El peso mexicano cierra la semana bajo presión: la guerra en Medio Oriente, la inflación y la incertidumbre con EE.UU. sacuden los mercados

CIUDAD DE MÉXICO — El peso mexicano no encuentra piso. Esta semana, la divisa nacional registró su peor racha en casi un año, golpeada por una tormenta perfecta: la guerra entre Israel, EE.UU. e Irán que agita los mercados globales, una inflación que se niega a ceder con la velocidad esperada y la incertidumbre que genera la relación comercial y diplomática con Estados Unidos. El jueves 5 de marzo, el tipo de cambio FIX del Banco de México se fijó en 17.67 pesos por dólar, mientras que en el mercado spot la moneda llegó a cotizarse hasta en 17.72 unidades, acumulando una depreciación de casi 1% en la jornada.

INDICADORES CLAVE AL CIERRE DE SEMANA

IndicadorValor / Dato
Tipo de cambio FIX (5 marzo)17.6770 pesos por dólar
Cierre spot (5 marzo)17.72 pesos por dólar
Depreciación en la jornada del jueves-0.81%
Tasa de referencia Banxico (actual)7.00%
Inflación general (enero 2026)3.79% anual
Inflación subyacente (enero 2026)4.52% anual — máx. desde marzo 2024
Próxima publicación del INPCLunes 9 de marzo (febrero 2026)
Pronóstico inflación cierre 2026 (BBVA)3.8% anual
Tasa estimada cierre 2026 (Banxico)6.5%

La guerra en Irán: el detonador externo

El principal factor externo que ha golpeado al peso esta semana es el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, que entró en su octavo día este sábado. Los mercados globales han reaccionado con aversión al riesgo: los inversionistas huyen de activos emergentes como el peso mexicano y se refugian en el dólar estadounidense, que se fortaleció 0.30% medido por su índice ponderado. Además, el conflicto presiona al alza los precios de los energéticos al poner en riesgo el tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz, lo que alimenta expectativas de mayor inflación global.

El analista Felipe Mendoza, de la firma EBC Financial Group, describió la situación de la divisa mexicana con pocas palabras: «La sesión del jueves dejó al peso en una posición de alta fragilidad.» La volatilidad seguirá mientras el conflicto no dé señales claras de resolución.

La inflación que no cede: Banxico contra la pared

En el frente interno, la inflación sigue siendo el dolor de cabeza central para el Banco de México. En enero de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una tasa anual de 3.79%, por encima del 3.69% de diciembre 2025. Pero el dato más preocupante es la inflación subyacente —la que excluye productos volátiles como energía y alimentos frescos y sobre la que sí puede incidir la política monetaria— que trepó a 4.52% anual, su nivel más alto desde marzo de 2024. Los precios de alimentos, bebidas y tabaco acumulan ya una variación anual del 6.13%.

Detrás de este repunte están los aumentos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicados a partir del 1 de enero de 2026 a refrescos y cigarrillos, así como los aranceles a importaciones de productos asiáticos que Hacienda espera le generen más de 102,900 millones de pesos adicionales este año. La combinación de ambos factores fiscales ha complicado la tarea del banco central.

¿Baja o pausa? La disyuntiva de Banxico en marzo

En su reunión del 6 de febrero, Banxico optó por pausar su ciclo de recortes y mantener la tasa de referencia en 7.00%. La decisión fue unánime y estuvo motivada por la necesidad de evaluar el impacto de los cambios fiscales de 2026, la evolución del tipo de cambio y el grado de restricción monetaria ya implementado. La duda ahora es si en la reunión de marzo habrá un nuevo recorte o una segunda pausa.

Los analistas están divididos. Julio Ruíz, economista jefe de Citi México, considera que el tono del comunicado de Banxico fue relativamente «dovish» —favorable a bajar tasas— dado que no se marcó un momento específico para el siguiente recorte. Paulina Anciola e Iván Arias, analistas de Banamex, anticipan una segunda pausa en marzo y retomada del ciclo de recortes en mayo. El consenso del mercado apunta a que la tasa terminará 2026 en 6.5%, con solo dos recortes adicionales de aquí a diciembre.

El lunes, la prueba de fuego: INPC de febrero

El próximo lunes 9 de marzo, el INEGI publicará el Índice Nacional de Precios al Consumidor correspondiente a febrero de 2026. Este dato será determinante para definir el rumbo de Banxico. Si la inflación de febrero confirma que el repunte de enero fue transitorio —como esperan los miembros de la Junta de Gobierno— se abrirá espacio para retomar los recortes en mayo. Si, por el contrario, la inflación sorprende al alza, la pausa podría extenderse más de lo previsto, lo que mantendría presión sobre el crecimiento económico ya de por sí moderado.

Perspectivas: ¿se recuperará el peso?

A pesar del nerviosismo de corto plazo, algunos analistas mantienen una visión moderadamente optimista para el peso a lo largo del año. BBVA México señala que las presiones inflacionarias podrían verse contrarrestadas por la apreciación del peso frente al dólar, en un escenario donde el billete verde se debilite gradualmente. Liam Peach, economista sénior de Capital Economics, indica que Banxico incluso podría bajar tasas más de lo esperado, hasta 6.25%, si la inflación cede con mayor velocidad.

El escenario de riesgo más preocupante, sin embargo, es una escalada prolongada del conflicto en Medio Oriente que mantenga al alza los precios del petróleo y al dólar en posición de fortaleza global. En ese caso, el peso podría perder terreno adicional y Banxico se vería obligado a mantener tasas más altas por más tiempo, frenando aún más una economía que ya crece a un ritmo moderado de entre 1.5% y 2.5% para 2026.