México no es un ganador neto: La guerra en Irán da ingresos extra por el petróleo, pero eleva la inflación y presiona el peso

El papel de México frente al shock petrolero es dual y paradójico: gana por el lado del crudo pero pierde por el lado de los subsidios, la inflación y el tipo de cambio. Cada dólar que sube el barril suma 11,600 millones de pesos al erario, pero México gasta 3.32 dólares en importar energía por cada 1.11 que recibe al vender petróleo.

EL PAPEL DUAL: EXPORTADOR QUE TAMBIÉN IMPORTA

Cuando el precio del petróleo sube, la primera reacción es pensar que México gana. Y en parte es cierto: el país es productor y exportador de crudo pesado, y cada dólar adicional en el precio del barril inyecta, según cálculos de la Secretaría de Hacienda, 11,600 millones de pesos adicionales a las finanzas públicas. Pemex, la petrolera estatal que lleva años en números rojos, también recibe un respiro: sus ingresos mejoran y sus exportaciones valen más.

Pero hay otra cara de la moneda, menos visible y más peligrosa. Paula Chaves, analista de mercados financieros de GH Trading, lo explica con claridad: «México no es un ganador neto del shock petrolero». La razón es que el país importa más del 60% de la gasolina que consume, además de diésel, gas natural y petroquímicos. Los datos del economista Enrique Quintana de El Financiero lo confirman con una cifra que lo dice todo: México gasta 3.32 dólares en importar energía por cada 1.11 que recibe al vender su crudo. El saldo es, estructuralmente, negativo.

Pemex ha dado prioridad a la refinación local y reducido sus exportaciones, mientras la producción total con socios se ha mantenido en alrededor de 1.65 millones de barriles diarios. Sin embargo, las exportaciones apenas alcanzan los 294,400 barriles diarios, un nivel históricamente bajo que limita considerablemente el beneficio del alza de precios.

LA TRAMPA DEL IEPS: LO QUE GANAS, LO PIERDES

La aritmética del petróleo caro para México tiene un agujero negro llamado IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios). Cada vez que el precio internacional del crudo sube, el gobierno se ve obligado a reducir o subsidiar este impuesto a los combustibles para evitar que la gasolina suba en las gasolineras. El resultado: los ingresos adicionales por exportaciones petroleras se evaporan casi en su totalidad al cubrir los subsidios.

«Lo que ganas por precio del petróleo, lo pierdes en estímulo a las gasolinas.»  — Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex

El antecedente es demoledor: en 2022, cuando los precios del crudo se dispararon tras la invasión rusa a Ucrania, los estímulos fiscales a combustibles que el gobierno aplicó costaron 395,400 millones de pesos y prácticamente anularon todos los ingresos petroleros adicionales de ese año. Este 2026, con el barril mexicano superando los 90 dólares —frente a los 54.9 dólares presupuestados por Hacienda—, el escenario se repite. Los analistas de Finamex estiman que los ingresos adicionales podrían alcanzar los 406,000 millones de pesos en un escenario de 90 dólares promedio anual, pero ese monto podría diluirse completamente si los subsidios se reactivan al 100%.

La presidenta Claudia Sheinbaum fue categórica al respecto: el precio de la gasolina no subirá en México. «Si aumenta el precio de la gasolina o la importación, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS para que no aumente la gasolina en nuestro país», declaró. El compromiso político es claro; el costo fiscal, también.

EL PESO Y LA INFLACIÓN: LOS DOS FLANCOS EXPUESTOS

La guerra en Irán impactó al peso mexicano de manera inmediata. En los días más tensos del conflicto, la moneda llegó a superar los 18 pesos por dólar, aunque se recuperó parcialmente tras las declaraciones de Trump prometiendo una solución rápida, cerrando el miércoles 11 de marzo en 17.59 en el mercado interbancario. La volatilidad del tipo de cambio es especialmente sensible para México porque una apreciación de apenas 20 centavos en el tipo de cambio promedio reduce los ingresos petroleros en 8,300 millones de pesos, según Hacienda.

El frente inflacionario es el más preocupante a largo plazo. Aunque México se abastece de gasolina y gas desde Estados Unidos —no desde Medio Oriente—, los precios de esos energéticos en el mercado norteamericano ya reflejan el alza global. Si el conflicto se prolonga, los efectos se transmitirán por al menos cuatro canales: encarecimiento de combustibles, aumento en costos de transporte y logística, presión en insumos industriales y deterioro de las expectativas inflacionarias. La analista Chaves advirtió que si el episodio se extiende demasiado, «el mercado empezará a mirar con más atención la inflación, subsidios, tipo de cambio y crecimiento».

