El día que una enorme orca mató a su entrenadora durante un show en un parque temático: 30 minutos sumergida y un animal “posesivo”

El 24 de febrero de 2010, un evento con consecuencias fatales tuvo lugar frente al público espectador en las instalaciones del parque acuático conocido como SeaWorld, un complejo de entretenimiento marino que se encuentra ubicado en la ciudad de Orlando, Florida, Estados Unidos.

Allí trabajaba la entrenadora Dawn Brancheau, una profesional que al momento del hecho tenía 40 años de edad. Su nivel de especialización en el área no era menor, ya que los informes destacan que poseía una extensa trayectoria laboral, sumando un total de 16 años de experiencia profesional en el campo del entrenamiento con cetáceos.

La figura de Brancheau había trascendido el rol habitual de una trabajadora para convertirse literalmente en la cara visible del parque acuático. Según todos los testimonios sobre su desempeño, ella era considerada la “niña mimada” de SeaWorld, siendo valorada unánimemente como una empleada sumamente dedicada, profundamente experimentada y, en términos de valor humano, como uno de los mayores activos con los que contaba la empresa. Hace 16 años la orca Tikilum mató a la entrenadora Dawn Brancheau.

La Fundación Dawn fue creada para recordar a la entrenadora y para continuar con la tarea que ella había comenzado con los animales. En la página web de la Fundación se explica que: “Durante sus años como entrenadora de SeaWorld, no solo vivió el sueño de toda su vida sino que también dominó su oficio. Dawn se ganó el amor y el respeto de sus colegas y la admiración del mundo del entrenamiento de animales. Dawn inspiró a millones de visitantes del parque a amar la vida marina como ella lo hizo, y a servir como administradores apasionados de su medio ambiente”.

En los instantes previos a que se desencadenara el letal incidente, la entrenadora Brancheau se encontraba interactuando y actuando junto a un enorme ejemplar de cetáceo. Ella estaba flotando en la zona correspondiente a la parte baja de la piscina, manteniendo una posición física de cara a cara junto a la orca macho, conocida bajo el nombre de “Tilikum”. Fue exactamente durante esa interacción en el agua cuando el cabello de la entrenadora se enganchó en el interior de la boca del gigantesco animal marino. Ese detalle crítico fue advertido visualmente por otro miembro del equipo, un entrenador identificado como Jan Topolewski.

Al observar el cabello de su colega atrapado en las mandíbulas del animal, Topolewski procedió a dar la alarma de forma inmediata para movilizar a los equipos de emergencia. Sin embargo, la situación escaló con una rapidez incontrolable; cuando el entrenador volvió a dirigir su mirada hacia la posición original donde se encontraba su compañera, la entrenadora Brancheau ya había sido sumergida completamente bajo la superficie del agua.

A pesar de la gravedad inicial del agarrón, los reportes elaborados por las autoridades de la policía local indican que la víctima no se rindió de inmediato. Brancheau consiguió zafarse temporalmente de la boca de la orca y logró salir hacia la superficie de la piscina por un breve instante. No obstante, ese momento de liberación no fue suficiente para escapar del cetáceo, puesto que “Tilikum” la atacó por lo menos un par de veces más, antes de terminar arrastrando a la mujer irremediablemente hacia la zona más profunda de la pileta.

Contrario a los resultados esperados por los equipos de emergencia, los trabajadores notaron rápidamente que la introducción de esos elementos, tanto las redes como el alimento, solamente lograba agitar e intranquilizar mucho más al animal.

El complejo operativo para liberar a la entrenadora se transformó en un proceso prolongado. El personal de rescate se vio en la necesidad de ir trasladándose físicamente de piscina en piscina a través de las instalaciones de SeaWorld para acorralar a la ballena.

Finalmente, tras múltiples esfuerzos coordinados, lograron capturar a la inmensa orca y procedieron a desprender el cuerpo de la entrenadora de su fatal agarre. El rescate duró 30 minutos para lograr liberar el cuerpo inerte de Brancheau. La magnitud del ataque quedó en evidencia cuando, antes de darse cuenta de que ya habían separado el cuerpo principal, los rescatistas observaron que la orca todavía mantenía firmemente retenido un brazo de la entrenadora.

Una vez que el cuerpo fue finalmente recuperado, fue sometido a evaluaciones periciales oficiales. El médico encargado de examinar el cadáver determinó que la entrenadora perdió la vida debido a una combinación letal de ahogamiento y la presencia de múltiples lesiones traumáticas severas en su cuerpo.

“Para Dawn Brancheau, todo comenzó con un sueño. Después de ver el espectáculo de Shamu cuando era niña, se conmovió tanto por el vínculo compartido entre las ballenas y sus cuidadores que convirtió en la ambición de su vida transformarse en entrenadora de ballenas de SeaWorld. Aunque cientos de kilómetros de tierra separaban a esta joven del noroeste de Indiana del océano más cercano, Dawn no permitió que nada le impidiera atreverse a soñar”, destaca la web de la Fundación.

