El expresidente sostiene que el embajador de Estados Unidos debería ser «más ecuánime y menos prepotente», y atribuye a motivos políticos las acusaciones de Washington contra políticos mexicanos.
Ciudad de México. El expresidente Andrés Manuel López Obrador descalificó la actuación del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, en su libro Pueblo, según se informó. Para el exmandatario, Johnson no ha actuado como diplomático ni siquiera como político.
«Más bien actúa como un excitado y entrometido policía, debería ser más ecuánime y menos prepotente», escribe López Obrador.
De dónde viene la frase
El señalamiento está en el capítulo Política exterior y defensa de la soberanía de un libro de más de 700 páginas que repasa la historia política del país. Ahí, López Obrador sostiene que en política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno.
En ese contexto cuestiona las advertencias que Johnson hizo cuando salió a la luz la participación ilegal de la CIA en Chihuahua, que el expresidente califica de contraria a una relación de soberanía y buena vecindad.
Conviene precisar que se trata de un texto publicado en un libro y no de una declaración en conferencia o entrevista. Al cierre de esta nota, no hay respuesta de Johnson ni de la Embajada de Estados Unidos.
«¿Estarían de acuerdo?»
López Obrador plantea una serie de preguntas sobre los términos de la relación bilateral. Pregunta si los gobernantes estadounidenses aceptarían que en México se juzgue a personal de agencias o de la embajada por vínculos con narcotraficantes, por espionaje, por violaciones a derechos humanos o por permitir la entrada de armas de contrabando, como ocurrió con la operación Rápido y Furioso.
Pregunta también si aceptarían que se detenga en México a empresarios estadounidenses que sobornen a funcionarios mexicanos o dirijan empresas que cometan delitos graves por no pagar impuestos.
Las acusaciones, «un asunto político o electorero»
En su resumen de la coyuntura, el expresidente menciona la solicitud de extradición contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; el senador Enrique Inzunza Cázarez, y ocho funcionarios o exfuncionarios, por presuntos delitos vinculados con sobornos de narcotraficantes.
Según López Obrador, detrás de esas solicitudes opera el modus operandi de siempre: testigos protegidos, manejo publicitario, filtraciones y calumnias, así como expedientes con «pruebas hechizas». Lo describe como un asunto político o electorero para manipular a los ciudadanos estadounidenses sobre la idea de que México es el causante de la drogadicción en su país.
El exmandatario considera acertada la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el caso Rocha Moya: si hay pruebas se procede, porque el gobierno de la Cuarta Transformación no otorga impunidad a nadie. Recuerda además que Sheinbaum advirtió que, si se trataba de una acusación con fines políticos, México denunciaría una intromisión de Estados Unidos.
Visa de su hijo y críticas a Rubio
López Obrador afirma que con la segunda administración de Donald Trump se ha hecho más evidente e ilegal la intromisión de la Embajada y de agencias como la CIA, la DEA y el FBI, con la excusa de combatir el narcotráfico. Atribuye esas acciones a la molestia de que en México exista un gobierno popular y progresista.
Sobre la retirada de la visa a su hijo Andrés Manuel, la califica de decisión «dogmática y canallesca» tomada en el Departamento de Estado con el visto bueno del secretario Marco Rubio, y dice que se hizo «sin ningún motivo ni razón». Sostiene que buscaban «hacer el caldo gordo» a la derecha mexicana y afectar su autoridad moral y política.
Johnson ya estaba bajo la lupa
La Secretaría de Gobernación recaba información sobre la participación de Johnson en un acto en Querétaro, antes de fijar la valoración del gobierno de México y de determinar si hay alguna responsabilidad.
No es la primera fricción. El 2 de junio, Sheinbaum pidió al embajador que se limitara a la agenda bilateral y respetara los asuntos internos de México, después de que Johnson publicara en redes que la lucha contra los cárteles debe unir y no dividir.