“El agua me perseguía y yo corría”: los trabajadores que escaparon de los túneles hidroeléctricos inundados de Nepal

Una avalancha desatada por inestabilidad glaciar en la frontera con el Tíbet provocó una inundación que ya deja más de 1,000 muertos y miles de desaparecidos. Dos sobrevivientes narran cómo salieron con vida de los túneles del río Trishuli.

Rasuwa, Nepal.- Pemba Dundu Tamang sintió primero una ráfaga de aire violenta. Después, el estruendo. Cuando el agua entró al túnel donde trabajaba, no pensó, corrió. “El agua del río me perseguía y yo corría”, contaría después. Corrió cuesta arriba durante 20 minutos, al borde de perder el conocimiento por el shock, hasta salir con vida.

Tamang es uno de los sobrevivientes de la catástrofe que golpeó la región de Rasuwa, en la frontera de Nepal con el Tíbet, el 26 de agosto de 2026. Una avalancha provocada por inestabilidad glaciar —el hielo se movía más rápido de lo normal, el agua de deshielo se había vuelto color café y ya aparecían grietas en la roca circundante, señales que las imágenes satelitales habían registrado antes del colapso— desató una inundación que arrasó poblaciones enteras a lo largo del río Trishuli antes de alcanzar los túneles de los proyectos hidroeléctricos de la zona.

Un torrente de agua, oscuridad y escombros

Tamang trabajaba en el proyecto Upper Trishuli 3B, con un equipo de unas 30 personas que revestía de concreto el interior del túnel, cuando el agua irrumpió. Logró escapar junto con su compañero Itha Ghale.

A pocos kilómetros, en el túnel del proyecto Upper Trishuli 1, Dhan Bahadur Tamang, de 32 años, vivió una experiencia todavía más extrema. Notó primero un cambio brusco de presión de aire y polvo levantándose; segundos después, el agua lo alcanzó.

«Sentí una y otra vez que iba a morir.»  — Dhan Bahadur Tamang

Quedó varado sobre un camión cisterna dentro del túnel, aferrado a tuberías para no ser arrastrado por la corriente, y resultó herido de una pierna. Cuando el nivel del agua bajó, la salida estaba bloqueada por escombros: él y otros sobrevivientes tuvieron que internarse más en el sistema de túneles, casi a oscuras, tomados de la mano y guiados por una sola linterna, pasando junto a restos de maquinaria y cuerpos de otros trabajadores.

«Fue una larga y agotadora pelea a través de la oscuridad, el agua, los escombros y los cuerpos.»  — Dhan Bahadur Tamang

Finalmente alcanzó la salida y la luz del día. Recibió ayuda de pobladores y personal de rescate; los helicópteros tardaron en llegar por la neblina. Fue trasladado a un hotel habilitado y después a un hospital. Desde entonces tiene pesadillas y ha tomado una decisión:

«No volveré a trabajar dentro de túneles hidroeléctricos.»  — Dhan Bahadur Tamang

La magnitud de la tragedia

Las autoridades nepalíes reportan, hasta el momento, más de 1,000 personas muertas —algunos reportes más recientes elevan la cifra a 1,252— y cerca de 4,000 desaparecidas, entre ellas posiblemente cientos de trabajadores de los proyectos hidroeléctricos sobre el Trishuli, cerca de la instalación de Rasuwagadhi.

Para Pemba Dundu Tamang, sobrevivir no significó salir ileso de la tragedia: perdió a seis familiares —su madre, su hermano mayor, su cuñada y tres sobrinos— en su vivienda junto al río. Solo sobrevivieron su esposa, su hijo y un sobrino. Su compañero Itha Ghale perdió a ocho familiares, incluidas su madre y su hija mayor.