Tras ocho años de críticas públicas al reguetón, el cantante Aleks Syntek propuso una tregua con el género urbano y planteó grabar una colaboración con algún reguetonero como gesto de reconciliación. El cambio de postura llegó apenas cuatro días después de que el propio Syntek protagonizara un tenso momento con el público durante un concierto por el Grito de Independencia.
El estallido en el Grito
El 15 de septiembre, durante una presentación en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, Syntek interrumpió su show para confrontar a asistentes que le pedían canciones de otros artistas. «Entre más me digas eso, menos voy a cantar», respondió desde el escenario, y agregó: «Nosotros no pertenecemos al reguetón ni somos pandilleros de Nueva York, somos de México.» El cantante también acusó a los presentes de «consumir a puro sujeto sin talento» y afirmó haber recibido amenazas contra su esposa y su familia a lo largo de ocho años de críticas en su contra por sus opiniones sobre música urbana.
El cambio de postura
Cuatro días después, en entrevista con el periodista Gustavo Adolfo Infante, Syntek reconoció haberse excedido: «Dije cosas que no debí decir, le dije cosas a gente que les guardo mucho respeto. En el juego de la música no hay enemigos.» Explicó que su animadversión hacia el género no nacía de un desprecio real, sino de la frustración de ver reducidas sus oportunidades de trabajo frente al auge del reguetón: «Tuvieron tanto éxito que nos dejó sin trabajo y estamos enojados.»
«Yo invito a los reguetoneros a que entiendan que no tengo nada en contra de Bad Bunny.»
La propuesta de paz
Syntek planteó grabar una canción pop junto a un artista de reguetón, o bien participar como invitado en la producción de alguno de ellos, sin precisar un nombre específico. «Quisiera invitar a un reguetonero que haga un pop conmigo o yo me voy a su disco y hacemos algo más pop. Podría ser una coyuntura para firmar la pipa de la paz», declaró. El cantante también adelantó que planea alejarse temporalmente de los escenarios mexicanos para atender su salud emocional tras «ocho años» de desgaste por la controversia.