Jacob Coxon renunció a Anthropic sin cobrar sus acciones y busca dedicarse a divulgar los riesgos de la inteligencia artificial

Dos días después de que Jacob Coxon renunciara a Anthropic advirtiendo que “la gente que construye la inteligencia artificial cree genuinamente que podría matarnos a todos antes de que termine la década”, el caso ha seguido moviéndose: nuevas entrevistas revelaron el costo económico de su salida y sus planes inmediatos, mientras otros investigadores de la propia industria se sumaron a advertencias similares.

Renunció antes de que le vistiera una sola acción

Axios reportó, citando una entrevista directa con Coxon, que el investigador llevaba apenas cuatro meses en Anthropic —el periodo mínimo para que comience a “vestir” (volverse suyo) el paquete accionario que suelen recibir los empleados de empresas tecnológicas— y que renunció de forma deliberada antes de que se cumpliera ese plazo. “Me fui antes de que se venciera cualquiera de mis acciones”, afirmó. Coxon presentó ese dato como evidencia de que su advertencia no responde a un interés económico personal, sino a una convicción que antepuso a una compensación que, en una empresa de la valuación de Anthropic, habría sido considerable.

¿Qué planes tiene? Divulgación, no otra empresa de IA

En una entrevista con la revista TIME, Coxon fue directo sobre lo que no piensa hacer: no busca otro puesto dentro de la industria que critica. En cambio, dijo que le gustaría sumarse a un trabajo parecido al del AI Futures Project, la organización fundada por Daniel Kokotajlo —el exinvestigador de OpenAI que renunció en 2024 por preocupaciones similares— y responsable del influyente pronóstico “AI 2027”. “Espero intentar hacer trabajo en esa línea, algo como comunicarle a la gente cómo se va a ver el mundo”, declaró Coxon, aunque reconoció que no tiene nada definido: “No estoy seguro de cómo se va a ver exactamente eso todavía, pero vamos a ver”. En términos de política pública, lo único que ha planteado de forma concreta es que las grandes empresas de IA se comprometan a no acelerar la autosuperación recursiva de sus modelos.

El caso creció dentro de la propia industria

Coxon no fue la única voz esos días. Samuel Marks, líder de supervisión escalable (“scalable oversight”) en Anthropic, escribió en respuesta que “los desarrolladores de IA creen que su tecnología podría causar la extinción humana… podría pasar en los próximos años”. Evan Hubinger, líder de ciencia de alineamiento en la misma empresa —y a quien Tipómetro ya citó en la primera entrega de esta serie— estimó en más de 10% la probabilidad de que la inteligencia artificial termine matando a toda la humanidad. Infobae reportó por separado una declaración equivalente atribuida a “un jefe de seguridad” de Anthropic sobre ese mismo umbral de 10%; no pudimos confirmar con certeza si se trata de una cita adicional de Hubinger recogida por otro medio o de una tercera persona distinta, así que lo señalamos aquí como una posible duplicidad de fuente, no como una voz nueva confirmada. Días antes de la renuncia de Coxon, el propio director general de OpenAI, Sam Altman, y otros directivos de esa empresa ya habían advertido —en términos similares aunque sin la misma carga personal— que la inteligencia artificial estaba entrando en una “fase aterradora e incontrolable”.

Ni Anthropic ni OpenAI han emitido, hasta el cierre de esta edición, un pronunciamiento oficial de la empresa como tal —a diferencia de las reacciones individuales de investigadores en redes sociales— respondiendo directamente a las acusaciones de Coxon.

Claves del caso

•  Coxon renunció a Anthropic el 8 de septiembre tras solo cuatro meses en la empresa, deliberadamente antes de que su paquete accionario comenzara a vestirse.

•  No busca otro empleo en la industria de IA: quiere dedicarse a la divulgación pública sobre riesgos de la tecnología, en la línea del AI Futures Project de Daniel Kokotajlo, aunque sin planes concretos todavía.

•  Propone, como medida mínima, que las empresas de IA se comprometan a no acelerar la autosuperación recursiva de sus modelos.

•  Otros investigadores de Anthropic —Samuel Marks y Evan Hubinger— respaldaron públicamente advertencias similares sobre riesgo de extinción por IA.

•  Sam Altman y directivos de OpenAI hicieron advertencias parecidas días antes de la renuncia de Coxon.

•  Ni Anthropic ni OpenAI han respondido oficialmente como empresas a las acusaciones.