Washington, D.C.- El presidente chino Xi Jinping se reunió este jueves con Donald Trump en la Casa Blanca, en su primera visita oficial a Washington en más de una década. La cumbre, envuelta en honores de Estado y una amplia comitiva empresarial, abordó comercio, Taiwán, el conflicto con Irán y la carrera por la inteligencia artificial, en medio de una relación bilateral que ambos mandatarios describieron en términos de cooperación, pero que sigue cargada de tensiones de fondo.
Una bienvenida con honores militares
Trump recibió personalmente a Xi la tarde del 23 de septiembre en la Base Conjunta Andrews —un gesto inusual en un presidente en funciones—, con banda militar, alfombra roja y el sobrevuelo de un bombardero B-1 al descender del avión junto con su esposa, Peng Liyuan. Al día siguiente, la Casa Blanca montó una ceremonia en el jardín sur con cerca de 500 elementos de las cuatro ramas militares, interpretaciones de la Banda de la Marina y un sobrevuelo de un bombardero B-2 escoltado por cuatro cazas F-22.
A la cena de Estado del jueves asistieron líderes tecnológicos de primer nivel, entre ellos Elon Musk, Jeff Bezos, Sam Altman, Jensen Huang, Mark Zuckerberg y Tim Cook. El viernes, antes del regreso de Xi a China, la agenda contempla un té en la Casa Blanca y una visita a los Archivos Nacionales.
«Socios, no rivales»
“China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales. La lógica histórica de la coexistencia pacífica no ha cambiado.”
— Xi Jinping, presidente de China
Xi planteó que la relación bilateral debe caracterizarse por «la cooperación como eje principal, una competencia dentro de ciertos límites, diferencias manejables y perspectivas de paz», y expresó confianza en que la visita arrojaría «resultados fructíferos» para ambos pueblos. Trump, por su parte, calificó a Xi de «gran líder» y «amigo», y afirmó que la relación bilateral «será mejor que nunca».
Comercio: la tregua se extiende hasta enero
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que la tregua comercial entre ambos países —que originalmente vencería el 10 de noviembre— se extendió hasta el 10 de enero de 2027, lo que da más tiempo para negociar una salida a los aranceles cruzados que superan el 100% en algunos rubros. Washington mantiene gravados los productos chinos por preocupaciones de fentanilo y migración, mientras Beijing responde con aranceles al carbón, gas natural licuado, petróleo crudo y automóviles estadounidenses.
Como parte de los acercamientos comerciales, China se comprometió a comprar 200 aviones Boeing y a incrementar las adquisiciones de productos agrícolas estadounidenses. Ambos gobiernos discutieron además ampliar el acceso de empresas de Estados Unidos al mercado chino y atraer más inversión china hacia la industria estadounidense.
Taiwán, Irán y el estrecho de Ormuz
En el tema de Taiwán, China exige que Washington detenga la venta de armas a la isla, que reclama como su territorio; Trump ha calificado esas ventas —incluido un paquete de 14 mil millones de dólares actualmente congelado— como «una buena ficha de negociación».
Sobre Irán, la Casa Blanca informó que ambos líderes coincidieron en que «Irán nunca debe poseer armas nucleares» y en que el estrecho de Ormuz «debe permanecer abierto» para garantizar el libre flujo energético; Xi manifestó el rechazo de China a la militarización de esa vía marítima y su interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de esa ruta. También se abordó el tráfico de precursores químicos de fentanilo desde China, uno de los ejes de la política arancelaria de Washington.
La carrera por la inteligencia artificial
Con líderes tecnológicos de ambos países en la mesa, se propuso un mecanismo de notificación mutua —comparado por analistas con las líneas directas de la Guerra Fría— para alertar sobre incidentes graves de inteligencia artificial que amenacen la seguridad nacional de cualquiera de las dos naciones. Estados Unidos mantiene controles a la exportación de tecnología avanzada de semiconductores, mientras China busca flexibilizarlos. El directivo de Nvidia, Jensen Huang, calificó el encuentro como «una de las cumbres más importantes de la humanidad».