Groenlandia rechazó durante meses la presión de Donald Trump para anexar la isla, pero terminó por aceptar un acuerdo de seguridad que le da a Estados Unidos control militar permanente sobre su territorio. El pacto, firmado este martes en Nueva York por Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen, autoriza la construcción de dos nuevas bases militares estadounidenses y amplía una tercera ya existente, sin que Groenlandia haya cedido formalmente su soberanía.
De la amenaza de anexión al acuerdo militar
El conflicto escaló en enero de 2026, cuando la Casa Blanca amenazó con sanciones a ocho países aliados que se oponían a una eventual anexión de la isla, y un asesor presidencial publicó un mapa de Groenlandia con la bandera estadounidense y la palabra “pronto”. Dinamarca respondió desplegando tropas de élite en el territorio, y tanto Copenhague como Nuuk rechazaron de manera reiterada cualquier venta o cesión de soberanía.
Las negociaciones se desviaron después del choque frontal por la anexión hacia un marco distinto, con el secretario general de la OTAN como intermediario: en lugar de pedir la isla, Washington empezó a negociar presencia militar permanente a cambio de reconocer formalmente la autodeterminación groenlandesa.
Qué establece el acuerdo
El pacto autoriza a Washington a establecer nuevas “áreas de defensa” en Narsarsuaq, en el sur —sitio que alojó la instalación estadounidense Bluie West One durante la Guerra Fría—, y en Mestersvig, en la costa este, donde opera actualmente la Patrulla Sirius danesa. Además, amplía la ya existente Base Espacial Pituffik, en el noroeste, operada por Estados Unidos desde 1951, que realizará tareas de alerta y defensa antimisiles y vigilancia espacial de interés para la OTAN.
“Un acuerdo para toda la vida, indefinido, no tiene fin.”
— Donald Trump, sobre el pacto de seguridad con Groenlandia
El acuerdo le da a Estados Unidos lo que Trump calificó como “control permanente sobre seguridad” en la isla y veto sobre cualquier presencia militar china o rusa. A cambio, el texto reconoce explícitamente “la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad del territorio” y “el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación”, y establece que los contratos ligados a las nuevas instalaciones usarán proveedores groenlandeses “en la mayor medida posible”.
“La anexión sin anexión”
Formalmente, Groenlandia sigue siendo groenlandesa: no hubo transferencia territorial ni cambio de bandera, y la isla conserva su autonomía dentro del Reino de Dinamarca. Analistas internacionales han descrito el resultado como “la anexión sin anexión”: Trump no se quedó con la isla, pero obtuvo presencia militar indefinida y control estratégico del Ártico sin disparar un tiro. La canciller groenlandesa, Múte B. Egede, defendió el acuerdo señalando que “refleja lo que hemos dicho desde el principio: que se reconociera la posición de Groenlandia” y su derecho de autodeterminación.
CLAVES DEL CASO
• Enero de 2026: la Casa Blanca amenaza con sanciones a aliados opuestos a la anexión de Groenlandia.
• Dinamarca despliega tropas de élite en la isla como respuesta a la presión.
• Las negociaciones se trasladan a un marco de seguridad mediado por la OTAN, no de anexión territorial.
• 22 de septiembre de 2026: firma del acuerdo en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.
• El mismo día, Trump exigió a México “recuperar el control” de su territorio frente a los cárteles, en el mismo discurso ante la ONU.