MÉXICO FRENTE AL SHOCK PETROLERO: GANA Y PIERDE AL MISMO TIEMPO

✅ LO QUE GANA❌ LO QUE PIERDE
+$11,600 millones de pesos por cada dólar que sube el barrilSubsidios al IEPS que anulan los ingresos extra
Pemex recibe más ingresos por exportacionesImporta +60% de la gasolina que consume
Mezcla mexicana supera los 90 USD/barril vs 54.9 presupuestadoPeso se deprecia: llegó a 18 pesos por dólar
Revalorización de la estrategia de soberanía energéticaInflación en transporte, logística e insumos

LA DEPENDENCIA ENERGÉTICA: EL TALÓN DE AQUILES ESTRUCTURAL

La paradoja central de México en este conflicto la describe El Financiero con una frase que resume décadas de política energética: México exporta crudo pesado sin refinar y luego importa la gasolina ya procesada. Es decir, vende la materia prima barata y compra el producto terminado caro. Aunque el país no depende del Estrecho de Ormuz para su abastecimiento —su gas y gasolina provienen principalmente de Estados Unidos—, sí está expuesto a la volatilidad de los precios que ese bloqueo genera en los mercados globales.

El economista Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, advirtió que el gas natural que México importa de EE.UU. no está en riesgo de interrupción física, pero sí de encarecimiento. El Henry Hub —la referencia del gas norteamericano— ya cotizaba en 2.92 dólares por MMBTU el 11 de marzo, y cualquier alza sostenida se trasladará a los costos de generación eléctrica, manufactura e industria en México, que depende de ese energético para buena parte de su operación.

EL ESCENARIO CLAVE: TODO DEPENDE DE CUÁNTO DURE

Analistas de UBS, RBC, Finamex y GH Trading coinciden en una misma variable como determinante del impacto final para México: la duración del conflicto. Si la guerra termina en semanas, el país puede absorber el shock sin consecuencias mayores. Si se prolonga por meses, el escenario se deteriora de manera sustancial.

«Si el precio del crudo se estabiliza relativamente rápido, México podría absorberlo mejor, pero si el episodio se extiende, el mercado empezará a mirar con más atención la inflación, subsidios, tipo de cambio y crecimiento.»  — Paula Chaves, analista de GH Trading

Quintana, de El Financiero, lo sintetizó en términos que cualquier ciudadano puede entender: «Un shock geopolítico prolongado: el saldo para México no sería positivo. Podríamos recibir una ganancia transitoria por el lado petrolero, pero perder más por el lado de costos, inflación, incertidumbre y menor crecimiento externo».

LA OPORTUNIDAD: LA CRISIS REVALORIZA LA SOBERANÍA ENERGÉTICA

Hay un ángulo que la analista Jimena Ortiz de El Economista destaca como el único elemento nítidamente positivo que emerge de la crisis: la revalorización de la estrategia de soberanía energética impulsada por los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum. El fortalecimiento de Pemex, la recuperación de capacidad de refinación en la Refinería Olmeca de Dos Bocas y la búsqueda de autosuficiencia en combustibles —aunque todavía incompleta— adquieren en este contexto una dimensión estratégica que antes podía parecer ideológica.

Si México hubiera alcanzado ya la autosuficiencia en gasolina, el impacto de esta guerra sería radicalmente menor: en lugar de ser un importador expuesto, sería un exportador neto beneficiado. Esa es la diferencia entre tener o no soberanía energética, y la guerra en Irán lo ilustra con brutal claridad. La lección está servida; la pregunta es si habrá tiempo y recursos para aplicarla.

CIFRAS CLAVE PARA ENTENDER EL IMPACTO EN MÉXICO

🛢️ Precio presupuestado: 54.9 USD/barril | Precio actual: +90 USD/barril

💰 Cada dólar más en el barril = +$11,600 millones de pesos al erario

⛽ México importa +60% de la gasolina que consume

📊 Gasta 3.32 USD en importar energía por cada 1.11 USD que recibe vendiendo crudo

💸 Subsidios 2022: $395,400 millones de pesos — anularon todo el ingreso extra

💵 Tipo de cambio: llegó a 18 pesos por dólar en los días más tensos🔑 Factor decisivo: la duración de la guerra determina si México gana o pierde