Es el contingente más numeroso autorizado por el gobierno de Claudia Sheinbaum; los militares llegarán armados en una aeronave de la Fuerza Aérea de EE. UU. y realizarán maniobras con munición real del 20 al 30 de septiembre
El Senado de la República aprobó este 14 de septiembre, por unanimidad y con 75 votos a favor, el ingreso a México de 139 militares del Ejército de Estados Unidos, pertenecientes a la 101 División Aerotransportada, para participar en un ejercicio conjunto de entrenamiento en el Centro Nacional de Adiestramiento Santa Gertrudis, en Chihuahua, sede de la 5ª Zona Militar Aérea.
La solicitud fue enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo bajo el carácter de urgente resolución y contó con el respaldo de todas las bancadas, sin un solo voto en contra, de acuerdo con el registro del pleno. Los militares estadounidenses ingresarán armados a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea de EE. UU. y permanecerán en el país del 20 al 30 de septiembre de 2026.
Fuego real y maniobras de asalto
A diferencia de ejercicios previos, el entrenamiento autorizado esta vez incluye escenarios de combate con munición real: infiltración y establecimiento de puestos de mando, destrucción de posiciones de francotirador, ataque a bases de mortero, captura de campos aéreos e inserciones de asalto aéreo con extracción de objetivos, según el detalle de las actividades remitido al Senado.
El objetivo formal de la actividad, según la documentación oficial, es “fortalecer las capacidades operativas entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y México a través de la planeación y ejecución de operaciones militares”, bajo “principios de respeto, soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración, sin subordinación”.
Claves del caso
• 139 elementos del Ejército de EE. UU. (101 División Aerotransportada) autorizados a ingresar armados a México.
• Ejercicio del 20 al 30 de septiembre de 2026 en Santa Gertrudis, Chihuahua.
• Aprobado por unanimidad en el Senado: 75 votos a favor, cero en contra.
• Solicitud enviada por la presidenta Sheinbaum como urgente resolución.
• Antecedentes: 120 elementos en julio de 2025; 19 SEAL y 12 de Operaciones Especiales en febrero de 2026; 11 elementos en abril–mayo de 2026 en el mismo centro.
El mayor contingente autorizado hasta ahora
El de esta semana es, según los antecedentes registrados en el propio Senado, el contingente más grande de militares estadounidenses autorizado a ingresar a México durante la actual administración. Ejercicios anteriores en el mismo Centro Nacional de Adiestramiento de Santa Gertrudis involucraron a 120 elementos en julio de 2025 y apenas 11 en abril–mayo de 2026. En febrero de 2026, el Senado también había autorizado el ingreso de 19 integrantes del Equipo 2 de los SEAL de la Marina de EE. UU. y 12 elementos del Comando de Operaciones Especiales Norte.
La autorización se da además en un año en el que el Senado ha aprobado por decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de julio de 2026, el ingreso de otros 35 militares estadounidenses —23 SEAL del Equipo 8 y 12 de Operaciones Especiales del Grupo 7— para actividades que se extienden hasta el 15 de diciembre de 2026 en Campeche, Estado de México y el espacio aéreo de Hidalgo y la Ciudad de México.
Sheinbaum: “no implica cesión alguna de soberanía”
La presidenta defendió la medida al enmarcarla como una decisión soberana del Estado mexicano. “La presencia temporal de personal militar extranjero en territorio nacional no implica cesión alguna de soberanía, sino el pleno ejercicio de la facultad del Estado mexicano para decidir con quién y bajo qué condiciones coopera”, señaló, de acuerdo con su postura difundida en torno a la autorización.
El mismo 14 de septiembre, Sheinbaum calificó de “absurdo” que se sugiera que la población mexicana respaldaría una intervención militar estadounidense en el país, en respuesta a declaraciones de un exdirector de la DEA. La mandataria citó una encuesta según la cual el 91% de los consultados rechaza cualquier intervención militar de EE. UU., frente a un 9% que la respaldaría, para sostener que la cooperación en seguridad con Washington debe darse “sin comprometer la soberanía nacional”.
El respaldo unánime en el Senado —sin un solo voto en contra ni registro de debate opositor relevante— contrasta con la sensibilidad histórica de México frente a la presencia armada de tropas extranjeras en su territorio, y reabre la pregunta de dónde termina la cooperación bilateral y dónde empieza la subordinación, en momentos en que Washington mantiene presión abierta contra los cárteles que operan en territorio mexicano.