Ciudad de México.- El senador morenista Arturo Ávila volvió a la carga contra su compañero de bancada Enrique Inzunza, a quien pidió públicamente presentar licencia ante el Senado de la República en lugar de reincorporarse a sus funciones legislativas, como el propio Inzunza había anunciado para el próximo 30 de agosto. A juicio de Ávila, que ese regreso se concrete «sería un error» dado que el senador por Sinaloa enfrenta señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado.
«Yo, en su lugar, pediría licencia sin dudarlo»
Hablando a título personal —y no como vocero parlamentario de Morena, cargo que también ocupa—, Ávila insistió en que cualquier legislador señalado con una acusación de la gravedad de la que pesa sobre Inzunza debería someterse al escrutinio de la justicia sin el resguardo del fuero constitucional. «Si yo estuviera en esa situación, presentaría una licencia sin dudarlo», afirmó, y añadió que lo más conveniente para Inzunza sería «someterse a las autoridades» pidiendo licencia, en lugar de retomar sus actividades como si nada hubiera ocurrido.
Para Ávila, continuar en funciones legislativas mientras se está bajo investigación por autoridades extranjeras resulta, en sus palabras, poco apropiado, y transmite la idea de que someterse voluntariamente al escrutinio judicial sería la vía que demostraría mayor disposición a rendir cuentas.
El contexto: más de 100 inasistencias y un regreso anunciado
Inzunza acumula más de 100 faltas a sesiones presenciales del Senado desde finales de abril, cuando el Departamento de Justicia estadounidense lo señaló, junto con otros funcionarios de Sinaloa, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y la facción de «Los Chapitos». Durante ese periodo, el senador ha participado de manera remota, por videollamada, en algunas sesiones, pero se ha negado reiteradamente a solicitar licencia formal, pese a la presión creciente de distintas voces dentro de su propio partido —entre ellas la del senador Higinio Martínez— para que lo haga.
El pasado 22 de agosto, Inzunza confirmó que retomará sus funciones de manera presencial este 30 de agosto, fecha en la que además se llevará a cabo la elección de la Mesa Directiva del Senado. Su anuncio llegó apenas un par de días después de que el propio gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya —también señalado en el mismo caso— solicitara licencia a su cargo, una decisión de la que tanto Morena como el gobierno federal se deslindaron, calificándola como una determinación «personal».
Un pleito que va más allá de Inzunza
Los llamados de Ávila a que Inzunza pida licencia no son nuevos: desde mayo, el legislador ha insistido públicamente en esa postura, argumentando que «cuando alguien está señalado, es deseable pedir licencia» para que las autoridades puedan investigar sin las complicaciones que supone el fuero constitucional. Sin embargo, fuentes legislativas han señalado que estos pronunciamientos también deben leerse en clave de un conflicto personal entre Ávila y el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López, cercano a Inzunza, derivado de una disputa por un departamento en la Ciudad de México que Ávila asegura haber entregado sin recibir el pago correspondiente.
De fondo también hay un cálculo político para Morena: el partido y sus aliados legislativos (PT y Verde) suman apenas 87 de los 86 votos necesarios para aprobar reformas constitucionales, un margen que se vería comprometido si Inzunza solicitara licencia y su suplente, Omar López —quien además compite por la candidatura de Morena al gobierno de Sinaloa—, tuviera que dejar la curul.
Sin respuesta de Inzunza ni postura oficial de Morena
Hasta el momento, ni Enrique Inzunza ni la dirigencia de Morena han emitido una respuesta formal a los señalamientos de Ávila. El senador sinaloense ha insistido en ocasiones anteriores en que su labor legislativa no depende de lo que ocurra con el caso de Rocha Moya en Sinaloa, y ha descartado previamente pedir licencia, a diferencia del mandatario estatal.
El episodio se suma a una tensión creciente dentro de la bancada morenista en el Senado, donde el caso Inzunza se ha convertido en un punto de fricción entre distintas corrientes del partido, apenas días antes de la fecha en que el propio senador tiene previsto reincorporarse formalmente a sus funciones.