Por qué está ganando la derecha en Sudamérica: ¿giro ideológico o castigo a quien gobierna?

Con el primer lugar de Flávio Bolsonaro en Brasil, el mapa regional se inclina a la derecha. Los análisis consultados coinciden en que pesan la inseguridad, la economía y el desgaste de las élites, pero discrepan sobre si se trata de un cambio ideológico duradero.

La victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de Brasil, con 47.2% de los votos frente a 44.7% de Lula da Silva según El Financiero, reabrió el debate sobre si América del Sur se mueve a la derecha. La segunda vuelta será el 25 de octubre.

Las lecturas de analistas y columnistas no coinciden del todo: unas ven un giro ideológico y otras, simplemente, un voto de castigo a los gobiernos de turno.

El mapa, según los columnistas

En una columna de opinión publicada por La Nación el 24 de junio, Pablo Mendelevich sostiene que Sudamérica va camino a ser la región del mundo con más gobiernos de derecha. Cita a Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Paraguay y Bolivia, y deja como excepciones de izquierda a Brasil, con Lula, y Uruguay, con Yamandú Orsi.

Un análisis de La Polis menciona entre los resultados recientes a Milei en Argentina, Kast en Chile, Noboa en Ecuador, Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia, quien derrotó al candidato de Gustavo Petro.

La tesis del castigo al oficialismo

Según La Polis, el patrón más consistente no es el triunfo de la derecha, sino que «casi siempre pierde quien gobierna». De 46 elecciones presidenciales entre 2015 y 2026, solo 13 terminaron con victoria del oficialismo.

Bajo esa lectura, la derecha gana ahora porque en varios países gobernaba la izquierda, igual que antes la izquierda ganó cuando gobernaba la derecha. El mismo análisis advierte que una cosa es conectar con los reclamos ciudadanos y otra construir una mayoría ideológica duradera.

Los factores que se repiten

Los textos consultados mencionan, con distinto peso, el estancamiento económico, el narcotráfico y la inseguridad, el descontento con la élite política, la volatilidad electoral y la fragmentación de los sistemas de partidos. La demanda de seguridad suele favorecer a candidatos que prometen respuestas más duras, y el rechazo al sistema, a quienes se presentan como ajenos a él.

Un ciclo que ya se vio

Mendelevich recuerda que la región ha tenido dos «mareas rosas» previas, entre 2009 y 2011 y entre 2022 y 2023. La observación sugiere que los giros ideológicos en América Latina suelen ser oscilantes y no definitivos.

Lo que complica la narrativa

Brasil es el caso más abierto: la ventaja de Flávio Bolsonaro es estrecha, el resultado contradijo las encuestas previas y la segunda vuelta sigue por decidirse. Además, si el patrón es castigar a quien gobierna, los gobiernos de derecha enfrentarán el mismo riesgo si no resuelven seguridad y economía.