Un expastor de Florida demanda a OpenAI y a Sam Altman en San Francisco, en uno de los primeros casos que vincula directamente el consejo de un chatbot con un daño médico grave
Un expastor de Florida, Scott Winters, de 55 años, demandó a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, ante el Tribunal Superior del Condado de San Francisco, California, al acusar a la compañía de negligencia y de “ejercicio ilegal de la medicina” a través de ChatGPT. Según la demanda, presentada el 22 de julio de 2026, el chatbot le habría dado consejos médicos que retrasaron el diagnóstico de una embolia pulmonar que casi le cuesta la vida.
| Claves del caso • Winters comenzó a consultar a ChatGPT-4o en junio de 2025 por mareos y cambios en su presión arterial. • La demanda alega que el chatbot minimizó los síntomas repetidamente y le sugirió quedarse en casa, en lugar de insistir en atención médica inmediata. • Especialistas consultados para la demanda consideran que los mareos previos pudieron deberse a pequeñas embolias pulmonares no tratadas a tiempo. • Tras su hospitalización, Winters necesitó ayuda para caminar, vestirse, comer y asearse durante su recuperación. • La organización Tech Justice Law, que lo representa, pide además que el tribunal suspenda la operación de ChatGPT Health hasta que se demuestre que es seguro. |
Lo que dice la demanda
De acuerdo con el expediente, con el paso de los meses ChatGPT dejó de insistir en que Winters buscara atención profesional y comenzó a ofrecer respuestas cada vez más específicas sobre su condición, asegurándole en repetidas ocasiones que sus síntomas no representaban un peligro inmediato y que podía seguir recuperándose en casa. Otras coberturas del caso señalan que el chatbot habría condicionado la búsqueda de ayuda médica a que los episodios de mareo se repitieran varias veces más antes de recomendar consulta con un especialista.
“Considerar que los chatbots explican la totalidad de las decisiones o resultados médicos de las personas simplifica en exceso un desafío mucho mayor”: Drew Pusateri, vocero de OpenAI.
La respuesta de OpenAI
La compañía respondió públicamente al caso a través de su vocero, Drew Pusateri, quien reiteró que los términos de servicio de ChatGPT establecen con claridad que la herramienta no está diseñada para diagnóstico ni tratamiento médico. Pusateri añadió que los modelos más recientes de la compañía son mejores que el utilizado por Winters para solicitar contexto adicional, comunicar incertidumbre y reconocer cuándo se requiere atención profesional.
El caso se suma a otras demandas que han vinculado a ChatGPT con daños graves en el mundo real, en un contexto en el que OpenAI y otras empresas de inteligencia artificial han comenzado a lanzar servicios de salud dedicados, como ChatGPT Health, que invitan a los usuarios a compartir su historial médico y hacer consultas directamente a la IA.