Ciudad de México.- Jacob Coxon, investigador británico de 27 años que trabajó tres años en el entrenamiento (“pretraining”) de modelos de inteligencia artificial —primero en OpenAI y desde 2024 en Anthropic—, anunció el martes 8 de septiembre su salida de la industria y acusó a ambas empresas de no actuar de manera responsable en la carrera hacia una inteligencia artificial superhumana.
“Ninguna de las dos empresas actúa de forma responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas”, escribió Coxon al hacer pública su renuncia. El investigador afirmó que “estos serán pronto sistemas sobrehumanos que pueden hackear cualquier cosa, revolucionar cualquier campo de la noche a la mañana, y adquirir poder y recursos reales”, y sostuvo que “quienes construyen la inteligencia artificial creen genuinamente que podría matarnos a todos antes de que termine la década”.
Coxon planteó que ninguna empresa debería desarrollar una inteligencia artificial superinteligente sin intervención gubernamental o una desaceleración coordinada entre competidores, y señaló que, a su juicio, Anthropic entiende los riesgos pero permanece “atrapada en una carrera” por llegar primero a ese punto “a pesar del riesgo”.
Qué cambió en la política de seguridad de Anthropic
Entre las evidencias que citó Coxon está la revisión que Anthropic hizo en febrero de 2026 a su Política de Escalamiento Responsable (RSP, por sus siglas en inglés). La versión anterior obligaba a la empresa a no entrenar sistemas por encima de ciertos umbrales de capacidad sin haber demostrado antes que las medidas de seguridad funcionaban. La versión 3.0, vigente desde el 24 de febrero, sustituyó ese disparador categórico por una condición doble —que Anthropic sea la empresa líder de la carrera y que juzgue el riesgo catastrófico como “material”— antes de considerar una pausa, un estándar más difícil de activar.
Directivos de Anthropic han justificado el cambio en tres argumentos: que un compromiso unilateral de pausa pierde sentido si los competidores no se detienen (“los desarrolladores con las protecciones más débiles fijarían el ritmo”, señala el propio documento de política), que la ambigüedad sobre los umbrales de riesgo debilitaba el caso público para pausar, y un entorno político menos favorable a la regulación. A cambio del disparador categórico, la empresa se comprometió a publicar cada tres a seis meses hojas de ruta de seguridad y reportes de riesgo con acceso externo bajo ciertas condiciones.
La reacción dentro de la propia Anthropic
Evan Hubinger, responsable de ciencia de alineamiento (“Alignment Science Lead”) en Anthropic, respaldó públicamente la preocupación de fondo de su excolega, aunque con matices: “Creo que Anthropic lo está intentando, pero todavía no tenemos un plan para resolver la alineación de la superinteligencia y no estamos claramente en curso para lograrlo”, escribió. Hubinger estimó en más de 10% la probabilidad de que la inteligencia artificial termine matando a toda la humanidad en la próxima década. Ni OpenAI ni Anthropic emitieron un pronunciamiento oficial ante las declaraciones de Coxon o de Hubinger.
La salida de Coxon ocurre mientras la prensa financiera reporta que Anthropic avanza en preparativos —aún no confirmados oficialmente por la empresa como una fecha en firme— para una posible oferta pública inicial. Análisis de mercado consultados señalan que sus declaraciones, al contradecir el posicionamiento de Anthropic como la alternativa “segura” frente a otras empresas de IA, podrían generar mayor escrutinio regulatorio y de inversionistas en ese proceso.
Claves del caso
• Jacob Coxon, investigador de pretraining, dejó la industria de IA el 8 de septiembre tras pasar por OpenAI y Anthropic.
• Acusa a ambas empresas de “jugar con nuestras vidas” al competir por una superinteligencia autosuperable sin suficientes controles.
• Anthropic suavizó en febrero de 2026 su compromiso de pausar el desarrollo ante riesgos no controlados (RSP v3.0).
• Evan Hubinger, líder de alineamiento en Anthropic, respaldó la preocupación y estimó en más de 10% el riesgo de que la IA mate a toda la humanidad en una década.
• Ni OpenAI ni Anthropic han respondido oficialmente a las acusaciones.
• La salida ocurre en medio de reportes financieros sobre preparativos de Anthropic para una posible oferta pública inicial, aún sin confirmación oficial de fecha.