Casi nunca da síntomas, pero es una causa frecuente de úlceras y está ligada a buena parte del cáncer de estómago. Qué es, cómo se detecta y cómo se trata, según el consenso mexicano más reciente.
La Helicobacter pylori (H. pylori) es una bacteria que vive en el estómago humano y que sobrevive a su ácido gracias a una enzima, la ureasa, que neutraliza el medio a su alrededor. Según el Quinto Consenso Mexicano sobre H. pylori, publicado en 2025 por la Asociación Mexicana de Gastroenterología, alrededor del 70.5 % de la población mexicana está infectada. Los propios autores advierten que los estudios epidemiológicos recientes son limitados. Una cifra similar, 70 %, se atribuye a datos del IMSS de 2016.
En la mayoría de los casos la infección no causa molestias y puede durar toda la vida si no se trata. El problema es el daño que puede acumularse con los años.
Qué enfermedades causa
- Gastritis crónica, presente en casi todas las personas infectadas, aunque no siempre con síntomas.
- Úlcera gástrica o duodenal, que es una de sus complicaciones más conocidas.
- Cáncer de estómago. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) calcula que cerca de 89 % de los cánceres gástricos que no nacen en la parte alta del estómago pueden atribuirse a esta bacteria, lo que representa unos 780 mil casos en el mundo.
- Linfoma gástrico tipo MALT, un cáncer poco frecuente que en algunos casos remite al eliminar la bacteria.
- Se asocia también con anemia por falta de hierro y con una enfermedad de las plaquetas llamada púrpura trombocitopénica inmune.
La mayoría de los infectados no desarrolla cáncer, pero la infección aumenta el riesgo, y por eso se considera un problema de salud pública.
Cómo se contagia
No hay una sola vía confirmada. Se cree que se transmite de persona a persona, sobre todo dentro de la familia y durante la infancia, y que el agua o los alimentos contaminados y el hacinamiento influyen. Una nota de UNAM Global recoge que compartir alimentos contaminados puede causar una úlcera en niños.
Síntomas y señales de alarma
Las molestias más comunes son ardor o dolor en la parte alta del abdomen, sensación quemante o punzante después de comer, náuseas, distensión y saciedad temprana. Hay síntomas que requieren atención médica pronta:
- Anemia sin causa clara.
- Pérdida de peso sin explicación.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Vómitos recurrentes.
- Vómito con sangre o heces negras.
- Antecedentes familiares de cáncer gastrointestinal.
Cómo se diagnostica
El consenso mexicano prioriza la prueba del aliento con urea marcada (carbono 13 o 14) como método no invasivo de primera línea. También existen la prueba de antígeno en heces y la endoscopia con biopsia, esta última para quienes tienen síntomas de alarma o un riesgo mayor. Algunos medicamentos, entre ellos los que reducen el ácido y los antibióticos, pueden alterar el resultado, así que el médico indica cuánto tiempo antes de la prueba hay que suspenderlos.
Cómo se trata
Se usa una combinación de medicamentos durante 14 días. En México, donde la resistencia a los antibióticos es alta, el consenso recomienda como esquema preferido la terapia cuádruple con bismuto: un inhibidor de bomba de protones, bismuto, metronidazol y tetraciclina. Los esquemas con claritromicina y levofloxacino pierden eficacia donde esos antibióticos ya no funcionan bien.
Resistencia reportada en México, según el consenso:
| Antibiótico | Resistencia reportada en México |
| Claritromicina | 24 % |
| Metronidazol | entre 18 % y 58 %, según el estudio |
| Levofloxacino | 60.5 % |
| Amoxicilina | entre 1.8 % y 10.5 % |
Confirmar la curación es parte del tratamiento: el consenso pide repetir una prueba no invasiva al menos cuatro semanas después de terminar los antibióticos. Los esquemas y las dosis dependen de cada paciente (alergias, embarazo, tratamientos previos), por lo que deben ser indicados por un médico.
A quién se recomienda tratar
El consenso recomienda erradicar la bacteria en personas con úlcera activa o antecedente de úlcera, linfoma MALT de bajo grado, dispepsia funcional, gastritis atrófica o metaplasia intestinal, familiares de primer grado de personas con cáncer gástrico, usuarios crónicos de antiinflamatorios no esteroideos, anemia por falta de hierro sin explicación, púrpura trombocitopénica, uso prolongado de inhibidores de bomba de protones y pacientes que toman anticoagulantes.
Prevención y mitos
- No existe vacuna. Beber agua segura, lavarse las manos y no compartir cubiertos o vasos reducen el riesgo de contagio dentro del hogar.
- No hay evidencia de que remedios caseros como ajo, miel o yogurt eliminen la bacteria.
- Estar infectado no significa tener cáncer. Significa un riesgo mayor, que se reduce al erradicar la bacteria.
- El estrés o la comida picante no causan la infección, aunque pueden empeorar las molestias.