SpaceX debutó en el Nasdaq el 12 de junio de 2026 bajo el ticker SPCX con una valoración de 1.77 billones de dólares; unos 400 exempleados podrían superar los 100 millones de dólares en patrimonio
El viernes 12 de junio de 2026, SpaceX debutó en el Nasdaq bajo el símbolo bursátil SPCX, en lo que se convirtió en la oferta pública inicial (IPO) más grande de la historia financiera mundial. La empresa aeroespacial de Elon Musk fijó el precio de sus acciones en 135 dólares por título, recaudó cerca de 75,000 millones de dólares y alcanzó una valoración de aproximadamente 1.77 billones de dólares — en términos anglosajones, 1.77 trillion USD — una cifra que triplica el anterior récord de Saudi Aramco en 2019.
Pero el impacto más llamativo del debut no fue para Musk ni para los grandes fondos de inversión de Silicon Valley. Fue para los trabajadores: más de 4,400 empleados actuales y excolaboradores de la compañía se habrían convertido en millonarios gracias a las acciones que recibieron como parte de su compensación laboral durante años, según un análisis de la plataforma de inversión Hill.com citado por The New York Times.
Trevor Hise, exempleado de SpaceX, ingeniero de lanzamiento durante 12 años
En las grandes salidas a bolsa, los beneficiarios principales suelen ser los fundadores, los altos ejecutivos y los inversionistas tempranos. El caso de SpaceX rompe ese patrón. La revalorización de sus acciones alcanzó a una base amplia de trabajadores: desde ingenieros de propulsión y especialistas en satélites hasta personal operativo vinculado a las plataformas de lanzamiento, e incluso soldadores.
Andrew Benson, fundador y director ejecutivo de Hill.com, calificó el fenómeno como inusual. Señaló que normalmente solo los fundadores se convierten en multimillonarios, y que el hecho de que unas 400 personas puedan superar la barrera de los 100 millones de dólares refleja la escala de la riqueza que se está generando en torno a esta operación.
Andrew Benson, director ejecutivo de Hill.com, citado por The New York Times
| LAS HISTORIAS DETRÁS DE LOS NÚMEROS |
Gavin Petit ingresó a SpaceX en 2012 como ingeniero de lanzamientos, cuando los cohetes de la empresa aún no habían demostrado su eficacia y su futuro era incierto. Recibió miles de acciones valoradas entonces en 13.80 dólares por título, además de un salario de 80,000 dólares anuales. A lo largo de los años vendió algunas participaciones en eventos de liquidez semestrales para pagar su casa en Denver. Conservó el resto. Hoy posee más de 50,000 acciones, con un valor estimado superior a los 8 millones de dólares. Petit dejó SpaceX en 2023 para trabajar en Katalyst Space Technologies.
Trevor Hise tiene una historia similar. En 2011, a punto de graduarse de la universidad, sus padres le pedían que aceptara un empleo en General Electric. Hise eligió quedarse en una empresa emergente que le entusiasmaba: SpaceX. Trabajó allí 12 años como ingeniero de lanzamiento. Hoy posee más de 100,000 acciones, con un valor que supera los 13.5 millones de dólares. Se considera semirretirado.
No todos tomaron esa decisión. Varios exempleados de SpaceX reconocieron al NYT que vendieron sus acciones durante los años previos — algunos las canjearon por tarjetas de regalo para restaurantes — y hoy cargan con el arrepentimiento.
| CÓMO FUNCIONA LA COMPENSACIÓN ACCIONARIA |
La clave del fenómeno está en el modelo de compensación accionaria, común en empresas tecnológicas de alto crecimiento. SpaceX entregó a sus empleados acciones con esquemas de vesting escalonado — típicamente cuatro años, con un primer año de espera — que se liberaban gradualmente a medida que el trabajador permanecía en la compañía.
Mientras SpaceX fue una empresa privada, esas acciones no tenían un precio público de referencia y su valor dependía de rondas de inversión internas. La salida a bolsa del 12 de junio puso ese precio a la vista de todos, y mostró cuánto habían crecido esas participaciones después de años de expansión.
Es importante señalar que el valor patrimonial estimado de los empleados no equivale a dinero líquido disponible de inmediato. Pueden existir periodos de bloqueo o restricciones de venta, y el precio de la acción puede subir o bajar según el comportamiento del mercado. La acción abrió a 150 dólares el día del debut, llegó a superar los 176 dólares intradía y cerró cerca de 161 dólares.