El rey Carlos III y la reina Camila llegan a Washington: té privado con Trump y visita a las colmenas de la Casa Blanca

Es la primera visita de Estado de un monarca británico a EE.UU. desde 2007. Carlos III discursará ante el Congreso, el segundo rey en hacerlo. La gira ocurre en medio de tensiones por Irán y el tiroteo del fin de semana.

El rey Carlos III y la reina Camila aterrizaron este lunes en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, para iniciar una visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos. El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump los recibieron en el pórtico sur de la Casa Blanca. La jornada inaugural incluyó un té privado en el Salón Verde y un recorrido por la colmena ampliada del Jardín Sur, presentada por el gobierno estadounidense como iniciativa medioambiental del complejo presidencial.

La visita representa la primera gira de Estado de un monarca británico a suelo estadounidense desde que la reina Isabel II visitó Washington en mayo de 2007. Para Carlos III, que ascendió al trono en septiembre de 2022 tras el fallecimiento de su madre, es su primera visita oficial a Estados Unidos como jefe de Estado. El rey continúa bajo tratamiento contra el cáncer, aunque mantiene plena actividad en su agenda oficial y diplomática.

Entre los eventos más destacados de la gira figura el discurso del rey Carlos ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, con lo que se convertirá en el segundo monarca británico en dirigirse al Capitolio. La agenda también contempla una visita al memorial del 11 de septiembre en Nueva York y actividades en Virginia y Bermuda, territorio británico de ultramar que el rey visitará por primera vez como soberano.

La visita llega en un momento especialmente complejo de las relaciones entre Washington y Londres. Las diferencias entre ambos gobiernos son múltiples: el Reino Unido ha adoptado una postura más cautelosa que EE.UU. respecto a la ofensiva militar contra Irán, y existen fricciones diplomáticas por las políticas comerciales de la administración Trump. El ataque en la Cena de Corresponsales el sábado también elevó los protocolos de seguridad para toda la visita.

A pesar del contexto tenso, la Casa Real británica evitará cualquier declaración que interfiera con los procesos judiciales en curso en Estados Unidos. En particular, no habrá actividades relacionadas con las víctimas de Jeffrey Epstein, tema que continúa afectando a la familia real por la controversia vinculada al príncipe Andrés. La agenda se enfocará en los temas donde ambos países sí tienen coincidencias: medio ambiente, conservación y los lazos históricos entre las dos naciones.

La presencia del rey en suelo estadounidense, a pesar de todas las tensiones, fue interpretada por analistas como una señal de que la alianza transatlántica entre el Reino Unido y Estados Unidos sigue siendo una prioridad estratégica para ambas coronas, aunque las relaciones entre los gobiernos atraviesen un momento de fricción.