CNDH: paciente murió por una hemodiálisis inadecuada en la UNEME de Matamoros; IMSS-Bienestar debe reparar el daño

La Recomendación 30/2026 señala que enfermería realizó el procedimiento sin valoración ni supervisión de un nefrólogo y que el paciente fue trasladado en un vehículo particular, sin soporte vital

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que una persona con padecimientos crónico-degenerativos murió por el inadecuado procedimiento de hemodiálisis que recibió en la Unidad de Especialidades Médicas Hemodiálisis Matamoros (UNEME), en Tamaulipas. La Recomendación 30/2026 está dirigida a los Servicios de Salud del IMSS-Bienestar, que debe reparar el daño, según el comunicado DGDDH/116/2026 difundido el 23 de octubre.

Cómo ocurrieron los hechos

De acuerdo con el comunicado, el 30 de septiembre de 2025 la esposa de la víctima presentó un escrito ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas (CODHET), turnado después a la CNDH. En él relató que su esposo padecía diabetes, hipertensión arterial sistémica y enfermedad renal crónica, por lo que recibía hemodiálisis como terapia sustitutiva de la función renal.

El 9 de septiembre de 2025 el paciente ingresó a la UNEME para una sesión. Horas después, dos personas de enfermería informaron a su esposa que su estado de salud era grave y que debía trasladarlo al Hospital General de Matamoros, porque en la unidad no contaban con ambulancia. Ella tuvo que llevarlo en su propio vehículo. Al llegar al hospital le informaron que su esposo había fallecido.

Lo que acreditó la CNDH

Con base en sus investigaciones, la CNDH sostiene que el personal de enfermería inició y continuó la hemodiálisis sin la valoración, supervisión y participación de un nefrólogo; omitió notificar de inmediato a ese especialista cuando el paciente presentó un deterioro clínico agudo; y determinó su traslado sin valoración médica previa, en un vehículo particular y sin personal que le brindara soporte vital durante el trayecto.

Según el organismo, esas acciones incrementaron de manera injustificada el riesgo, favorecieron el deterioro clínico y privaron al paciente de atención médica especializada y continua durante una emergencia que comprometía su vida, circunstancias que contribuyeron a su fallecimiento.