Israel e Irán: Historia de una enemistad

De aliados estratégicos a rivales existenciales: cómo la Revolución Islámica de 1979 transformó radicalmente la relación entre dos potencias de Medio Oriente y encendió un conflicto que hoy amenaza con escalar a guerra regional.

Fase 1: Cuando eran aliados (antes de 1979)

Las relaciones entre Israel e Irán fueron sorprendentemente cordiales durante varias décadas del siglo XX. Aunque Irán se opuso a la creación del Estado de Israel en 1948, fue el segundo país islámico en reconocerlo, después de Egipto. En aquel período, Irán era una monarquía bajo los shas de la dinastía Pahlaví y uno de los principales aliados de Estados Unidos en Medio Oriente.

En 1953, durante la Guerra Fría, EE.UU. y el Reino Unido respaldaron un golpe de Estado que derrocó al primer ministro iraní Mohammad Mosaddeq e instaló en el poder al sha Mohammad Reza Pahlaví. Bajo su gobierno, Irán se convirtió en un aliado estratégico de Occidente e Israel se benefició significativamente del petróleo iraní y de la cooperación en inteligencia.

«Israel e Irán compartían intereses comunes frente a los países árabes que ambos percibían como amenaza.»

Fase 2: El quiebre — La Revolución Islámica de 1979

El año 1979 marcó el punto de inflexión definitivo. Con la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, el régimen teocrático que llegó al poder adoptó una postura fuertemente antiisraelí. El nuevo gobierno consideró a Israel un ‘régimen ilegítimo’ y comenzó a apoyar a grupos armados enemigos del Estado israelí, principalmente Hezbolá en el Líbano y Hamás en Palestina.

Los líderes iraníes identificaron a EE.UU., Reino Unido e Israel como sus principales enemigos, vinculándolos con la larga historia de intervención occidental en Irán y con el apoyo al monarca depuesto. Desde entonces, la consigna de ‘muerte a Israel’ se convirtió en parte central de la retórica oficial del régimen.

DATO CLAVE La Revolución Islámica de 1979 no solo derrocó al sha Pahlaví, sino que reconfiguró completamente el tablero geopolítico de Medio Oriente, convirtiendo a Irán de aliado a enemigo declarado de Israel en cuestión de meses.

Fase 3: La guerra por delegación (proxy war)

Durante las décadas siguientes, el conflicto entre Israel e Irán se libró principalmente a través de grupos armados interpuestos. Irán entrenó y armó a Hezbolá para resistir la invasión israelí del Líbano en 1982, y continuó apoyando a las milicias chiitas durante toda la ocupación israelí del sur del Líbano. Esta guerra de sombras permitió a ambos países mantener una hostilidad profunda sin enfrentarse directamente.

La estrategia iraní de construir un ‘eje de resistencia’ mediante alianzas con milicias en el Líbano, Gaza, Siria, Iraq y Yemen resultó ser enormemente efectiva para presionar a Israel sin comprometer directamente al Estado iraní en un conflicto abierto.

Fase 4: La amenaza nuclear (años 2000 en adelante)

A partir de los años 2000, el desarrollo del programa nuclear iraní sumó una nueva dimensión al conflicto. Israel denunció que Irán buscaba obtener armas atómicas, lo que representaría para ellos una amenaza existencial. En respuesta, Israel desplegó una estrategia de sabotaje: ciberataques como el famoso virus Stuxnet, asesinatos selectivos de científicos nucleares iraníes y ataques a instalaciones clave.

«Para Israel, un Irán con armas nucleares no sería una amenaza estratégica sino existencial. Eso lo cambia todo.»

La comunidad internacional, por su parte, buscó contener el programa nuclear iraní a través de sanciones económicas y negociaciones diplomáticas. El Acuerdo Nuclear de 2015 (JCPOA) intentó limitar las capacidades atómicas de Irán a cambio del levantamiento de sanciones, pero la retirada unilateral de EE.UU. en 2018 bajo la administración Trump desmanteló ese marco diplomático.

Fase 5: Del 7 de octubre al conflicto abierto (2023–2025)

El ataque del 7 de octubre de 2023 marcó un nuevo punto de quiebre. La milicia palestina Hamás lanzó una incursión sin precedentes contra el sur de Israel, causando más de mil muertos. Irán ensalzó la operación y prometió apoyo ‘hasta la victoria’. Israel acusó a Teherán de haber entrenado y financiado a los combatientes.

La escalada continuó. El 1 de abril de 2024, Israel bombardeó el consulado iraní en Siria y asesinó a altos mandos de la Guardia Revolucionaria. La respuesta iraní fue el lanzamiento de unos 300 drones y misiles, la gran mayoría interceptados. Fue el primer ataque directo de Irán contra territorio israelí en la historia.

El conflicto dio un salto cualitativo el 13 de junio de 2025 cuando las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un ataque masivo por sorpresa contra Irán, denominado ‘Operación León Ascendente’, con el objetivo declarado de destruir las capacidades del programa nuclear iraní.

LÍNEA DEL TIEMPO RESUMIDA 1948 — Irán reconoce a Israel. | 1979 — Revolución Islámica: quiebre total. | 1982 — Irán arma a Hezbolá en el Líbano. | 2000s — Tensión por programa nuclear iraní. | 2015 — Acuerdo Nuclear (JCPOA). | 2018 — EE.UU. abandona el JCPOA. | 7 oct 2023 — Ataque de Hamás; Irán lo celebra. | Abr 2024 — Primer ataque directo Irán–Israel. | Jun 2025 — Israel lanza ‘Operación León Ascendente’.

Análisis: ¿Qué está en juego?

El conflicto Israel-Irán ha dejado de ser una pugna ideológica para convertirse en una confrontación que amenaza con desestabilizar todo Medio Oriente. En juego están la hegemonía regional, la supervivencia del programa nuclear iraní, la seguridad existencial de Israel y el papel de las potencias externas —principalmente EE.UU.— en la región.

Para México y la frontera norte, el conflicto tiene implicaciones directas: el precio del petróleo, la economía global y los flujos migratorios responden a la estabilidad o inestabilidad en esa región del mundo. El seguimiento periodístico riguroso de este conflicto es, por tanto, una responsabilidad de la prensa independiente en todo el continente.