Revelan el trato VIP que tuvo Osiel Cárdenas en una prisión federal de Texas

Un excapitán penitenciario reveló al periodista Ioan Grillo que el exlíder del Cártel del Golfo ocupó un bloque de celdas completo para uso exclusivo en Conroe, Texas, entre 2008 y 2009, mientras colaboraba con la DEA. Solo oficiales de alto rango podían atenderlo. Hoy enfrenta hasta 730 años de prisión en México

Mientras los presos comunes del sistema federal de Estados Unidos se sometían a horarios estrictos, revisiones constantes y acceso limitado al mundo exterior, Osiel Cárdenas Guillén, el hombre que fundó a Los Zetas y lideró el Cártel del Golfo desde Matamoros, Tamaulipas, vivía algo radicalmente distinto al interior de un centro de detención federal en Conroe, Texas: un bloque de celdas entero para él solo, acceso a internet, visitas de horas extra y la presencia de su novia modelo. Condiciones que, según un testimonio publicado por el periodista Ioan Grillo en CrashOut Media, eran absolutamente inusuales dentro del sistema penitenciario estadounidense.

El testimonio: solo capitanes podían atenderlo

La fuente del reportaje es un excapitán penitenciario que atendió personalmente a Cárdenas Guillén durante su estancia en el centro federal de Conroe entre 2008 y 2009. Su testimonio describe un régimen de excepción sin precedentes:

«El capo fue alojado bajo un nombre falso para proteger su identidad dentro del sistema.»

«Únicamente oficiales con rango de capitán o superior podían atenderlo y llevarle alimentos, una norma extraordinaria ya que normalmente son guardias de menor rango quienes hacen esa labor.»

«El horario de visitas estándar es de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. Cárdenas recibía visitas fuera de ese horario, incluyendo a familiares y a su novia.»

«Tenía acceso a internet, un privilegio que no existe para los presos comunes.»

El capitán también describió al capo como un hombre educado y bien presentado: «Le cortaban el pelo como a un médico o un abogado. Siempre iba arreglado», relató.

¿Por qué el trato especial? La colaboración con la DEA

El contexto detrás de los privilegios es su cooperación con las autoridades federales estadounidenses. Cárdenas Guillén, conocido también como «El Mata Amigos», «El Fantasma» y «El Ingeniero», colaboró activamente con la DEA entregando información que derivó en decenas de millones de dólares en incautaciones de activos. Esa cooperación fue determinante en la negociación de su sentencia y, al parecer, también en las condiciones de su reclusión.

El periodista Grillo señaló que este tipo de trato no es exclusivo de Cárdenas: existe poca información pública sobre las condiciones en que han sido recluidos otros capos que también colaboraron con autoridades federales, como los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán o Abigael González Valencia «El Cuini».

El capo de Matamoros: una vida de crimen que cambió México

Nacido el 18 de mayo de 1967 en Heroica Matamoros, Tamaulipas, Osiel Cárdenas Guillén tomó el control del Cártel del Golfo a finales de los años 90, tras asesinar a su propio amigo y entonces jefe del cártel, Salvador Gómez Herrera, en 1998. De ahí el apodo que lo definiría: El Mata Amigos. Su legado más oscuro fue la creación de Los Zetas, un grupo paramilitar formado por desertores de élite del Ejército Mexicano que transformó para siempre el rostro del narcotráfico en México, introduciéndole una brutalidad y una militarización sin precedentes.

Fue capturado el 14 de marzo de 2003 en Matamoros, extraditado a Estados Unidos en 2007 y sentenciado en 2010 a 25 años de prisión y 50 millones de dólares de multa por narcotráfico, lavado de dinero y amenazas contra agentes federales. Sin embargo, tras cumplir aproximadamente el 75% de su condena, fue liberado en agosto de 2024 y deportado a México el 16 de diciembre de ese mismo año.

Ni en prisión estuvo a salvo: el ataque de la Mafia Mexicana

El trato preferencial en Conroe no fue la tónica de toda su estancia en Estados Unidos. En 2019, mientras se encontraba en la prisión de máxima seguridad ADX de Florence, Colorado, Cárdenas Guillén fue atacado brutalmente por un pandillero de la Mafia Mexicana. Terminó hospitalizado con la nariz fracturada. La causa: se negó a pagar una extorsión de 10 mil dólares que le exigió la pandilla carcelaria.

Ahora en México: hasta 730 años de prisión lo esperan

El escenario que enfrenta Cárdenas Guillén hoy es radicalmente distinto al de aquella celda privada en Conroe. Recluido en el Cefereso No. 1 Altiplano, en el Estado de México, la Fiscalía General de la República (FGR) lo acusa de delincuencia organizada, homicidio calificado, delitos contra la salud, lavado de dinero, cohecho y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

De ser hallado culpable en todos los procesos, la pena acumulada podría superar los 730 años de prisión. Además, en Jalisco permanece pendiente una resolución por el asesinato de seis personas, entre ellas familiares de un testigo protegido. En su declaración preparatoria, el exlíder del Cártel del Golfo se ha declarado inocente.

El hombre que alguna vez tuvo internet, visitas extendidas y su propio bloque de celdas en Texas, hoy enfrenta el resto de su vida en el penal de máxima seguridad de su propio país. Y en Matamoros, la ciudad donde nació y desde donde construyó su imperio criminal, su nombre sigue siendo una referencia ineludible en la historia del crimen organizado en México.