Terry Cole reaviva el choque diplomático con México al asegurar que Washington ya notificó a funcionarios que, según dice, colaboran con el CJNG. Es la escalada más reciente en una disputa que arrancó en julio y que ha puesto a la administración de Claudia Sheinbaum a responder una y otra vez a las mismas acusaciones.
El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, acusó este fin de semana a «funcionarios mexicanos de alto nivel» de trabajar de manera directa con organizaciones del crimen organizado, en una de las declaraciones más duras que un jefe de la agencia antidrogas estadounidense ha hecho contra el gobierno mexicano en lo que va del año.
Las declaraciones se dieron el 23 de agosto durante una entrevista con la periodista Ilia Calderón, para el programa «Esta Semana» de N+Univisión, en el marco de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas. Cole fue más allá de señalar una connivencia genérica: aseguró que la propia DEA ya tomó acción directa contra estos funcionarios. «Hace dos semanas notificamos a esos mismos funcionarios que actualmente trabajan con el CJNG», declaró, refiriéndose al Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Una acusación sin nombres, pero con antecedente reciente
Cole no identificó a los funcionarios señalados en esta ocasión. Sin embargo, la acusación llega apenas cuatro meses después de que el Distrito Sur de Nueva York presentara cargos formales, el 29 de abril de 2026, contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios estatales, a quienes acusó de vínculos con la facción «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa. Ese caso —que derivó en que Rocha Moya pidiera licencia, regresara brevemente a su cargo el 21 de agosto y volviera a pedir licencia apenas 34 horas después— es el antecedente más concreto que existe hasta ahora de una acusación formal contra un funcionario mexicano de alto nivel por parte de autoridades estadounidenses.
En la misma entrevista, Cole dijo que continuará las órdenes del presidente Donald Trump respecto a eventuales operaciones unilaterales de Estados Unidos en territorio mexicano, un tema que ha generado tensión adicional entre ambos gobiernos por las implicaciones que tendría para la soberanía mexicana.
Contradicción: elogios a Harfuch y acusaciones al mismo tiempo
Lo que hace particular este episodio es que Cole, en la misma conversación, elogió al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, con quien dijo mantener comunicación diaria y una relación de cooperación operativa. Esta no es la primera vez que el funcionario estadounidense combina señalamientos contra el gobierno mexicano con reconocimientos a Harfuch de forma casi simultánea.
El 18 de agosto, durante un evento en Buenos Aires, Cole había descrito a García Harfuch como «un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos». La presidenta Claudia Sheinbaum señaló esa aparente contradicción al día siguiente, en su conferencia matutina: «Lo que tú dices es cierto, unas veces en un tema, otras veces dicen otro tema», respondió cuando se le cuestionó sobre el doble discurso de Cole, quien apenas un mes antes había hablado de una «conexión mortal» entre redes de cárteles y el gobierno mexicano.
Una disputa que se repite desde julio
Las declaraciones del 23 de agosto no son un hecho aislado, sino el capítulo más reciente de un enfrentamiento verbal que se ha repetido en distintos formatos durante casi dos meses:
El 13 de julio, en la Cumbre del Fentanilo, Cole afirmó que existía una «conexión mortal» entre redes de cárteles y el gobierno mexicano, llegando a sugerir que eran, en sus palabras, «una misma cosa». Sheinbaum rechazó la acusación al día siguiente, calificándola de «muy desafortunada».
El 15 de julio, ante la acusación de que México operaba como un «narcogobierno», la presidenta respondió con dureza: «La DEA debería estar dedicada a investigar dentro de su país», dijo, y calificó el señalamiento como de motivación política.
El 5 de agosto, la DEA señaló una presunta protección de funcionarios mexicanos al CJNG, describiendo lo que Cole llamó una «conexión mortífera entre los cárteles y quienes, desde el servicio público, facilitan sus operaciones». En esa ocasión tampoco se identificó a individuos específicos. Sheinbaum respondió: «Negamos rotundamente las afirmaciones del titular de la DEA y lo conminamos a que trabaje mucho en Estados Unidos y dentro de su propia organización», exigiendo que cualquier señalamiento viniera acompañado de pruebas verificables presentadas por la vía judicial correspondiente.
El 18 y 19 de agosto se dio el episodio de los elogios a García Harfuch en Buenos Aires, seguido de la respuesta de Sheinbaum sobre el «doble discurso».
Y el 23 de agosto, Cole regresó al mismo señalamiento, pero esta vez con una afirmación más específica: que la DEA ya había «notificado» a los funcionarios en cuestión dos semanas antes.
Quién es Terry Cole
Terrance C. Cole fue tomado protesta como administrador de la DEA el 25 de julio de 2025, tras ser nominado por el presidente Donald Trump. Antes de encabezar la agencia, Cole se desempeñó en cargos de seguridad pública a nivel estatal en Virginia. Su perfil ha sido descrito como alineado con una política de «mano dura» contra el narcotráfico, en la línea de campañas antidrogas más tradicionales dentro del Partido Republicano.
La postura del gobierno mexicano
Hasta el cierre de esta nota, el gobierno de Claudia Sheinbaum no ha emitido una respuesta pública específica a las declaraciones del 23 de agosto, por tratarse de un señalamiento hecho apenas ese fin de semana. No obstante, el patrón de respuesta de la administración mexicana ha sido consistente a lo largo de los últimos dos meses: exigir pruebas concretas presentadas por la vía judicial antes de aceptar cualquier señalamiento, subrayar que la cooperación bilateral en seguridad se mantiene sobre la base de cuatro principios —respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, no subordinación y confianza mutua— y, en más de una ocasión, calificar las acusaciones de la DEA como políticamente motivadas o contradictorias.
Por qué importa
Estas declaraciones se dan en un contexto de violencia sostenida vinculada al crimen organizado en varios estados del país, y de una relación bilateral en materia de seguridad que atraviesa uno de sus momentos más tensos en años, marcada por la posibilidad de operaciones unilaterales estadounidenses en territorio mexicano y por el caso judicial abierto en Nueva York contra el gobernador de Sinaloa. La ausencia de nombres específicos en la acusación más reciente deja abierta la pregunta de a quién se refiere exactamente Cole, y si ese señalamiento derivará en nuevos cargos formales, como ocurrió meses atrás con Rocha Moya, o si permanecerá —como varios de los episodios anteriores— en el terreno de la confrontación declarativa entre ambos gobiernos.