Edith Sánchez pelea por su liquidación tras 25 años trabajando para Luis Miguel: “Me decía que era como su mamá, gracias a Dios no me lo creí”

La ex asistente personal del Sol de México, de 69 años y con graves problemas de salud, lleva desde 2017 exigiendo un finiquito justo. “Yo nunca tuve vacaciones, siempre estuve con él y para él”, declara.

En su hogar, Edith Sánchez conserva una fotografía que encapsula décadas de vida entregadas a una sola persona: Luis Miguel cantándole Las Mañanitas con mariachis el 16 de septiembre de 1994. La imagen evoca un vínculo que ella describe como profundo y cercano. Lo que no muestra es el otro lado de esa historia: una mujer de 69 años, enferma, sin ahorros y sin la liquidación que, asegura, nunca llegó.

Edith Sánchez fue asistente personal del cantante durante más de 25 años. Hoy batalla públicamente para que el artista más exitoso de Latinoamérica le pague lo que considera un finiquito justo por años de servicio incondicional. Una lucha que inició en 2017 y que aún no tiene resolución.

“Me decía que era como su mamá. Gracias a Dios no me lo creí.” — Edith Sánchez, ex asistente personal de Luis Miguel

  UNA VIDA SIN VACACIONES

El relato de Edith es el de una dedicación total. Según sus propias palabras, jamás tomó un día de descanso durante sus años al servicio del cantante. “Yo nunca tuve vacaciones, siempre estuve con él y para él”, ha declarado públicamente. Esa entrega, dice, no fue correspondida cuando llegó el momento de la separación laboral. Su situación económica, debilitada por años de trabajo sin el ahorro que una liquidación justa habría permitido, se agrava hoy por serios problemas de salud.

“Yo nunca tuve vacaciones, siempre estuve con él y para él. Lo que pido es una liquidación justa porque no puedo seguir así.” — Edith Sánchez

  SALUD DETERIORADA Y BATALLA LEGAL DESDE 2017

A sus 69 años, Edith enfrenta un panorama de salud crítico: padece dos tipos de cáncer, artrosis y diabetes. Su situación la ha llevado a hacer pública su demanda, buscando que la opinión pública y los medios de comunicación presionen para que se resuelva su caso. La batalla legal inició en 2017, lo que significa que lleva casi una década exigiendo el reconocimiento de sus derechos laborales sin éxito aparente.

La historia de Edith refleja una problemática frecuente entre quienes trabajan en el entorno de figuras del espectáculo: relaciones laborales que operan en la informalidad o bajo acuerdos verbales, donde la cercanía emocional con el empleador se convierte, al final, en el argumento que sustituye a los derechos. “Me decía que era como su mamá”, recuerda Edith, con una lucidez que ella misma define como su protección: “gracias a Dios no me lo creí”.