Culiacán, Sinaloa — El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, solicitó este sábado una segunda licencia al cargo, esta vez por tiempo indefinido, apenas un día después de haber reasumido funciones sin previo aviso al gobierno federal. La decisión llega tras un rechazo público de la presidenta Claudia Sheinbaum y del liderazgo de Morena, y deja al mandatario estatal con un registro de apenas 34 horas en funciones durante su segundo paso por el cargo.
El Congreso de Sinaloa convocó a una sesión extraordinaria de la Diputación Permanente para este domingo a las 11:00 horas, con el fin de analizar la nueva solicitud y definir quién asumirá el gobierno del estado de manera interina. Aunque al cierre de esta nota no se había confirmado el resultado de la votación, todo apunta a que la secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla Valverde, volvería a asumir el cargo, como ya ocurrió durante la primera licencia del mandatario.
La primera licencia
El caso arrancó el 1 de mayo de 2026, cuando trascendieron en Estados Unidos acusaciones que vinculan a Rocha Moya con el Cártel de Sinaloa. El gobernador respondió invocando el artículo 58 de la Constitución local y solicitó licencia para, según sus propias palabras, «demostrar la legalidad e integridad de mi conducta». El Congreso estatal aprobó la solicitud por 33 votos a favor y 3 en contra, y designó a Bonilla Valverde como gobernadora interina.
Un regreso sin aviso
Casi cuatro meses después, el 21 de agosto, Rocha Moya reasumió el cargo por su cuenta, sin negociación previa ni aviso institucional al gobierno federal. La presidenta Sheinbaum se enteró del regreso a través de redes sociales y respondió con dureza: afirmó que «ningún interés personal» debe estar por encima de la nación y calificó la actitud del gobernador como «ambición desnuda de poder». La Secretaría de Gobernación se deslindó de la decisión, describiéndola como un asunto «personal» del mandatario, mientras gobernadores, senadores y diputados de Morena cerraron filas con la presidenta y rechazaron abiertamente el regreso de Rocha Moya.
Al interior de Morena, el rechazo fue igual de claro. Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista, calificó la nueva licencia como una decisión «buena, porque estaba afectando mucho al movimiento», y legisladores del partido en el Senado coincidieron en que el episodio «puso en riesgo la unidad y la credibilidad del movimiento de la Cuarta Transformación».
34 horas y una nueva licencia
Con el respaldo político prácticamente perdido, Rocha Moya anunció el 22 de agosto —también a través de redes sociales— su segunda solicitud de licencia, esta vez sin fecha de retorno. Entre su regreso el 21 de agosto y el anuncio del 22, el gobernador permaneció en funciones apenas 34 horas.
Lo que está en juego
Más allá del dato llamativo de las 34 horas, el episodio expone una fractura pública entre un gobernador y la presidencia dentro del mismo partido, algo poco frecuente en la política mexicana reciente, así como fallas en la coordinación entre el gobierno estatal y el federal: la decisión de reasumir el cargo se comunicó por redes sociales y no por los canales institucionales habituales. A ello se suma la inestabilidad que representan dos licencias en menos de cuatro meses para un estado que enfrenta niveles altos de violencia asociada al narcotráfico.
Queda por definirse si el episodio termina en una renuncia definitiva de Rocha Moya, un tercer intento de regreso, o una salida permanente que deje a Bonilla Valverde al frente del gobierno de Sinaloa de forma definitiva. El resultado de la sesión extraordinaria de este domingo será clave para responder esa pregunta.