MORENA, PT Y VERDE CIERRAN FILAS: ACUERDAN IMPULSAR EL ‘PLAN B’ ELECTORAL DE SHEINBAUM

Tras más de 12 horas de negociación en la Secretaría de Gobernación, la coalición gobernante selló un acuerdo de unidad para avanzar con leyes secundarias en materia electoral, luego de que PT y Verde votaron en contra de la reforma constitucional propuesta por la presidenta.

LA NOCHE QUE CAMBIÓ EL RUMBO: EL RECHAZO EN SAN LÁZARO

El miércoles 11 de marzo de 2026 quedará registrado en la historia política reciente de México como la primera vez que los aliados de la coalición Morena-PT-PVEM votaron en contra de una propuesta de reforma constitucional enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La iniciativa de reforma electoral, que buscaba transformar el sistema de financiamiento a partidos, los mecanismos de representación proporcional y los procesos de consulta ciudadana, no alcanzó la mayoría calificada requerida en la Cámara de Diputados.

La votación final arrojó 259 sufragios a favor —casi todos de Morena y una fracción del Verde— frente a 234 en contra, donde se alinearon el PT, el resto del PVEM y los partidos de oposición. Para sumar más tensión al momento, tres diputadas de Morena tampoco siguieron el acuerdo interno de su bancada. La sesión, pactada para realizarse sin debate extenso y con participación solo de coordinadores de grupos parlamentarios, duró poco más de dos horas.

¿POR QUÉ VOTARON EN CONTRA PT Y VERDE?

Tanto el PT como el PVEM aclararon desde el principio que su voto en contra no representaba un rompimiento con el gobierno federal ni con Morena, sino una discrepancia de fondo con el diseño específico de la propuesta. Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara, argumentó que el sistema electoral vigente —construido a partir de las reformas de 1977 y 1996— había sido clave para abrir el camino a la representación de las minorías, y que modificarlo requería mayor cuidado.

Carlos Puente, líder de la bancada del Verde, coincidió en señalar que este tipo de cambios constitucionales deben construirse por consenso para no carecer de legitimidad. Añadió que su partido comparte el objetivo de reducir el costo de los procesos electorales y recortar el financiamiento público a los partidos, pero que dicho recorte debe aplicarse de manera igualitaria a todas las fuerzas políticas y garantizar condiciones equitativas de competencia. Ambos coordinadores también advirtieron que la propuesta original ponía en riesgo la paridad de género y las acciones afirmativas.

SHEINBAUM REACCIONA: «NO HAY QUE TRAICIONAR AL PUEBLO»

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió al rechazo con una postura que combinó firmeza política con apertura al diálogo. Afirmó que sabía desde antes que la reforma podría no ser aprobada, pero que su compromiso era enviarla de todas formas porque así lo había prometido a la ciudadanía que la eligió. Cuestionó a los diputados que votaron en contra señalando que «no tienen convicción», aunque aclaró que no habrá sanciones: en sus palabras, «el pueblo los observa».

Esa misma noche del miércoles, Sheinbaum convocó a una reunión en Palacio Nacional con legisladores y dirigentes de Morena, PT y Verde que se extendió por cerca de seis horas, hasta las dos de la madrugada del jueves. El coordinador morenista Ricardo Monreal describió el encuentro como un «gesto de generosidad» de la presidenta hacia sus aliados, quienes —a pesar de haber votado en contra— fueron invitados a sentarse a la mesa para reconstruir la alianza a través de un nuevo esquema: el Plan B.

EL PLAN B: MÁS PRAGMÁTICO, MENOS AMBICIOSO

La estrategia alternativa de Sheinbaum consiste en rescatar los elementos centrales de su propuesta original pero trasladarlos al terreno de las leyes secundarias, en lugar de modificar directamente la Constitución. Este cambio de ruta tiene una ventaja política decisiva: las reformas a leyes secundarias solo requieren mayoría simple en el Congreso —no los dos tercios que exige una reforma constitucional— lo que significa que Morena puede aprobarlas sin necesitar el voto de PT ni del Verde.

Sin embargo, esta ruta también tiene sus límites. Monreal precisó que el Plan B no puede modificar aspectos que por mandato constitucional requieren reforma de fondo, como la distribución de la lista de plurinominales o el financiamiento público a partidos. Sheinbaum anunció que enviaría la nueva iniciativa al Congreso el lunes 16 de marzo, e indicó que incluirá medidas para ampliar la consulta pública a temas electorales —incluyendo el presupuesto de los partidos— y para que la revocación de mandato pueda activarse desde el tercer año de gobierno y no solo en el cuarto.

LA NEGOCIACIÓN: 12 HORAS EN EL PALACIO DE COBIÁN

El viernes 13 de marzo, las negociaciones se trasladaron a la sede de la Secretaría de Gobernación, conocida como el Palacio de Cobián. Durante todo el día y parte de la madrugada del sábado, los coordinadores de las tres bancadas —Ricardo Monreal por Morena, Reginaldo Sandoval por el PT y Carlos Puente por el Verde— entraron y salieron en múltiples ocasiones del inmueble. También se vio presente al coordinador nacional electoral del PVEM, Arturo Escobar, y al dirigente petista en Oaxaca, el exdiputado Benjamín Robles. Por el gobierno federal, participó Arturo Zaldívar, ministro en retiro y Coordinador General de Política y Gobierno en la Presidencia.

Cerca de la una de la mañana del sábado 14, Ignacio Mier, coordinador de los senadores morenistas, salió del recinto y confirmó a los medios que esperaban afuera el resultado de las horas de mesa:

«Ya hay un acuerdo muy perfilado. Seguramente lo van a conocer en las próximas horas. Ya está concluido, ya nada más es que la Secretaría de Gobernación lo haga público. El plan es: vamos juntos. Toda la coalición a nivel estatal, a nivel municipal, congresos de los estados, el Congreso de la Unión y las dirigencias.»  — Ignacio Mier, coordinador senadores Morena, 14 de marzo de 2026

¿QUÉ SIGUE? EL LUNES, LA NUEVA BATALLA LEGISLATIVA

Con el acuerdo sellado, la coalición gobernante se prepara para la siguiente fase. El lunes 16 de marzo, Sheinbaum enviará formalmente al Congreso la nueva iniciativa de reforma electoral en su versión de ley secundaria. La aprobación, al requerir solo mayoría simple, depende esencialmente del voto de Morena, que cuenta con mayoría propia en la Cámara de Diputados. La oposición, que ya rechazó la propuesta constitucional tachándola de autoritaria y de instrumento para garantizar la permanencia del partido oficial en el poder, anuncia que también combatirá el Plan B. El PAN, el PRI y otros partidos señalan que las reformas electorales, independientemente de su nivel legislativo, deben construirse con consenso amplio y no imponerse por la fuerza de los números. La batalla por el sistema electoral mexicano continúa.