Ciudad Victoria, Tamaulipas. El gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, negó enfáticamente ser objeto de una investigación por presunta corrupción en Estados Unidos y rechazó versiones que lo señalan como informante de agencias estadounidenses, luego de que reportajes de The New York Times y Los Angeles Times lo mencionaran en el contexto de pesquisas sobre funcionarios mexicanos vinculados a Morena.
Lo que publicó The New York Times
El diario neoyorquino publicó un reportaje en el que afirma que al menos una decena de gobernadores y legisladores mexicanos, varios de ellos integrantes de Morena, se pusieron en contacto con autoridades estadounidenses para ofrecer información sobre otros políticos de su propio partido. Según el texto, esos acercamientos surgieron tras una iniciativa de la Administración para el Control de Drogas (DEA) que buscó contactar en privado a funcionarios mexicanos para persuadirlos de colaborar, en muchos casos como estrategia para adelantarse a investigaciones que temen podrían alcanzarlos.
El reportaje identifica como objetivos de investigaciones por presunta corrupción a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, citando a cinco personas “al tanto de las indagatorias” que solicitaron mantener el anonimato.
La respuesta del gobernador
En una misiva oficial, Villarreal rechazó categóricamente las afirmaciones del periódico, señalando que están sustentadas únicamente en fuentes anónimas.
“No he recibido notificación alguna por parte de autoridad competente, en México o en el extranjero, sobre la existencia de investigación alguna en mi contra”, Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas.
El gobierno estatal puntualizó además que The New York Times “no sostiene en ningún momento que el gobernador colabore con la DEA ni presenta pruebas que respalden esa afirmación”, y acusó que diversos medios difundieron el reportaje con interpretaciones propias que no corresponden al contenido original del texto periodístico.
Sobre las versiones que lo señalaron directamente como informante de Estados Unidos, el gobierno tamaulipeco calificó esa interpretación como “una doble falsedad”, al sostener que en ningún momento el reportaje original afirma que Villarreal personalmente haya colaborado con la DEA. “La verdad se acredita con hechos, no con titulares”, señala el posicionamiento oficial, que reitera el respeto del gobierno estatal por la libertad de prensa.
El antecedente de las visas canceladas
Este no es el primer señalamiento que enfrenta el mandatario tamaulipeco en semanas recientes. A principios de junio, Los Angeles Times había publicado que tanto Villarreal como el gobernador de Sonora se encontraban bajo investigación por presunta corrupción en Estados Unidos, y que sus visas habrían sido canceladas como consecuencia. Tras esa publicación, ambos mandatarios salieron a negar la cancelación de sus visas y rechazaron haber sido notificados de investigación alguna en su contra. El gobernador de Sonora argumentó entonces que el reportaje del New York Times retomaba la información de Los Angeles Times “sin aportar una sola evidencia adicional, objetiva, verificable o susceptible de corroboración”.
Defensa legal de “su buen nombre”
El gobierno de Tamaulipas afirmó que Villarreal tiene un interés legítimo y personal en que prevalezca la verdad, al considerar que están de por medio su nombre, su honra y la confianza depositada por las familias tamaulipecas. Por ello, manifestó su determinación de defender “su buen nombre” y el de su administración por todas las vías legales disponibles, sosteniendo que siempre ha actuado dentro del marco de la legalidad. Solicitó además que cualquier aclaración posterior reciba una relevancia editorial “razonablemente equiparable” a la de la publicación original.