El coordinador de Morena en San Lázaro lanzó una advertencia velada a su partido aliado tras el inesperado cambio de postura del Partido del Trabajo, que en reunión del domingo había prometido apoyo total a la reforma. La discusión en comisiones del Senado fue aplazada al jueves 26 de marzo, mientras la oposición festeja la fisura en la coalición de gobierno.
La frase que lo dice todo
Ricardo Monreal Ávila, coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), no necesitó levantar la voz para dejar en claro su molestia. En conferencia de prensa, frente a reporteros que le preguntaban sobre el súbito cambio de postura del Partido del Trabajo respecto a la reforma electoral conocida como Plan B, el legislador zacatecano respondió con una frase que resumió todo:
«No voy a meterme contra ellos, no voy a descalificarlos. Ellos tendrán que asumir su propia responsabilidad. Ya están bastante grandecitos para poder asumir seriamente.» — Ricardo Monreal
La declaración tuvo un peso político inmediato: fue formulada apenas horas después de que Monreal se reuniera durante casi dos horas con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, junto con el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la lideresa nacional de Morena, Luisa María Alcalde. El tema central de ese encuentro: el futuro incierto del Plan B y la posibilidad —cada vez menos remota— de que no prospere.
Del apoyo total al rechazo: ¿qué pasó con el PT?
El giro del PT tomó por sorpresa a buena parte de la coalición Morena-PVEM-PT. El domingo previo, durante una reunión de coordinadores parlamentarios, el dirigente nacional del partido, Alberto Anaya, había firmado un compromiso de apoyo a la propuesta de la presidenta. Monreal estuvo presente como testigo de ese acuerdo.
Sin embargo, en los días siguientes la bancada senatorial encabezada por Reginaldo Sandoval fue endureciendo su postura. Los petistas señalaron dos puntos como inaceptables: primero, la disposición que adelantaría la posible Revocación de Mandato al año 2027, empalmándola con los comicios de ese año —una medida que el PT considera riesgosa—; y segundo, la identificación partisan desde el Ejecutivo Federal, que los senadores ven como una forma de control sobre los partidos aliados.
«Yo estuve en esa reunión el domingo y lo que observé es que las expresiones eran de estar a favor, al 100% con la propuesta de la presidenta. En el camino quizás cambiaron de opinión, y es un asunto que ellos tienen que explicar.» — Ricardo Monreal
El único punto del Plan B en el que el PT manifestó coincidencia plena fue el relativo a la reducción de gastos en los congresos locales. El coordinador Sandoval lo ilustró con un ejemplo concreto: el desequilibrio de costos entre legisladores locales —un diputado puede costar 5 millones de pesos al año en Colima y hasta 39 millones en Baja California—.
| ¿QUÉ ES EL «PLAN B» DE LA REFORMA ELECTORAL? El Plan B es la segunda iniciativa de reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso. Llegó al Senado el 17 de marzo de 2026 tras el rechazo del Plan A el 11 de marzo. Sus principales puntos: • Reducción de regidurías en ayuntamientos • Recorte al presupuesto del Senado y congresos locales • Topes salariales a altos funcionarios • Ampliación de la Revocación de Mandato (con posible ejercicio en 2027) Discusión en comisiones del Senado: aplazada al jueves 26 de marzo de 2026. |
Monreal advierte: el tiempo se acaba
Más allá de la presión pública sobre el PT, Monreal advirtió que el calendario legislativo juega en contra del Plan B. La Constitución prohíbe modificar las reglas electorales a partir de tres meses antes del inicio del proceso electoral, plazo que se vence al finalizar mayo de 2026. Eso significa que la reforma tiene que quedar aprobada antes de esa fecha o perderá vigencia para los comicios de 2027.
Si el Plan B es aprobado en el Senado, su discusión en la Cámara de Diputados no podría arrancar sino hasta abril, después del periodo de Semana Santa. Monreal no descartó la posibilidad de convocar a un periodo extraordinario en mayo para tramitar las leyes secundarias derivadas de la reforma, aunque aclaró que ese escenario sigue siendo hipotético.
«Ojalá estas horas les sirvan para una reflexión profunda.» — Ricardo Monreal, sobre el PT
La oposición celebra y el oficialismo siente la fisura
La vacilación del PT no pasó desapercibida para la oposición. El coordinador parlamentario del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, fue directo: «Ya mejor retiren, de manera definitiva, esa barbaridad de iniciativa. Esa iniciativa no sirve, lo están diciendo los propios aliados de Morena».
En la misma línea, el senador Clemente Castañeda, coordinador de Movimiento Ciudadano, defendió la postura del PT con elogios inusuales viniendo de la oposición: «Vale la pena hacer un reconocimiento al Partido del Trabajo que, cuando menos al día de hoy, se ha mantenido consistente, congruente, con mucha dignidad y con mucha valentía, porque no es fácil el trato que le da el oficialismo».
Monreal, por su parte, descartó que la tensión derive en una ruptura de la alianza. Subrayó que convenía a México que la coalición Morena-PVEM-PT se mantuviera, y calificó la postura del PT como «veredas incidentales» que no deben apartar al partido del camino principal del movimiento de transformación. No obstante, también reconoció públicamente la posibilidad de que el Plan B no sea aprobado: «Esa es una de las hipótesis», admitió.
El contexto: una alianza puesta a prueba
El episodio revela una tensión estructural dentro de la coalición gobernante. El PT y el PVEM no son meros comparsas de Morena: su voto es matemáticamente necesario para alcanzar la mayoría calificada de dos tercios en el Senado y poder aprobar reformas constitucionales. Sin su respaldo, el partido guinda no tiene los números suficientes.
La presidenta Sheinbaum dio una señal de distensión al convocar a los dirigentes del PT y del PVEM a Palacio Nacional el mismo día en que rechazaron el Plan A —un gesto que Monreal calificó como «de alto nivel». Sin embargo, la reunión de seguimiento con los legisladores del lunes 23 de marzo no arrojó resultados concretos, y la discusión en comisiones fue postergada tres días más.
Para Morena, la urgencia es doble: necesita aprobar la reforma antes del cierre de mayo y, al mismo tiempo, preservar la cohesión de la alianza de cara a las elecciones intermedias de 2027. La frase de Monreal —»ya están bastante grandecitos»— resume ese dilema: presión sin confrontación abierta, advertencia sin ruptura declarada.
La discusión del Plan B en comisiones del Senado está programada para el jueves 26 de marzo. La historia continúa.