Un buque petrolero cargado con un millón de barriles de crudo mexicano tipo Istmo tiene previsto llegar a Japón este viernes 17 de julio, en lo que representa el primer cargamento de petróleo mexicano recibido por el país asiático desde que estalló el conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero de 2026.
De acuerdo con el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), el hidrocarburo abastecerá las refinerías de Cosmo Oil, filial de Cosmo Energy, ubicadas en Yokkaichi y Chiba, instalaciones que cuentan con sistemas de coquización y desulfuración capaces de procesar crudos pesados y con alto contenido de azufre, como el que produce México.
El envío es el primer resultado tangible de un acuerdo alcanzado en abril de 2026 entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, tras una llamada telefónica sostenida la noche del 20 de abril para abordar la vulnerabilidad energética de Japón derivada del conflicto en Medio Oriente.
En 2025, Japón obtenía el 94% de sus importaciones de crudo de la región de Medio Oriente, según datos citados por El Imparcial.
El cierre del estrecho de Ormuz —ruta por la que fluía cerca del 20% de la demanda mundial de petróleo— disparó la preocupación del gobierno japonés por un posible desabasto y elevó el precio del crudo Brent más de 22% interanual, con cotizaciones recientes de entre 79 y 85 dólares por barril a mediados de julio de 2026.
La logística de la operación refleja la magnitud de la crisis global: en lugar de utilizar rutas convencionales, el buque partió del Golfo de México y tuvo que rodear el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, para evitar las zonas de mayor tensión bélica en su trayecto hacia Japón.
Sheinbaum explicó que Pemex Internacional, a través de su filial PMI Comercio Internacional —empresa responsable de comercializar el crudo mexicano en mercados de América, Europa, India y Oriente—, será la encargada de realizar las exportaciones hacia Japón durante un periodo que no precisó. La mandataria situó la producción petrolera nacional en alrededor de 1.8 millones de barriles diarios, de los cuales 1.4 millones se procesan en refinerías mexicanas, dejando entre 400 mil y 500 mil barriles diarios disponibles para exportación; el cargamento a Japón equivale a cerca del 61% de ese excedente diario.
El envío retoma una relación comercial que se mantuvo activa entre la década de 1980 y los primeros años de los 2000, cuando Japón compraba petróleo mexicano de manera regular, antes de que la declinación del yacimiento Cantarell y la consolidación de contratos japoneses con países del Golfo Pérsico redujeran ese intercambio.
Claves del caso
Lo que hay que matizar
• El acuerdo entre Sheinbaum y Takaichi no tiene una fecha de caducidad definida, por lo que este cargamento podría ser el primero de varios mientras persista la inestabilidad en Medio Oriente, aunque ningún comunicado oficial ha confirmado envíos adicionales programados.
• El volumen de este cargamento (un millón de barriles) es puntual y no representa un cambio estructural inmediato en los patrones de exportación petrolera de México, aunque sí un precedente diplomático y logístico relevante.
• La ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza incrementa significativamente los costos de flete en comparación con las rutas tradicionales de Medio Oriente hacia Japón.