De viajes para componer a una amistad de la infancia: la entrañable conexión que Jonathan Meléndez tenía con los miembros de Camilo Séptimo

Jonathan Meléndez, tecladista y cofundador de Camilo Séptimo, era mucho más que el músico detrás del sintetizador: era el amigo de la infancia que sostenía, junto a Manuel Mendoza “Coe” y Erick Vázquez, los cimientos de una de las bandas mexicanas más queridas de la última década. Tras su muerte, sus compañeros han compartido cómo esa amistad, nacida antes que el proyecto musical, se convirtió en el motor creativo del grupo.

Una amistad anterior a la banda

Meléndez tenía apenas 15 o 16 años cuando conoció a Manuel Mendoza, la voz de Camilo Séptimo; esa cercanía fue el punto de partida para fundar la agrupación en 2013, ya con Erick Vázquez en la guitarra. Los tres compartían una raíz común anterior a cualquier ensayo: una amistad de infancia sobre la que después se construyó la banda.

En su audición, Meléndez interpretó “Bliss”, de Muse, junto a Mendoza. Llegaba con formación clásica de conservatorio en piano, pero sin experiencia previa en sintetizadores, instrumento que terminaría siendo central en su identidad sonora dentro del grupo.

Además de tocar, Meléndez se encargó durante años de la preproducción, la producción de estudio, la mezcla y, en los primeros tiempos de la banda, de la creación de videos y del arte de los discos.

De donde surgio el nombre de la banda

El nombre de la banda mexicana Camilo Séptimo surgió de una broma informal entre amigos y como un juego de palabras en homenaje al legendario cantante español Camilo Sesto.

Tras la disolución de su proyecto anterior llamado Lady Lane en 2013, los integrantes se encontraban buscando una nueva identidad musical. En esa época, un amigo de origen peruano les sugirió en tono de broma que hicieran música similar al estilo romántico de Camilo Sesto, usando ocurrencias como «Camilo Sexo» o «Camilo Vip». El vocalista Manuel Mendoza «Coe» respondió de manera cómica: «y me llamo Camilo Séptimo, ¿no?».

Aunque inicialmente nació como un chiste, el nombre les pareció original, pegajoso y con la suficiente fuerza para bautizar el concepto de rock alternativo y synthpop que estaban por construir.

Viajes para componer

Conforme la banda maduró y sus integrantes formaron sus propias familias, adaptaron su proceso creativo a retiros mensuales de una semana en distintos puntos de México, como Acámbaro, Puebla, Acapulco y Cuernavaca. En cada uno de esos viajes solían producir entre ocho y diez canciones, de las que normalmente conservaban una o dos para los discos.

“Uno se va empapando de un momento. Te concentras muchísimo cuando estás en el lugar.”

— Jonathan Meléndez, sobre el método de composición en esos viajes

“Si uno no está, no estamos completos”

Para Mendoza, la dependencia creativa entre los tres integrantes originales era total: “Si uno no está, no estamos completos”, ha dicho el vocalista sobre la sinergia del trío. El propio Meléndez atribuía esa sintonía a la fortuna de haber coincidido: “Siempre hemos coincidido en las ideas y en todo”.

Meléndez, de 38 años, murió el 1 de septiembre de 2026 junto con su esposa e hija en un ataque armado ocurrido en un departamento de Atizapán, Estado de México. Dos hombres, identificados como Gerardo “N” y Diego Sebastián “N”, fueron detenidos como parte de la investigación; el segundo, expareja comercial de Meléndez, es señalado como el presunto autor intelectual del crimen. Ninguno de los dos ha sido condenado, y ambos gozan de la presunción de inocencia hasta que exista una resolución judicial firme en su contra.