Quién es Fernando Cerimedo y por qué su detención sacude al gobierno de Milei

Buenos Aires / Santa Cruz de la Sierra, 19 de agosto de 2026. La detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, publicista argentino y exasesor de comunicación digital de Javier Milei, acusado de ser el presunto autor intelectual de un intento de feminicidio contra su expareja, sacudió al gobierno argentino y puso al descubierto una red regional de operadores de ultraderecha con presencia en Argentina, Brasil, Chile y Bolivia.

Cerimedo fue arrestado la madrugada del 19 de agosto en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra, cuando se disponía a abordar un vuelo hacia Buenos Aires, horas después de que su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller, fuera atacada a balazos la noche del lunes 18 de agosto en la zona empresarial de esa ciudad.

Quién es Fernando Cerimedo

Cerimedo es un publicista y estratega de comunicación digital que se convirtió en una de las figuras más influyentes —y controvertidas— de la derecha latinoamericana en los últimos años. Fundó en 2021 «La Derecha Diario», un portal digital que se transformó en una de las cuentas favoritas de Javier Milei en la red social X y en un vehículo clave para la difusión de contenido de campaña durante la elección presidencial de 2023, en la que Cerimedo trabajó como estratega para La Libertad Avanza.

Sus métodos, según reportes periodísticos, incluyeron campañas negativas contra adversarios políticos y el uso de granjas de trolls potenciadas con inteligencia artificial, técnicas que había ensayado previamente en Brasil durante la campaña de reelección de Jair Bolsonaro en 2022, país en el que fue investigado por presuntamente difundir información falsa sobre irregularidades en las urnas electrónicas —una causa de la que fue exonerado por la fiscalía federal brasileña en febrero de 2025—. También asesoró a Mauricio Macri en su intento de reelección de 2019 y, según reconoció el propio Milei, incluso llegó a trabajar para el kirchnerismo, además del gobierno chileno.

En una entrevista de 2022, el propio Cerimedo resumió su ambición personal: «Quiero ser el Magnetto de la derecha», en referencia al histórico dueño del Grupo Clarín, el mayor conglomerado mediático de Argentina.

Su nombre ya había estado en el centro de otras polémicas dentro del propio oficialismo argentino: fue vinculado al escándalo de presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad en 2025 —organismo en el que su esposa, Natalia Basil, se desempeñó como directora— y había cuestionado públicamente al gobierno libertario durante el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, en febrero de ese mismo año.

El ataque contra Nadia Beller

Nadia Beller, expareja sentimental de Cerimedo, es una abogada que en 2019 fue candidata por el Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia y que, de acuerdo con reportes locales, mantenía cercanía con el entorno del actual presidente boliviano, Rodrigo Paz. La noche del 18 de agosto, dos atacantes disfrazados de repartidores le dispararon en cuatro ocasiones a las afueras de un hotel en la zona empresarial de Santa Cruz de la Sierra, y huyeron en motocicleta tras robarle su billetera y su teléfono celular. Beller sobrevivió al hacerse la muerta: «Si no me hago la muerta, me remataban», relató después.

La fiscal Yolanda Aguilera formalizó los cargos contra Cerimedo el 19 de agosto por tentativa de feminicidio; fue detenido por riesgo de fuga cuando intentaba abandonar el país. Según las hipótesis manejadas por la investigación, existió una relación sentimental previa entre ambos y una discusión reciente; Beller ha declarado además que Cerimedo le había prometido falsamente protección policial. El caso está a cargo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen Organizado (FELCC) de Bolivia.

Las acusaciones de Beller van más allá del ataque personal: según sus declaraciones, Cerimedo habría recibido dinero proveniente de corrupción dentro del gobierno de Rodrigo Paz y lo habría lavado en Argentina, además de tener control sobre unidades policiales de élite que operaban en la zona donde ocurrió el ataque, y vínculos con organizaciones de narcotráfico. Llegó a afirmar, según reportes de Perfil, que «Fernando Cerimedo gobierna Bolivia, no Rodrigo Paz», en alusión al peso real que el asesor argentino tendría dentro de la administración boliviana, donde —según confirmó el propio vicepresidente Edman Lara— se desempeñaba como asesor personal del presidente Paz.

Por qué sacude al gobierno de Milei

La detención golpeó al gobierno argentino en al menos tres frentes. Primero, expuso la cercanía histórica entre Cerimedo y el círculo de comunicación digital que ayudó a construir el triunfo electoral de Milei en 2023, en momentos en que la administración libertaria enfrenta ya un desgaste político y un clima de descontento social creciente. Segundo, reveló el entramado de operadores digitales de ultraderecha que trabajan de manera simultánea para distintos gobiernos y campañas en la región —Argentina, Brasil, Chile y ahora Bolivia—, alimentando cuestionamientos sobre el financiamiento y los métodos de estas redes. Tercero, y quizás lo más delicado, las acusaciones de Beller sobre presunta corrupción y lavado de dinero vinculado al gobierno boliviano de Rodrigo Paz —un aliado regional de Milei— tensan las relaciones políticas que el presidente argentino ha cultivado con gobiernos afines en Sudamérica.

Milei buscó tomar distancia del caso a través de mensajes compartidos en redes sociales, en los que criticó a los medios por identificar a Cerimedo únicamente como su «exasesor»: «Toda la pseudomedia argenta, como los L5N+ de la vida, poniendo en letras gigantes ‘ex asesor de Milei’. Cerimedo asesoró a Bolsonaro, al gobierno chileno, a Milei y hasta al kirchnerismo. Un mercenario», escribió el mandatario, para luego cuestionar: «¿Por qué tanta necesidad de destacar lo de ‘ex asesor de Milei’? Medios HDP».

El caso continúa en investigación tanto en Bolivia, donde Cerimedo permanece detenido, como en el terreno político argentino, donde la oposición y distintos medios han señalado el episodio como una nueva evidencia de los vínculos entre el oficialismo libertario y operadores cuyas prácticas —de la desinformación electoral a ahora una acusación de intento de homicidio— generan un nuevo frente de desgaste para la Casa Rosada.