«América para los americanos»: ese fue el mensaje de James Monroe a las potencias coloniales europeas en 1823 para que respetaran la independencia de las nuevas naciones. Trump la entiende de otra manera.
Para justificar su política de poder, Estados Unidos sigue inspirándose en la Doctrina Monroe, una estrategia de política exterior de 200 años de antigüedad.
James Monroe fue el quinto presidente de Estados Unidos y luchó contra las tropas coloniales británicas en la Guerra de Independencia de Estados Unidos (1775-1783).
En 1823, Monroe pronunció un discurso a la nación que pasaría a la historia, en el que advirtió a las potencias europeas que no se expandieran en el continente americano, que se abstuvieran de cualquier intento de colonización. Entonces, Estados Unidos era aún una nación relativamente joven ya que había declarado su independencia en 1776.
Una nación joven y empoderada
Los temores eran entonces justificados: Canadá seguía siendo una colonia británica. En el sur, México estrenaba independencia de España, y al noroeste se encontraba la actual Alaska, que pertenecía a Rusia.
Para 1823 y mientras algunos estados latinoamericanos ya se habían independizado de España o Portugal, y otros luchaban para lograrlo, Estados Unidos seguía actuando de manera confiada.
En 1803, pagó 15 millones de dólares por la enorme colonia francesa de Luisiana a Napoleón Bonaparte, quien necesitaba dinero para la guerra en Europa. Esto duplicó el territorio de Estados Unidos y sentó las bases para una futura expansión hacia el oeste. En 1819 se llegó a un acuerdo con España para tomar posesión de Florida.
Siete años antes, en junio de 1812, Estados Unidos le declaró la guerra a Gran Bretaña, la llamada Segunda Guerra de la Independencia. Ambos países luchaban, entre otras cosas, por el territorio Apalache y Canadá. Dos años más tarde, en diciembre de 1814, firmaron la paz, y los estadounidenses sintieron al fin que eran percibidos internacionalmente como una potencia independiente.
Sin injerencias de Europa
En 1823, James Monroe subrayó que Estados Unidos nunca había participado en las guerras de las potencias europeas y que no lo haría en el futuro. Incluyó explícitamente al Caribe y Latinoamérica en su discurso: Estados Unidos nunca abandonaría a sus «hermanos del sur».
La injerencia europea allí equivaldría a la «manifestación de una postura hostil hacia Estados Unidos». A cambio, Estados Unidos respetaría la existencia de las colonias restantes. Las palabras de Monroe fueron interpretadas como una expresión de solidaridad. En 1867, Rusia vendió Alaska a Estados Unidos.
El «patio trasero de EE. UU.»
A principios del siglo XX, Estados Unidos se convirtió en una importante potencia política mundial. En 1904, el presidente Theodore Roosevelt amplió la Doctrina Monroe con el «corolario Roosevelt»: EE. UU. tenía derecho a intervenir en países latinoamericanos para prevenir lo que él describió como «mala conducta crónica» e «inestabilidad». A partir de entonces, EE. UU. fue percibido por sus «hermanos del sur» como una fuerza policial y Latinoamérica fue considerada como el «patio trasero» del Gobierno estadounidense.
En 1954, en plena Guerra Fría, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower anunció una nueva extensión de la Doctrina Monroe, la llamada «teoría del dominó». El objetivo era combatir el comunismo e impedir que un país tras otro cayera bajo la influencia de la Unión Soviética. Esta fue la justificación de la guerra contra Vietnam del Norte y las numerosas intervenciones de los servicios secretos e invasiones militares en Nicaragua, Cuba, República Dominicana, Haití, Guatemala, Chile, Granada y, más recientemente, Venezuela, cuando el presidente Nicolás Maduro fue capturado y llevado a Estados Unidos.
Trump y la Doctrina Donroe
Tras la disolución de la Unión Soviética, la Doctrina Monroe cayó en el olvido hasta que Donald Trump la desempolvó al principio de su primera presidencia, argumentando que la intervención de China «en nuestro patio trasero» constituía una violación inaceptable de los intereses fundamentales de Washington.
Durante su segundo mandato, Trump afirmó sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. 2025 que, «tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental».
Ahora más recientemente, tras la captura de Maduro, Trump dijo: «La Doctrina Monroe es un asunto importante, pero la hemos superado en mucho, muchísimo. Ahora la llaman la Doctrina Donroe».
El New York Post rebautizó la estrategia de Donroe en «Doctrina Donroe», en referencia al nombre del presidente Donald. «El término Doctrina Donroe ya suena a Don Corleone, a algo mafioso», explicó el politólogo y experto en estudios estadounidenses Bernd Greiner al periódico Süddeutsche Zeitung. «Y así es exactamente como Trump maneja su política. La imprevisibilidad es su principal divisa, junto con el chantaje y la intimidación, al igual que las bandas mafiosas», destacó Greiner.
Y tras la intervención militar en Venezuela, Trump estaría considerando nuevas medidas, en nombre de la estrategia de seguridad nacional,en países como México y Groenlandia.