Congreso de Tamaulipas aprueba minuta del ‘Plan B’ de reforma electoral con 24 votos a favor

La sesión estuvo marcada por gritos y acusaciones entre Morena, PAN y Movimiento Ciudadano. Tamaulipas se suma al proceso que necesita el aval de 17 congresos para alcanzar validez constitucional.

Ciudad Victoria, Tam.— En medio de un áspero enfrentamiento político con recriminaciones, gritos y acusaciones cruzadas, el Congreso de Tamaulipas aprobó este martes la minuta de reforma electoral conocida como Plan B, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La votación resultó 24 a favor y 6 abstenciones. Con este aval, Tamaulipas se suma al proceso nacional de ratificación que requiere el respaldo de al menos 17 congresos locales para que la reforma alcance validez constitucional y regrese al Congreso de la Unión para su promulgación definitiva.

«Esta reforma no es un ataque a la justicia electoral, sino su fortalecimiento democrático; coloca a las instituciones al servicio del pueblo, no de intereses particulares.» — Diputada morenista Lucero Martínez López

Qué reforma el Plan B

La minuta aprobada modifica los artículos 115 y 116, y añade un párrafo al artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Los cambios afectan tres ámbitos: la integración de los ayuntamientos, los presupuestos de los congresos locales y las remuneraciones de los funcionarios electorales.

Aspecto reformadoContenido del cambio
Regidurías por ayuntamientoMáximo de 15, bajo principios de paridad de género vertical y horizontal
Presupuesto de congresos localesNo podrá exceder el 0.70% del presupuesto de egresos de cada entidad
Salarios de consejeros y magistrados electoralesNo podrán superar el sueldo de la titular del Poder Ejecutivo Federal
Reelección de diputaciones localesSe prohíbe la reelección inmediata
Seguros y prestaciones en órganos electoralesProhibición de contratar beneficios no contemplados en la ley

Tamaulipas: por debajo del tope presupuestal

Un dato relevante para la entidad: el Congreso de Tamaulipas ya opera por debajo del límite que establece la reforma. El Poder Legislativo tamaulipeco ejerce aproximadamente el 0.38 por ciento del presupuesto estatal, frente al tope máximo del 0.70 por ciento que fija el Plan B. Esto significa que, en la práctica, la reforma no implicará recortes operativos en el Congreso local, de acuerdo con el diputado Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno.

Sin embargo, sí tendrá efecto en la integración de los cabildos municipales del estado, ya que varios ayuntamientos tamaulipecos cuentan actualmente con un número de regidurías superior al límite de 15 que establece la nueva norma. Municipios como Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo, con alta densidad poblacional, deberán ajustar su estructura de cabildo cuando venza el periodo vigente de sus respectivos ayuntamientos.

El debate: austeridad vs. riesgo autoritario

La sesión en el Congreso tamaulipeco fue tensa desde el inicio. Desde la bancada panista, la diputada María del Rosario González Flores advirtió que la reforma representa un retroceso democrático y entraña riesgos autoritarios, al debilitar instituciones electorales sin atacar los problemas de fondo como el financiamiento ilícito en campañas. Para el PAN, los cambios son un disfraz de austeridad que en realidad adelgazan la capacidad de vigilancia de los órganos electorales.

Desde Movimiento Ciudadano, la diputada Mayra Benavides sostuvo que la minuta se limita a ajustes administrativos sin enfrentar los verdaderos desafíos del sistema electoral: la infiltración del crimen organizado y la violencia contra candidatos. Benavides recordó que su partido presentó una propuesta integral de reforma electoral orientada a combatir esos problemas, sin que fuera considerada.

En defensa del dictamen, la diputada morenista Lucero Martínez López rechazó que la reforma tenga tintes autoritarios. Sostuvo que durante años se construyó un modelo electoral sobredimensionado, costoso y alejado de la realidad social, y que el Plan B busca racionalizar esos recursos sin afectar la esencia democrática.

«No se trata de una verdadera reforma electoral, sino de cambios administrativos con apariencia de austeridad que debilitan instituciones sin resolver nada de fondo.» — Bancada del PAN en el Congreso de Tamaulipas

El contexto nacional: Tabasco fue el primero

En el plano nacional, el Congreso de Tabasco fue el primer estado en aprobar el Plan B, en una sesión que comenzó el 8 de abril y se prolongó hasta las 3 de la madrugada del jueves 9, con 29 votos a favor y 1 en contra. Con la incorporación de Tamaulipas, la reforma avanza en su proceso de ratificación para alcanzar los 17 avales de congresos locales requeridos para su constitucionalización. Al cierre de esta nota, la reforma había alcanzado ya ese umbral mínimo, colocándola en condiciones de regresar a la Cámara de Diputados.

Otro acuerdo de la misma sesión: deuda de Reynosa

En la misma sesión, el Pleno del Congreso tamaulipeco aprobó al Ayuntamiento de Reynosa la contratación de financiamientos por hasta 319 millones 50 mil pesos, destinados a inversión pública productiva para atender necesidades de infraestructura y servicios en el municipio: pavimentación, drenaje, agua potable, alumbrado y movilidad. Reynosa es el municipio con mayor dinamismo económico y crecimiento poblacional de Tamaulipas, lo que justifica la demanda de infraestructura, señaló el diputado Armando Javier, quien argumentó el dictamen ante el Pleno.

Ángulo fronterizo: impacto en cabildos de la frontera

Para los municipios fronterizos de Tamaulipas — Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo y Miguel Alemán — la reforma tiene implicaciones concretas a nivel de gobierno local. El límite de 15 regidurías podría reducir la representación en los cabildos de las ciudades más grandes, que históricamente han operado con estructuras más amplias. Esta reducción, que Morena encuadra como ahorro, es vista por la oposición como un debilitamiento de la representación ciudadana en los órganos de gobierno municipal más cercanos a la gente.

En Matamoros, donde el cabildo refleja la complejidad política de una ciudad fronteriza con fuerte presencia sindical, maquiladora y migrante, cualquier ajuste en la integración del ayuntamiento repercutirá en el equilibrio de fuerzas políticas locales de cara a la próxima elección municipal.