La presidenta Claudia Sheinbaum descartó este martes emprender acciones legales contra SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, por el impacto ambiental que generan sus lanzamientos del cohete Starship desde la base de Boca Chica, Texas, frente a playa Bagdad, en Tamaulipas. La mandataria explicó que, hasta ahora, existe coordinación entre los gobiernos de México y Estados Unidos y que no se han reportado daños que justifiquen una demanda.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum detalló que su gobierno mantiene acuerdos con Estados Unidos para que se le informe con anticipación sobre las fechas de los lanzamientos, un mecanismo de vigilancia binacional que, dijo, ha funcionado de manera razonable hasta el momento.
«Optamos por la comunicación antes que la demanda» — Claudia Sheinbaum, presidenta de México.
La presidenta añadió que la prioridad de su administración fue abrir canales de comunicación con las autoridades estadounidenses a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con el fin de conocer con precisión el calendario de los lanzamientos y establecer reglas claras, antes de recurrir a una confrontación legal. Reconoció además que, por ahora, no existen elementos que confirmen que restos del cohete hayan caído en territorio o aguas mexicanas en fechas recientes.
La declaración se da días después de que la organización ambientalista Conibio Global realizara su sexta manifestación pacífica en aguas del Golfo de México, frente a playa Bagdad, coincidiendo con el lanzamiento número 13 de Starship. Activistas encabezados por Jesús Elías Ibarra Rodríguez señalaron la existencia de kilómetros de basura espacial en playas mexicanas y de propulsores sumergidos en la zona, y pidieron a la presidenta una evaluación formal sobre un eventual riesgo ambiental.
CLAVES DEL CASO
• Sheinbaum descartó acciones legales contra SpaceX por el momento, al no existir daños confirmados
• México y Estados Unidos mantienen un mecanismo de coordinación para que se informe sobre las fechas de los lanzamientos de Starship
• La base de SpaceX se encuentra en Boca Chica, Texas, frente a playa Bagdad, en Matamoros, Tamaulipas
• Activistas de Conibio Global han documentado restos metálicos y posibles afectaciones a especies marinas en la zona
• La presidenta priorizó la vía diplomática y de comunicación sobre la vía legal
ANTECEDENTES
El caso de SpaceX en el Golfo de México no es nuevo. En episodios previos, el gobierno mexicano llegó a evaluar acciones legales y sanciones contra la empresa luego de incursiones no autorizadas de embarcaciones en aguas territoriales para recolectar restos de cohetes caídos, así como por explosiones de pruebas del Starship que, según activistas y científicos, provocaron muertes de fauna marina, incluidos peces, delfines y tortugas. En ese momento, la Secretaría de Marina llegó a desplegar buques de vigilancia frente a playa Bagdad para monitorear la zona.