La presidenta mexicana contestó en su conferencia matutina al mandatario estadounidense, que un día antes reconoció el combate al narcotráfico de su gobierno pero exigió detener y procesar a funcionarios con nexos criminales.
El miércoles 16 de septiembre, en un mensaje difundido en pleno Día de la Independencia de México, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el trabajo del gobierno de Claudia Sheinbaum contra el narcotráfico, pero lo acompañó de una exigencia concreta: que México haga más, en específico que exhiba, detenga y procese a los funcionarios corruptos que, según Washington, protegen a los cárteles desde dentro del propio aparato de gobierno. El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó públicamente ese mensaje.
La respuesta de Sheinbaum: reciprocidad, no sumisión
Este jueves, en su conferencia matutina, Claudia Sheinbaum tomó el guante y le devolvió a Trump la exigencia de rendición de cuentas, pero en espejo. Lejos de limitarse a defender el desempeño de su gabinete de seguridad, la mandataria planteó una pregunta de fondo: si Washington pide resultados a México, ¿qué resultados puede mostrar Estados Unidos puertas adentro?
“Me gustaría ver un reporte de lo que hace EEUU”
Con esa frase, Sheinbaum pidió explícitamente que el propio gobierno estadounidense entregue “un reporte del propio gobierno” que documente sus resultados en el combate al narcotráfico, en un gesto que busca equilibrar la carga de la prueba entre ambos países.
El consumo de drogas como problema de salud pública
La presidenta amplió su argumento hacia el origen mismo de la crisis de consumo en Estados Unidos, señalando que la adicción a los opioides que hoy alimenta la demanda de fentanilo se gestó primero con medicamentos autorizados y recetados por el propio sistema de salud estadounidense, pese a que sus riesgos de adicción eran conocidos.
“¿Qué pasa con quien consume allá, qué pasa con una visión crítica de por qué se da esta crisis del consumo de opioides?”
Para Sheinbaum, esa dimensión del problema —el consumo y su tratamiento como asunto de salud pública— rara vez aparece en el discurso de Washington, que suele concentrar la responsabilidad del lado mexicano.
Carteles, lavado de dinero y armas: la lista de pendientes de EE. UU.
La mandataria fue más allá y enumeró tres frentes en los que, a su juicio, Estados Unidos tiene tareas propias sin resolver: la persecución de células y distribuidores de droga que operan dentro de su propio territorio, el combate al lavado de dinero del narcotráfico en el sistema financiero estadounidense, y el control del tráfico ilegál de armas hacia México.
“¿Dónde está esa visión? ¿Dónde está el trabajo que se hace para detener a todos los cárteles o distribuidores de droga en los Estados Unidos? ¿Qué pasa con el lavado de dinero en los Estados Unidos?”
Sobre el armamento que sostiene la violencia del crimen organizado en territorio mexicano, Sheinbaum fue categórica al vincularlo directamente con el mercado legal de armas en Estados Unidos:
“No se podría explicar el poder de fuego que tiene la delincuencia organizada en nuestro país, sin el paso de las armas de Estados Unidos a México de manera ilegal.”
“Nosotros nos encargamos aquí en México”
La presidenta cerró su intervención reivindicando la soberanía de las decisiones de seguridad de su gobierno, sin descartar de tajo la posibilidad de que existan funcionarios con nexos criminales, pero rechazando que México deba operar bajo supervisión o señalamientos externos.
“Nosotros nos encargamos aquí en México. Nosotros no necesitamos que nos juzguen desde afuera, sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días.”
Claves del caso
• 16 de septiembre: Trump reconoce el combate al narco de Sheinbaum, pero exige detener y procesar a funcionarios corruptos ligados a cárteles; Marco Rubio respalda el mensaje.
• 17 de septiembre: en su conferencia matutina, Sheinbaum responde y pide un reporte del propio gobierno de EE. UU. sobre sus resultados contra el narcotráfico.
• Sheinbaum señala tres pendientes de Washington: distribuidores de droga dentro de EE. UU., lavado de dinero del narco en el sistema financiero estadounidense y tráfico ilegál de armas hacia México.
• La presidenta enmarca el consumo de opioides en EE. UU. como un problema de salud pública con origen en medicamentos autorizados, previo al giro hacia el fentanilo.
• Sheinbaum defiende la soberanía de las decisiones de seguridad de México: “nosotros nos encargamos aquí”.