La inflación anual en México se ubicó en 3.37% en junio de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), su nivel más bajo desde diciembre de 2020 y la tercera moderación mensual consecutiva. Con este dato, el indicador permanece por segundo mes seguido dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), de 3% con una banda de más menos un punto porcentual.
El componente subyacente, el que mejor refleja la tendencia de fondo de los precios y al que Banxico da mayor peso en sus decisiones, se situó en 4.03% anual, una moderación frente al 4.19% de mayo, aunque aún por arriba del rango objetivo. El desplome vino sobre todo del índice no subyacente —que agrupa productos volátiles como frutas, verduras y energéticos—, el cual pasó de 3.10% a apenas 1.11% en un mes.
El alivio se sintió directamente en la cocina: el jitomate cayó 38.98% en su comparación mensual, el chile poblano 40.43% y el chile serrano 26.88 por ciento. No todos los productos bajaron: el aguacate se disparó 24.53% mensual y la papa subió 9.32 por ciento, aunque en su comparación anual la papa acumula un incremento de 66.75 por ciento, uno de los más altos de la canasta.
Con el dato de junio, el semáforo nacional de inflación se ubicó en verde por primera vez desde 2020, de acuerdo con el organismo México, ¿Cómo Vamos?
La moderación de precios se da después de que Banxico cerrara su ciclo de recortes de tasas en mayo de 2026. Tras pausar en enero con la tasa en 7.00%, la Junta de Gobierno votó de forma dividida (3-2) reducirla 25 puntos base en marzo y otros 25 en mayo, para dejarla en 6.50 por ciento, nivel en el que se ha mantenido desde entonces.
Ese diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es, junto con la debilidad reciente del dólar a nivel global, el principal sostén de la fortaleza cambiaria del peso. La divisa mexicana ha cotizado en un rango relativamente acotado durante julio, entre 17.38 y 17.51 unidades por dólar. El 6 de julio cerró en 17.3874 pesos, con una apreciación de 0.51%, y el 10 de julio se ubicó en 17.4779, con un avance de 0.39%, impulsado en ese caso directamente por la desaceleración del dato de inflación de junio.
Analistas atribuyen la fortaleza del peso a una combinación de factores: el atractivo del carry trade —que permite a inversionistas obtener rendimiento por el diferencial de tasas—, cifras de empleo más débiles de lo esperado en Estados Unidos que han enfriado las expectativas sobre la Reserva Federal, y flujos de inversión asociados al nearshoring. El peso se ha ubicado entre las divisas emergentes con mejor desempeño frente al dólar en las últimas semanas.
Claves del caso
Lo que hay que matizar
• La inflación subyacente (4.03%) todavía está por encima del rango objetivo de Banxico; la baja del dato general se explica en gran medida por productos agropecuarios volátiles, no por una moderación generalizada y estructural de precios.
• La revisión del T-MEC arrancó formalmente el 1 de julio de 2026 y es señalada por analistas como la principal fuente de incertidumbre para el peso en el segundo semestre del año.
• El consenso institucional de mercado no proyecta una apreciación indefinida del peso: distintas encuestas y modelos ubican el tipo de cambio hacia fin de 2026 en un rango de 18.00 a 18.30 pesos por dólar, es decir, una depreciación moderada respecto a los niveles actuales.
• Productos básicos de la dieta como la papa y la cebolla mantienen incrementos anuales de doble dígito (66.75% y 20.57%, respectivamente), por lo que la mejora del indicador general no se traduce igual en todos los rubros del gasto de los hogares.