La presidenta Claudia Sheinbaum pisó Matamoros la tarde del 14 de agosto por primera vez en mucho tiempo, un acto que la propia administración municipal calificó de excepcional para la ciudad. Llegó a entregar 30 viviendas en el fraccionamiento Las Alamedas. Se fue habiendo escuchado, casi al mismo tiempo, a familias que piden la extradición de los presuntos asesinos de dos hermanas gemelas, a colectivos de búsqueda de desaparecidos y a trabajadores que denuncian miles de despidos. El acto protocolario de «vivienda digna» terminó compartiendo cámara con el otro Matamoros, el que no sale en el boletín oficial.
Matamoros, Tamaulipas.- Que una presidenta en funciones pise Matamoros no es un hecho menor ni frecuente: la ciudad fronteriza, marcada por la violencia y la migración, rara vez figura en la agenda de giras de un mandatario nacional más allá de actos protocolarios rápidos. Por eso el alcalde José Alberto «Beto» Granados no escondió su entusiasmo al recibir juntos, el mismo viernes, a la presidenta y al gobernador Américo Villarreal Anaya, y agradeció públicamente lo que calificó como un respaldo directo para el municipio. El evento fue la última parada de la tarde en una gira que arrancó horas antes en Reynosa y que continuaría el fin de semana con la inauguración de hospitales en Tampico y Ciudad Madero.
Las casas que entregó: lo que se sabe y lo que no
En Las Alamedas, Sheinbaum entregó personalmente 30 viviendas de la primera fase del desarrollo, además de 201 escrituras del Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus) y 315 condonaciones de crédito del Fovissste. «Con la entrega de viviendas se hace justicia a quienes menos tienen», dijo la presidenta, y añadió que el programa federal busca borrar el modelo de créditos impagables heredado, según ella, del periodo neoliberal.
“No hay palabras para agradecerle esta justicia social… nos entregó esperanza y tranquilidad para mi familia.”
— Maricruz Aragúz, beneficiaria en Las Alamedas
Sobre la calidad de la construcción, sin embargo, la información pública disponible es escasa: ni el gobierno federal ni la cobertura local han difundido especificaciones técnicas —metros cuadrados, materiales, distribución— de las casas entregadas en Matamoros, más allá de calificarlas de «vivienda digna» y «vivienda adecuada». Hasta el cierre de esta nota no se habían documentado quejas públicas de beneficiarios sobre defectos de construcción en este fraccionamiento, pero tampoco existe una evaluación técnica independiente que confirme la calidad de la obra; el juicio, por ahora, descansa únicamente en la palabra del gobierno y en el testimonio de gratitud de quienes recibieron llave en mano.
Lo que se salió del guion: tres protestas al mismo tiempo
El acto, pensado como una postal de gratitud y viviendas nuevas, se topó con la realidad de la ciudad. De acuerdo con reportes locales, al menos tres grupos se manifestaron durante la visita presidencial en Las Alamedas, cada uno con una exigencia distinta y ninguna relacionada con la vivienda.
El primero denunció que alrededor de 20 mil personas han perdido su empleo en la región y pidió intervención federal en las condiciones laborales de la zona. El segundo, el colectivo «De Pie Hasta Encontrarlos», exigió una reunión directa con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y con el gobernador, para exigir avances en la búsqueda de personas desaparecidas y en la identificación de fosas clandestinas. El tercero fue el más doloroso: familiares y amigas de dos hermanas gemelas asesinadas en la colonia Control, apenas 19 días antes del evento, se plantaron con mantas para exigir justicia.
“Que los acusados sean entregados a la justicia mexicana y el crimen no quede impune.”
— Ante Elizondo, prima de las hermanas asesinadas en la colonia Control
Según la familia, la Fiscalía estatal ya cuenta con órdenes de aprehensión contra cuatro sospechosos que radican en Estados Unidos —dos con ciudadanía estadounidense y dos con residencia permanente— y ha iniciado trámites con autoridades de ese país, pero los parientes acudieron a buscar a la presidenta directamente para presionar por una extradición más rápida. Ninguna nota disponible documenta que Sheinbaum haya respondido públicamente, en el sitio, a los tres reclamos.
Horas antes, en la parada de Reynosa de la misma gira, el patrón se había repetido: integrantes del colectivo «Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas», encabezado por Edith González Treviño, se acercaron a la presidenta con fichas de búsqueda de sus familiares para pedir la reactivación del Centro de Identificación Humana de Altamira —detenido desde 2022— y la intervención en más de 80 sitios de exterminio identificados en el estado.
¿Hubo acarreados?
No hay, hasta el momento, ninguna denuncia o reportaje que documente acarreo de asistentes en el evento de Matamoros; la cobertura disponible no reporta autobuses, listas de asistencia forzada ni testimonios de gente «llevada» al acto. La acusación de «acarreados» que ha perseguido a Sheinbaum en 2025 y 2026 se ha concentrado, sobre todo, en sus eventos masivos del Zócalo capitalino, donde la propia presidenta ha salido a negarlo públicamente más de una vez. En Las Alamedas, lo que sí quedó documentado no fue gente traída para aplaudir, sino gente que llegó por su cuenta para reclamar.
Las preguntas incómodas que no hizo la prensa
El evento de Matamoros no incluyó, según la cobertura disponible, una ronda de preguntas de medios a la presidenta en el lugar. Pero la incomodidad llegó de todos modos, en forma de mantas, fichas de búsqueda y reclamos gritados a unos metros del templete: fue la gente, no los reporteros, quien le hizo a Sheinbaum las preguntas que un acto de entrega de llaves no estaba diseñado para responder —qué va a pasar con los empleos perdidos, cuándo aparecerán los desaparecidos, cuándo llegará la extradición de los señalados por el crimen de las gemelas de Control.
El saldo del día
Sheinbaum se fue de Matamoros con el mensaje que buscaba: otro lote de escrituras y llaves entregadas, otra cifra que suma a la meta nacional de 1.8 millones de viviendas del sexenio —Tamaulipas ya alcanza el 63 por ciento de su meta estatal de 83,183 casas—. Pero la foto oficial compartió espacio con las mantas de tres causas que ningún programa de vivienda resuelve, en una ciudad donde la llegada de una presidenta, por sí sola, ya es noticia.