Un memorándum de sentencia presentado por su defensa ante una corte de Nueva York revela, por primera vez, los orígenes humildes del cofundador del Cártel de Sinaloa, de cara a su sentencia el próximo 20 de julio.
Ismael “El Mayo” Zambada García, cofundador del Cártel de Sinaloa, reveló por primera vez los detalles de su origen humilde y su ingreso al narcotráfico a través de un memorándum de sentencia de 12 páginas, presentado el lunes 6 de julio por su abogado defensor, Frank Pérez, ante el juez federal Brian M. Cogan, de la Corte del Distrito Este de Nueva York. El documento se entregó de cara a la audiencia en la que Zambada, de 76 años, será sentenciado a cadena perpetua el próximo 20 de julio.
Una infancia marcada por la pobreza y una tragedia
Según el escrito, Zambada García nació el 30 de enero de 1950 en una comunidad rural aislada de Sinaloa —reportes del extinto Cisen la ubican en “El Álamo”, sindicatura de Costa Rica, Culiacán—, en el seno de una familia de agricultores de subsistencia. Fue el segundo de siete hermanos y el primer varón. Cursó únicamente tres años de primaria en la escuela de su pueblo, el máximo nivel disponible en la zona, y después se mudó con su abuela a Culiacán para completar hasta sexto grado, regresando los fines de semana y veranos a trabajar la parcela familiar.
“El señor Zambada cree que si su padre no hubiera fallecido, probablemente habría continuado sus estudios”, señala el documento presentado ante la Corte.
A los 12 años, su padre murió de cáncer cerebral, un hecho que la propia defensa describe como el punto de inflexión que marcó el resto de su vida. Como hijo varón mayor, Zambada abandonó definitivamente la escuela para hacerse cargo de la granja familiar y garantizar que sus hermanos menores estuvieran alimentados.
De repartidor de carnicería a esposo joven
Alrededor de los 15 años, combinaba las labores del campo con el trabajo de chofer y repartidor en la carnicería de su tío. Fue durante esas entregas que conoció a Rosario Niebla, empleada de una refinería de azúcar local en Culiacán. Se casaron en 1968, cuando Zambada tenía 18 años; el matrimonio duró cerca de dos décadas y tuvieron cinco hijos.
El primer cultivo de marihuana
Un año después de su boda, con apenas 19 años, un amigo ligeramente mayor lo introdujo al negocio de las drogas: lo llevó a una zona montañosa a una hora de su pueblo, donde ambos sembraron marihuana camuflada entre las hileras de maíz de la misma parcela. La primera cosecha rindió alrededor de 60 libras (cerca de 27 kilogramos), vendidas a un precio aproximado de 180 pesos por kilogramo, unos 15 dólares de la época.
Zambada no abandonó de inmediato la agricultura legal: durante varios años siguió sembrando maíz y criando ganado, mientras aumentaba gradualmente la superficie destinada al cultivo de marihuana, cosechando por lo regular más cada temporada que la anterior. A través de esos primeros contactos en el campo, fue conociendo a otros sinaloenses involucrados en el comercio de marihuana y opio, relaciones que marcaron el inicio de un ascenso que se extendió a lo largo de varias décadas.
‘No aspiraba a convertirse en eso’
Teresa Zambada, hija del capo, declaró ante el oficial de libertad condicional que elaboró el informe de antecedentes que su padre “no aspiraba a convertirse en lo que se convirtió, con esa magnitud”. El propio documento de la defensa describe su ascenso como un proceso que “no fue previsto por el acusado ni por otros”. Tras el fin de su primer matrimonio, Zambada sostuvo una serie de relaciones con otras mujeres, algunas de ellas simultáneas; según su defensa, actualmente tiene 16 hijos, de entre 6 y 55 años de edad.
De la sierra sinaloense a una corte de Nueva York
El memorándum también recuerda la versión de la defensa sobre el traslado de Zambada a Estados Unidos: el 25 de julio de 2024 fue atraído a una reunión con el pretexto de que actuara como mediador para resolver diferencias entre funcionarios de Sinaloa. En esa reunión, según su relato, fue golpeado, atado y secuestrado por su propio ahijado, Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien lo entregó a las autoridades estadounidenses.
Zambada se declaró culpable en agosto de 2025 de diversos delitos relacionados con narcotráfico y delincuencia organizada, incluyendo el soborno de policías, mandos militares y políticos mexicanos. Dado su estado de salud a los 76 años, su defensa solicitó a la Corte que recomiende su reclusión en un centro médico del Buró Federal de Prisiones, en lugar de una prisión de máxima seguridad.
NOTA EDITORIAL
A diferencia de otras entregas de esta cobertura, este caso no requiere disclaimer de presunción de inocencia: Ismael Zambada ya se declaró culpable en agosto de 2025 y será sentenciado el 20 de julio de 2026. El relato biográfico proviene de un documento presentado por su propia defensa, con el objetivo de influir en las condiciones de su reclusión, por lo que conviene leerlo como una narrativa construida con ese fin, y no como una investigación periodística independiente sobre su vida.