Saltillo, Coahuila. El Partido Acción Nacional (PAN) dejó de existir formalmente como partido político en Coahuila. Tras obtener apenas 2.29% de la votación —equivalente a 27,819 sufragios— en la elección de diputaciones locales del pasado 7 de junio, el partido no alcanzó el umbral mínimo del 3% que exige la ley electoral para conservar su registro estatal, lo que lo deja fuera del Congreso local y sin posibilidad de competir bajo sus siglas en la entidad hasta que, en su caso, reconstruya su registro.
Un resultado que confirma la debacle
La cifra no fue una sorpresa de última hora: desde la noche de la jornada electoral, cuando el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) comenzó a arrojar tendencias, quedó claro que Acción Nacional atravesaba uno de los momentos más críticos de su historia en el estado. Aquella elección —en la que se disputaron las 16 diputaciones locales del Congreso de Coahuila— terminó con una ventaja contundente del PRI, que se declaró ganador en los 16 distritos, mientras Morena impugnó los resultados y denunció irregularidades, entre ellas el señalado «QRgate», y solicitó la nulidad de 16 diputaciones.
En medio de esa disputa entre priistas y morenistas, el PAN quedó relegado a un papel casi marginal, incapaz siquiera de acercarse al umbral de permanencia. La comparación con el pasado reciente ilustra la magnitud de la caída: en la elección para gobernador de 2023, el PAN —entonces aliado con el PRI dentro de la coalición que llevó a Manolo Jiménez Salinas a la victoria con 765,979 votos— había aportado alrededor del 6% de esa votación conjunta. Tres años después, compitiendo en solitario, el partido no llegó ni a la mitad de ese porcentaje.
La decisión desde la dirigencia nacional
La pérdida del registro no es un trámite automático que ocurra en el aire: implica un proceso administrativo interno. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN emitió el acuerdo SG/027/2026, mediante el cual ordenó la disolución tanto del Comité Directivo Estatal como de la Comisión Permanente Estatal en Coahuila.
De acuerdo con los estatutos del partido —específicamente el artículo 86—, la dirigencia estatal, encabezada por Elisa Maldonado, contaba con 48 horas para presentar objeciones a esa determinación. El plazo venció el jueves sin que la dirigencia coahuilense emitiera respuesta ni pronunciamiento público alguno sobre la disolución de su estructura.
Con la vía interna agotada, se espera que el CEN anuncie este lunes el nombramiento de una comisión directiva provisional, que tendrá hasta tres años para intentar reconstruir al partido en el estado. La medida también implica que la responsabilidad financiera y administrativa de la estructura panista en Coahuila pasa a manos del comité nacional.
Qué significa perder el registro estatal
Al no alcanzar el porcentaje mínimo de votación, el PAN pierde su registro como partido político estatal en Coahuila. En términos prácticos, esto significa que:
El partido se queda sin representación en el Congreso local, ya que ninguno de sus candidatos a diputación obtuvo curul, ni por la vía directa ni por representación proporcional. Tampoco podrá participar bajo las siglas del PAN en próximos procesos electorales locales —municipales o estatales— mientras no recupere su registro, un proceso que, de intentarse, tomaría tiempo y requeriría cumplir nuevamente con los requisitos legales de constitución partidista en la entidad.
Es importante distinguir que se trata del registro estatal, no del nacional: el PAN conserva su registro como partido político a nivel federal, por lo que la crisis no compromete su participación en elecciones federales ni en otros estados del país. Sin embargo, el golpe simbólico es considerable para un partido que, durante décadas, tuvo presencia relevante en la vida política coahuilense.
Una tendencia que preocupa a la oposición
El caso de Coahuila se lee, para varios analistas, como parte de un fenómeno más amplio: la erosión sostenida de los partidos de oposición tradicionales —PAN, PRI y PRD— en distintas entidades del país frente al avance de Morena y, en este caso particular, ante un PRI que capitalizó el voto opositor en la contienda local. La derrota plantea interrogantes de cara al proceso electoral de 2027, cuando el partido tendrá que decidir si insiste en reconstruirse en Coahuila desde cero o si opta por absorber esa base política en alianzas con otras fuerzas.
Por ahora, la atención está puesta en el anuncio que se espera del CEN sobre la comisión provisional que tomará las riendas de la refundación panista en el estado, así como en si la propia Elisa Maldonado o algún otro liderazgo local hará declaraciones públicas sobre lo ocurrido.