Jugar el Mundial en el país que te bombardea: la crónica de Irán en Los Ángeles

Sin presidente de federación, sin medios, con base en Tijuana y expulsados de California a medianoche. El debut iraní en el Mundial 2026 fue un partido de fútbol rodeado de una crisis logística y diplomática sin precedentes.

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos atacó militarmente a Irán. Cuatro meses después, once jugadores iraníes salieron al césped del SoFi Stadium de Los Ángeles. En territorio enemigo. Con camiseta verde. Con el himno de la República Islámica resonando en un estadio californiano.

La FIFA les negó la posibilidad de jugar sus tres partidos fuera de suelo estadounidense. Irán lo pidió. La respuesta fue no. No hubo excepciones. No hubo acuerdos alternativos. Simplemente: jueguen aquí.

CONTEXTO: El conflicto El 28 de febrero de 2026 estalló un conflicto armado entre Estados Unidos e Irán que paralizó el envío de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico. Aunque el presidente Trump anunció un acuerdo de paz tras 100 días de conflicto, las sanciones y restricciones de visado hacia ciudadanos y funcionarios iraníes permanecieron vigentes durante el Mundial.

Una delegación diezmada

Antes de patear un solo balón, Irán ya había perdido parte de su estructura institucional. Varios dirigentes no obtuvieron visa para ingresar a Estados Unidos. El presidente de la Federación de Fútbol, Mehdi Taj, no está presente. Los medios de comunicación iraníes no tienen acreditación. Parte del cuerpo técnico tampoco pudo cruzar la frontera.

El resultado: el personal disponible tuvo que asumir tareas administrativas y logísticas que no le corresponden. El técnico Amir Ghalenoei lo describió con precisión quirúrgica: “Nuestro personal técnico ha tenido que hacer tareas de gestión.”

Su base de entrenamiento no es ninguna ciudad sede del Mundial. Es Tijuana, a 30 kilómetros del muro. Al otro lado del país anfitrión.

El partido, y la orden de medianoche

El 15 de junio, Irán empató 2-2 con Nueva Zelanda. Un resultado digno. Con reacción. Con carácter. Ramin Rezaeian anotó el gol del empate definitivo ante un estadio que, según varios reportes, terminó apoyando masivamente al Team Melli.

Terminó el partido. Y llegó la orden.

“Nos dijeron: ‘Tienen que irse de inmediato’. No sabemos por qué. Ni siquiera nos dieron tiempo para recuperarnos.”

Sin noche de recuperación. Sin tiempo para el cuerpo. Sin explicación. El equipo subió al avión y regresó a Tijuana de madrugada. Ghalenoei reconoció en la conferencia que no sabe quién tomó esa decisión. “Las decisiones se toman en otro lugar”, dijo. Esa frase, quizás, resume todo.

Taremi y el “desastre logístico”

Mehdi Taremi, goleador del Olympiacos griego y líer ofensivo del equipo, no guardó silencio en la zona mixta. Eligió dos palabras para describir lo que vive la delegación: desastre logístico.

“Es mucho estrés para los jugadores. Tenemos poco apoyo. Creo que la FIFA pudo haberlo hecho mejor.”

No acusó explícitamente a ningún gobierno. Pero la dirección del reclamo era clara.

Infantino en el vestuario

Gianni Infantino visitó el vestuario iraní al término del partido. Las cámaras lo registraron. Sus palabras también.

“Entiendo por las emociones que están pasando, pero ustedes son más grandes que todo esto. Le están enviando un mensaje muy fuerte al mundo.”

Infantino no mencionó medidas concretas. No habló de visas, ni de logística, ni de recuperación. El presidente de la FIFA ofreció consuelo. No soluciones.

México: el país que sí abrió la puerta

Mientras California los expulsaba a medianoche, Tijuana los alojaba. Los aficionados mexicanos los apoyaron en el estadio. El embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, vio el partido desde la Cámara de Comercio de Tijuana, rodeado de compatriotas. Fue México — no la FIFA, no el país anfitrión — quien garantizó que Irán pudiera competir.

Ese contraste no pasó desapercibido para la delegación. Las expresiones de gratitud hacia México fueron explícitas en múltiples declaraciones del cuerpo técnico y jugadores. En un torneo donde EE.UU. controla las reglas, México opera como el margen que hace posible la participación.

Lo que sigue

Irán tiene dos partidos más en la fase de grupos. Dos veces más tendrá que cruzar hacia el país que le negó visas a sus dirigentes. Dos veces más deberá esperar la orden de salida. Dos veces más regresará de noche a Tijuana.

Nadie ha explicado todavía quién da esa orden. Ni la FIFA. Ni el Departamento de Estado. Ni el Departamento de Seguridad Nacional. La pregunta sigue abierta. Y en el fútbol, como en la geopolitíca, las preguntas sin respuesta suelen ser las más importantes.

Tabla de verificación

HECHO CONFIRMADODICHO POR FUENTENO VERIFICADO
Conflicto armado EE.UU.-Irán iniciado el 28 de febrero de 2026Ghalenoei: se les ordenó salir de EE.UU. de inmediato tras partido vs. Nueva ZelandaAutoridad específica que emitió la orden de regreso (DHS, FIFA, Depto. de Estado)
Base de entrenamiento en Tijuana, México (confirmado múltiples fuentes internacionales)FIFA rechazó solicitud iraní de reubicar sus partidos fuera de EE.UU. (Proceso/AP)Términos exactos del acuerdo de paz Trump-Tehrán y su efecto sobre la delegación
Dirigentes iraníes sin visa; presidente de federación y medios ausentes (conf. de prensa)Taremi: “Desastre logístico. La FIFA pudo haberlo hecho mejor” (zona mixta)Número exacto de acreditaciones y visas negadas no divulgado oficialmente
Infantino visitó vestuario iraní post-partido; sus palabras constan en video (múlt. fuentes)Ghalenoei: “Somos el equipo más oprimido de la historia de los Mundiales” (conf. de prensa)Si México gestionó formalmente o informal la logística de Irán en Tijuana