para no resolver: su poder político descansa en el conflicto permanente. Un sindicato que logra todo lo que pide deja de tener razón de ser como fuerza de presión. La movilización es su identidad.
Por eso, desde 1979, el patrón se repite: plantones, negociaciones, acuerdos parciales, tregua, y en unos meses, nueva movilización. Sheinbaum enfrenta exactamente el mismo ciclo que enfrentaron De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador.