Alejandro González Lorenzo, motivado por las enseñanzas de su padre, ignoró las advertencias de las autoridades y se lanzó a las frías aguas de la laguneta de la JAD con un trasmallo. Después de más de 24 horas de búsqueda, fue él quien recuperó el cuerpo de Benito y dio paz a su hermano y su familia.

LA TRAGEDIA
La tarde del sábado 5 de abril, Benito ingresó a la laguna de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, ubicada en la colonia Puerto Rico. No volvió a salir. Su desaparición desató un operativo de búsqueda que involucró al Heroico Cuerpo de Bomberos, Protección Civil municipal, la Guardia Estatal y elementos de la Secretaría de Marina, quienes peinaron el cuerpo de agua durante horas sin encontrar rastro de la víctima. Las condiciones climáticas y la temperatura del agua complicaron las labores.
Su hermano esperó en la orilla durante toda la noche y la mañana del domingo. La incertidumbre se convirtió en desesperación. Y la desesperación, en un llamado silencioso que escucharon personas que él ni siquiera conocía.
| «Todos hemos perdido a un familiar.» — Alejandro González Lorenzo, voluntario que recuperó el cuerpo de Benito. |
EL HOMBRE QUE NO SE RINDIÓ
Alejandro González Lorenzo, vecino de la colonia San Felipe, no tenía ninguna obligación de estar ahí. Pero estuvo.
Motivado por las enseñanzas de su padre — ese tipo de valores que se transmiten en silencio y se demuestran en los momentos difíciles — Alejandro se ofreció a participar en la búsqueda del hermano de Benito, la persona que sufría la pérdida de su familiar. Pese a las bajas temperaturas y al riesgo evidente que representaban las frías aguas de la laguneta, se lanzó al agua con un trasmallo.
Las autoridades le pidieron que saliera. Que era peligroso. Que esperara. Alejandro no esperó. Y fue gracias a esa decisión que el cuerpo de Benito pudo ser recuperado, poniendo fin a más de 24 horas de angustia.
«Todos hemos perdido a un familiar», dijo al salir del agua, explicando con esa sola frase por qué arriesgó su vida por un desconocido.
LA COMUNIDAD QUE SUPLIÓ AL ESTADO
Alejandro no estuvo solo. Desde temprana hora del domingo, otros ciudadanos también se sumaron a las labores. Arturo Zavala fue otro de los voluntarios que ingresó al agua para intentar ubicar a la víctima. En la orilla, el grupo Motorizados de Corazón y paramédicos de la Cruz Verde permanecieron atentos, listos para responder ante cualquier emergencia.
Ninguno de ellos recibió una orden. Ninguno esperó que alguien los llamara. Simplemente llegaron, porque en Matamoros hay personas que entienden que la comunidad se cuida entre sí.
| Fueron las manos de un vecino de la colonia San Felipe — no las de una institución — las que devolvieron a Benito a su familia. |
UNA FAMILIA SIN RECURSOS
Tras el hallazgo del cuerpo, el hermano de Benito se acercó a las autoridades presentes y les solicitó apoyo para los gastos funerarios. La familia no cuenta con los recursos económicos para afrontar el sepelio. Beto Granados, alcalde de Matamoros, se comprometió a cubrir los gastos del sepelio.
Es el epílogo más doloroso de una historia que ya cargaba demasiado: una pérdida inesperada, más de un día de incertidumbre, y ahora la urgencia de encontrar cómo dar una sepultura digna a quien se fue.