Ciudad de México, 31 de agosto de 2026. Morena designó a Higinio Martínez Miranda, senador por el Estado de México, para presidir el Senado durante el tercer año de la LXVI Legislatura, en una decisión que la bancada oficialista presentó como unánime pero que provocó una ruptura pública con Gerardo Fernández Noroña, quien aspiraba a repetir en el cargo y respondió con una serie de acusaciones contra la dirigencia de su propio partido.
La designación de Higinio Martínez
El 30 de agosto, la bancada de Morena en el Senado —integrada por 65 legisladores y coordinada por Ignacio Mier— acordó proponer a Higinio Martínez para sustituir a Laura Itzel Castillo al frente de la Mesa Directiva. Castillo deja el cargo para asumir la Secretaría de las Mujeres del gobierno federal. La planilla completa que Morena llevó al pleno quedó conformada así:
- Presidencia: Higinio Martínez Miranda
- Primera vicepresidencia: Verónica Camino Farjat
- Secretarías: Martina Kantún Can y Alejandra Arias
Al día siguiente, el 31 de agosto, el pleno del Senado ratificó a Martínez por unanimidad. Al tomar protesta, el nuevo presidente se comprometió a «respetar la Constitución» en el ejercicio del cargo y buscó tender puentes tanto con los partidos aliados (PVEM y PT) como con la oposición (PAN, PRI y Movimiento Ciudadano).
Quién es Higinio Martínez
Nacido el 18 de junio de 1956 en Texcoco, Estado de México, Higinio Martínez es médico egresado de la UNAM, aunque su trayectoria ha sido predominantemente política desde que, a los 19 años, se integró al Partido Mexicano de los Trabajadores. Con el tiempo fue cofundador del Partido Mexicano Socialista y del PRD, antes de sumarse a Morena.
Desde 1993 construyó en Texcoco el llamado «Grupo Texcoco», una de las estructuras territoriales más sólidas del partido guinda en el Estado de México, que hoy controla 25 de los 32 municipios morenistas de la entidad. Ha sido diputado local en tres ocasiones, senador (1997-2000 y 2018-2024), alcalde de Texcoco en dos periodos distintos y candidato a gobernador del Estado de México en 1999. Su relación con Claudia Sheinbaum se remonta a los años en que ambos trabajaron en el gobierno de la Ciudad de México encabezado por López Obrador (2000-2003), y fue él quien impulsó políticamente a la actual gobernadora mexiquense, Delfina Gómez.
Según reportó Infobae, Sheinbaum respaldó su perfil precisamente por su carácter conciliador, en clara contraposición con la gestión más confrontativa que tuvo Fernández Noroña al frente de esa misma presidencia. Cabe mencionar que en 2017 senadores de oposición acusaron a Martínez de un presunto enriquecimiento inexplicable, señalando la adquisición de propiedades por debajo de su valor de mercado; el caso no ha tenido una resolución judicial pública.
La molestia de Fernández Noroña
El nombramiento no pasó sin fricciones. Gerardo Fernández Noroña, quien buscaba un segundo periodo al frente de la Mesa Directiva del Senado, no asistió a la reunión de bancada en la que se acordó respaldar a Higinio Martínez. En una carta fechada el 28 de agosto, se desmarcó del acuerdo de manera explícita: «Mi ausencia es la ruptura del consenso. No soy parte de ese acuerdo y conscientemente rechazo ser parte de él», escribió.
Después de que la designación se hizo pública, Noroña elevó el tono de sus críticas. Acusó que la nueva presidencia nace de un arreglo indebido con la oposición, al señalar que se trata de «una presidencia de connivencia con la oposición, no de respeto», marcando una distinción entre lo que considera un diálogo respetuoso con otras fuerzas políticas y lo que él interpreta como una alineación inapropiada con ellas.
El senador también cuestionó de fondo la narrativa de unidad que manejó la dirigencia de Morena, al afirmar: «Muy lejos estamos de la unanimidad», y sugerir que una votación secreta hubiera arrojado un resultado distinto al que se presentó como consenso de bancada.
No conforme con eso, Noroña fue más allá y advirtió sobre una deriva autoritaria dentro del propio movimiento, al declarar que Morena «camina a pasos agigantados al verticalismo», en lo que interpretó como una contradicción con las décadas que él mismo dice haber dedicado a combatir ese tipo de estructuras de mando dentro de la política mexicana.
Pese a la dureza de sus declaraciones, Noroña insistió en que su molestia no responde a un simple berrinche por ambición personal, aunque reconoció abiertamente que sí aspiraba a repetir al frente de la Mesa Directiva del Senado. Tras quedar fuera del acuerdo, llegó a decir que ya no tiene «aspiración alguna» dentro de ese proceso.
El contraste de dos estilos
El episodio pone en evidencia un contraste de perfiles dentro de la misma bancada: mientras Higinio Martínez llega con un discurso de apertura hacia la oposición y una imagen conciliadora respaldada directamente por la presidenta Sheinbaum, Fernández Noroña —conocido por su estilo combativo y sus enfrentamientos frecuentes con legisladores opositores durante su propia gestión al frente del Senado— queda como la voz disidente dentro de una bancada que, al menos en el papel, votó de manera unánime a favor del cambio.
Por ahora, Higinio Martínez ya rinde protesta como presidente del Senado para el tercer año de la LXVI Legislatura, mientras que Fernández Noroña mantiene su curul como senador, pero sin el cargo directivo que había ocupado hasta ahora y con una postura pública de abierto distanciamiento respecto a la decisión de su bancada.