«Si fuéramos narcos, no se atreverían ni siquiera a mirarnos.»
El senador Gerardo Fernández Noroña fue increpado la noche del 20 de septiembre de 2026 en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), al regresar de Nayarit, donde había asistido al informe de gobierno del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero. Un grupo de pasajeros lo recibió con gritos de «¡corrupto!», «¡narcopolítico!» y «¡fuera Morena!».
Lo que le gritaron
Videos difundidos en redes sociales muestran a varias personas, entre ellas dos jóvenes, confrontando al legislador mientras caminaba hacia la salida acompañado de su asistente, Emiliano González, quien cargaba el equipaje. Entre las frases que se escuchan están «corrupto», «fuera Morena», «narcopolíticos», «baila, baila, corrupto», «dé la cara, qué vergüenza» y «¿así te defiendes?». Una de las mujeres se identificó como estudiante de derecho y cuestionó a Noroña por la aprobación de la reforma judicial de 2024.
La reacción de Noroña en el momento
En el momento de la confrontación, Fernández Noroña no respondió verbalmente. En su lugar, levantó la mano izquierda e hizo un gesto similar al de un director de orquesta mientras continuaba caminando hacia la salida, lo que intensificó los reclamos del grupo, que se prolongaron por más de un minuto según los videos.
Qué dijo después
Horas más tarde, en redes sociales, Noroña calificó a quienes lo confrontaron como «fascistas» y atribuyó el incidente a una campaña mediática contra Morena. Escribió que el grupo «se envalentonó y gritó todas las canalladas que promueven los medios» en su contra.
«Si fuéramos narcos, no se atreverían ni siquiera a mirarnos.»
En una transmisión posterior por YouTube, el senador llamó «cobardes» a quienes lo increparon, argumentando que se trataba de personas de buen nivel económico —»vienen de viajar, se nota», dijo— pero que actuaron con cobardía al confrontarlo en grupo. Noroña también compartió en sus redes contenido de las cuentas de un familiar de una de las jóvenes, con el argumento de que reflejaba la postura ideológica de su entorno, aunque reconoció que ella no era responsable de las publicaciones de terceros.