La Embajada de Estados Unidos mantiene vigente una alerta de viaje que clasifica a seis estados mexicanos —Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas— en el Nivel 4, “no viajar”, el más alto de su escala, mientras que el resto del país oscila entre los niveles 2 y 3. El argumento oficial de Washington es directo: “en México se cometen numerosos delitos violentos, como homicidios, secuestros, robos de vehículos, agresiones sexuales y asaltos. Existe riesgo de violencia terrorista, incluyendo ataques y otras actividades terroristas”, señaló la propia embajada en su comunicado.
La advertencia ha reavivado un debate ya conocido en la opinión pública mexicana: la asimetría entre la manera en que Estados Unidos evalúa el riesgo de violencia en otros países y la manera en que gestiona —y comunica hacia el exterior— su propio problema de violencia armada.
Claves del caso
• Seis estados mexicanos permanecen en Nivel 4 (“no viajar”): Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.
• El resto del país tiene niveles de advertencia de 2 o 3, según la Embajada de EU.
• Estados Unidos acumuló 121 tiroteos masivos entre el 1 de enero y el 23 de abril de 2026, según Gun Violence Archive.
• En 2025, al menos 40,000 personas fueron alcanzadas por disparos en EU, un promedio de más de 110 al día.
• Pese a ello, EU proyecta cerrar 2026 con la tasa de homicidios más baja en más de un siglo, según el Consejo de Justicia Penal (CCJ).
• Ningún gobierno extranjero emite alertas de viaje específicas por estado de EU relacionadas con tiroteos masivos, a diferencia del esquema que EU aplica a México.
Lo que sustenta el reclamo
El señalamiento de que “el comal le dice a la olla” no es solo un dicho: tiene respaldo estadístico. Según el conteo del Gun Violence Archive, Estados Unidos registró 121 tiroteos masivos en los primeros cuatro meses de 2026, una cifra que representa un aumento de hasta 45 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. El año anterior, 2025, al menos 40,000 personas resultaron alcanzadas por bala en todo el país, un promedio superior a 110 casos diarios, de acuerdo con datos citados por medios especializados en el tema. Ese tipo de violencia —ocurrida en escuelas, centros comerciales y espacios públicos— no tiene un equivalente en las alertas que otros gobiernos, incluido el mexicano, emiten hacia sus ciudadanos que viajan a Estados Unidos.
Lo que matiza la comparación
Al mismo tiempo, los datos no permiten trazar una equivalencia directa entre ambos fenómenos. El Consejo de Justicia Penal (CCJ) proyecta que Estados Unidos podría cerrar 2026 con la tasa de homicidios más baja en más de un siglo, luego de una caída del 18 por ciento en la primera mitad del año frente a 2025. La violencia armada en EU, aunque grave y con episodios de alto impacto mediático como los tiroteos masivos, convive con una tendencia general a la baja en homicidios totales. Por su parte, el riesgo que describe la alerta estadunidense hacia México está vinculado principalmente a la capacidad operativa del crimen organizado —secuestro, extorsión, control territorial— en zonas específicas, un tipo de violencia con dinámica distinta a la de un tiroteo individual, aunque ambas sean letales para quien las vive.
En otras palabras: la crítica sobre la doble vara con la que Washington mide el riesgo hacia México frente al que no reconoce puertas adentro tiene fundamento estadístico real. Pero la conclusión de que ambos riesgos son idénticos en magnitud o naturaleza también simplifica un panorama más complejo del lado mexicano, donde la letalidad del crimen organizado en los estados de Nivel 4 sigue siendo un problema de seguridad pública documentado por las propias autoridades mexicanas.