La documentación oficial recopilada por la oficina del sheriff de Orange County aportó detalles adicionales sobre el comportamiento del animal a través de testimonios del propio personal del parque. El documento incluyó las declaraciones de Lynn Shaber, una empleada de SeaWorld, quien testificó que la orca Tilikum era un “animal posesivo”. Shaber detalló ante las autoridades policiales que normalmente, ese animal en particular intentaba quedarse siempre con las cosas que tenía en su poder y que se negaba a soltarlas.

La orca Tilikum arrastraba consigo una historia otros incidentes letales. Esa misma orca ya había estado directamente involucrada en la muerte de otra entrenadora en un evento previo acontecido en Canadá durante 1991.

El fallecimiento de Brancheau alteró de forma irreparable a su entorno y afectó profundamente a su familia, generando también un cambio y un impacto masivo tanto en la manera de operar de SeaWorld. A diferencia de lo ocurrido con otras muertes previas en la industria, el deceso de Brancheau no pudo ser barrido ni escondido debajo de la mesa por los directivos de la empresa.

Fueron las acciones perseverantes de unos pocos individuos muy dedicados, combinadas con la estricta supervisión de una entidad federal gubernamental llamada Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), las que obligaron a que todas las circunstancias de ese caso salieran forzosamente a la luz del escrutinio público. Trabajando de forma sistemática y metódica a través del tiempo, lograron unir todas las piezas del rompecabezas para revelar la verdad subyacente.

En agosto de 2010, la OSHA emitió citaciones oficiales y formales contra SeaWorld, acusando a la corporación de haber incurrido en tres violaciones graves en materia de normativas de seguridad laboral. Como consecuencia directa de esas tres infracciones detectadas, la agencia impuso una multa económica a la empresa; sin embargo, el monto fijado fue de apenas 75 mil dólares. Esa pequeña cifra fue señalada como insignificante para una empresa del tamaño de Sea World

La declaración oficial por parte de la OSHA fue absolutamente contundente y estableció sin ambigüedades que SeaWorld tenía pleno conocimiento previo de los inminentes y graves peligros a los que se enfrentaban sus empleados derivados de las interacciones constantes con las orcas, y que la directiva eligió ignorarlos deliberadamente.

A través de la publicación de un documento oficial que servía como declaración corporativa, los directivos y voceros del parque acuático intentaron retratar el nivel de conocimiento de la OSHA sobre el entrenamiento de mamíferos marinos como algo sumamente ignorante. En ese mismo texto oficial, el parque manifestó: “Esperamos desafiar las acusaciones infundadas de OSHA y estamos seguros de que prevaleceremos”.

“Dawn disfrutaba la vida y nada le traía más alegría que su esposo, familia, amigos y sus perros labradores color chocolate. Dawn vivía cada día al máximo y siempre estaba buscando formas de alegrar el día de alguien a través de un acto amable y amoroso. Ya fueras un miembro de la familia, un amigo o un completo extraño, Dawn siempre te haría sentir especial. Dawn vivió su vida con propósito”. Así la homenajea la Fundación.

A pesar de las severas acusaciones, SeaWorld se negó rotundamente a aceptar ningún tipo de responsabilidad por la muerte de Brancheau. En medio de toda esa tragedia, la corporación de entretenimiento intentó enderezar su barco, el cual se encontraba fuertemente inclinado por la crisis, enfocándose en proteger y salvar sus propios resultados económicos y su línea de flotación financiera. Para lograr ese objetivo los encargados de la empresa utilizaron deliberadamente la imagen inmaculada de una mujer fallecida que lamentablemente ya no tenía voz para defenderse frente al público.

Todos los registros internos que fueron obtenidos de las oficinas de la OSHA mediante la invocación de la “Ley de Libertad de Información” arrojaron mucha más claridad sobre el patrón de comportamiento que SeaWorld mantuvo antes de que ocurriera la muerte de Dawn y también después de la misma. Al contrastar todos esos documentos confidenciales con la información de dominio público, resulta imposible justificar las acciones de la compañía.

La reacción de los trabajadores y empleados del parque acuático ante esa emergencia fue desplegada con la mayor celeridad posible. El personal operativo intervino llevando redes de gran tamaño con el objetivo primordial de cazar e inmovilizar físicamente al animal dentro del estanque. Al mismo tiempo, los empleados tomaron la decisión táctica de utilizar comida para distraer a la orca, esperando que el incentivo alimenticio provocara que el cetáceo liberara a la víctima de manera voluntaria.Dawn Brancheau había nacido enDawn Brancheau había nacido en Indiana, lejos del mar que cobijaba a los animales que ella entrenaba

En 2013 se estrenó elEn 2013 se estrenó el documental «Blackfish» sobre la orca que en 2010 había matado a Dawn Brancheau

Dawn Teresa Brancheau, murió aDawn Teresa Brancheau, murió a los 40 años (AP)