Milei llama a la ONU «casta de parásitos» en su discurso ante la Asamblea General

El presidente argentino Javier Milei volvió a poner en el centro de la conversación global su choque con el multilateralismo. En su discurso del 23 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, afirmó que el organismo «se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados». El discurso, de unos 19 minutos, fue de tono confrontativo de principio a fin.

Una ONU acusada de no cumplir su propia misión

Milei argumentó que la organización fracasó en garantizar la seguridad colectiva, señalando que permitió «el caos, la violencia y el terrorismo internacional» mientras ignoraba sus propias resoluciones. En ese mismo tramo aprovechó para repudiar los ataques de Irán contra Israel y calificó a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista.

Malvinas, pandemia y OMS: los otros frentes que abrió

El mandatario dedicó buena parte del discurso a Malvinas, a la que llamó «una causa nacional». Denunció que el proyecto petrolero Sea Lion avanza con «licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas», anunció sanciones a las empresas que operan en las islas y una futura «Ley de Defensa de la Soberanía Nacional», y convocó al Reino Unido a reanudar negociaciones pacíficas sobre la soberanía del archipiélago. También volvió sobre uno de sus temas recurrentes: calificó el confinamiento durante la pandemia como un «experimento global de control social disfrazado de ciencia» —en otro pasaje llegó a usar la palabra «genocidio» y habló de «terror psicológico» como herramienta de gobierno— y ratificó el retiro de Argentina de la Organización Mundial de la Salud.

IA sin regulación previa y alineamiento total con EE.UU. e Israel

Sobre inteligencia artificial, Milei rechazó cualquier regulación preventiva, apostando a que la tecnología multiplicará la productividad sin generar desempleo masivo, y ofreció a Argentina como «polo de desarrollo» con beneficios fiscales para atraer inversión: «ante la IA, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad», dijo. En el plano geopolítico no dejó margen a la ambigüedad: «nos alineamos sin ambigüedades con Occidente», con Estados Unidos e Israel, con los que dijo compartir una «profunda afinidad de valores», y remató: «no confundimos cooperación con subordinación». Cerró, como de costumbre, con su consigna «¡Viva la libertad, carajo!».

Hasta el cierre de esta nota no se había registrado una respuesta oficial de la ONU ni del Reino Unido a los señalamientos de Milei. Tipómetro actualizará esta cobertura si se pronuncian.