La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero, ha transformado Medio Oriente en un polvorín. Irán contraataca, el precio del petróleo se dispara, Rusia abastece de inteligencia a Teherán y medio millón de personas han abandonado sus hogares.
Lo que comenzó el viernes 28 de febrero como una serie de bombardeos sorpresivos sobre ciudades iraníes por parte de la aviación de Estados Unidos e Israel —mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas— se ha convertido en el conflicto armado más grave que ha vivido Medio Oriente en décadas. Este miércoles, al cumplirse doce días de combates, el saldo oficial supera los 1,400 muertos en la región, incluidos civiles, militares y personal de paz de la ONU, mientras casi medio millón de personas han tenido que abandonar sus hogares.
El golpe que lo cambió todo: la muerte de Jamenei
En los primeros días del ataque, los ataques conjuntos alcanzaron el corazón del poder iraní: el ayatollah Ali Jamenei, líder supremo de la República Islámica durante más de tres décadas, murió en un operativo conjunto. El presidente Donald Trump calificó a la Fuerza Aérea e naval iraníes de «eliminadas». Netanyahu, por su parte, estableció una analogía bíblica entre Irán y los Amalecitas —símbolo del mal absoluto en la tradición judía—, profundizando el carácter ideológico que ambos bandos le han impreso al conflicto.
La muerte de Jamenei desencadenó de inmediato una crisis de sucesión. Tras una serie de reuniones de la Asamblea de Expertos —el órgano de 88 clérigos encargado de elegir al nuevo líder supremo—, y bajo condiciones de guerra, Irán designó a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatollah, como su sucesor. Estados Unidos había advertido explícitamente en contra de esa elección, pero no pudo impedirla.
Teherán contraataca: bases, embajadas y el estrecho de Ormuz
La respuesta iraní no tardó en llegar. Teherán lanzó misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak. Seis militares estadounidenses murieron en un ataque directo contra un centro de operaciones en el puerto kuwaití de Shuaiba. Para este miércoles, el Pentágono confirmó que alrededor de 140 soldados de EE.UU. han resultado heridos.
Irán también fue más allá de la región: la embajada de Estados Unidos en Oslo sufrió daños leves tras una explosión en su acceso consular, sin víctimas reportadas. En Bagdad, un dron iraní impactó el Centro de Apoyo Diplomático junto al aeropuerto; otros cinco proyectiles fueron interceptados. Las embajadas estadounidenses en Arabia Saudita, Kuwait y Líbano ya habían sido cerradas preventivamente.
El teatro de operaciones se extendió también al Estrecho de Ormuz, el canal por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. EE.UU. destruyó 16 barcos minadores iraníes en la zona. Irán, a su vez, amenazó con bloquear el paso a cualquier buque relacionado con Estados Unidos, Israel o sus aliados, declarándolos objetivos legítimos. Tres buques comerciales fueron alcanzados por proyectiles en las inmediaciones del estrecho.
Teherán bajo las bombas: «Parecía el fin de los tiempos»
Los bombardeos israelíes sobre los depósitos de petróleo de Teherán encendieron el cielo de la capital iraní durante la noche del domingo. Un residente que habló con CNN describió la escena: la ciudad oscura, el cielo cubierto de humo negro, las llamas iluminando los barrios. «Se siente como si nos estuviéramos asfixiando», relató. «Vi la explosión iluminar el cielo; no se parecía a nada que hubiera visto antes.»
La Media Luna Roja reportó que cerca de 20,000 edificios civiles y 77 instalaciones de salud han resultado afectados desde el inicio del conflicto. El apagón de internet impuesto por el régimen iraní deja a millones de ciudadanos sin acceso a noticias ni a sistemas de alerta antes de los bombardeos. Las calles de las principales ciudades permanecen desiertas.
El factor ruso y la dimensión global
El conflicto se ha internacionalizado de maneras que preocupan a los analistas. Reportes de CNN y otros medios señalan que Rusia está suministrando a Irán inteligencia sobre ubicaciones y movimientos de tropas, barcos y aeronaves estadounidenses. Trump esquivó una pregunta sobre el tema durante un evento en la Casa Blanca. Vladimir Putin, por su parte, calificó la muerte de Jamenei de «asesinato cínico» pero descartó que los países del BRICS+ fueran a intervenir militarmente.
China también observa con alarma: Irán era uno de sus principales proveedores de petróleo, y la guerra amenaza una arteria energética vital para Pekín. Francia ha desplegado un portaaviones en el Mediterráneo; Reino Unido envió un buque de guerra pero descarta participar en acciones ofensivas. El papa León XIV pidió un cese inmediato de hostilidades, advirtiendo sobre el riesgo de un «abismo irreparable».
Petróleo, economía y el Mundial en juego
Los mercados resintieron el impacto de inmediato. El precio del barril de petróleo llegó a los 120 dólares en los peores momentos del conflicto. Después de que Trump declarara que la guerra estaba «prácticamente terminada», los precios cedieron a alrededor de 86 dólares. Los países miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron liberar 400 millones de barriles al mercado para frenar la escalada.
En el ámbito deportivo, la participación de Irán en el Mundial 2026 —que se celebrará en Norteamérica entre el 11 de junio y el 19 de julio— quedó en incertidumbre tras declaraciones del ministro de Deportes iraní dando por hecha la renuncia de la selección. Sin embargo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó este miércoles que Trump le reiteró personalmente que el equipo iraní «es bienvenido, sin duda, para disputar el torneo».
La represión interna: entre la guerra y la protesta
Dentro de Irán, el régimen endureció su control sobre la población civil. El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, advirtió este miércoles que cualquier manifestante que actúe «de acuerdo con los deseos del enemigo» ya no será considerado un simple ciudadano, sino un enemigo del Estado al que se le dará el mismo trato. Trump, por su parte, ha instado públicamente al pueblo iraní a tomar el poder —justo dos meses después de que una ola de protestas fuera brutalmente reprimida.
Sin acuerdo a la vista
Trump afirmó que no habrá ningún acuerdo con Irán salvo una «rendición incondicional», aunque no especificó condiciones concretas. También dijo que no descarta el despliegue de tropas terrestres en Irán si hubiera «una muy buena razón». Al ser consultado sobre el plazo de la guerra, fue categórico: «No tengo límites de tiempo para nada. Quiero terminarlo.»
Las Naciones Unidas advirtieron que el conflicto podría salirse de control. Por ahora, doce días después de que comenzara, Medio Oriente sigue ardiendo.