El Departamento de Justicia presentó cargos de asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves contra el expresidente cubano de 94 años, tras 30 años de investigación. La isla enfrenta simultáneamente un bloqueo petrolero, la llegada del portaaviones USS Nimitz y una concentración de 250,000 personas en La Habana en rechazo a Washington.
Miami / La Habana.— Treinta años después de que los cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaran dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó el miércoles 20 de mayo de 2026 una acusación formal contra Raúl Castro Ruz, expresidente de Cuba y entonces ministro de las Fuerzas Armadas, por los delitos de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
El anuncio fue realizado por el fiscal general interino Todd Blanche en la Freedom Tower de Miami —símbolo histórico del exilio cubanoamericano— ante familiares de las víctimas y líderes de la comunidad cubana en el exilio. «No es una acusación simbólica», dijo Blanche. «Es el resultado de 30 años de investigación.»
| ELEMENTO | DETALLE |
| Acusado principal | Raúl Castro Ruz, expresidente de Cuba (2008–2018), 94 años |
| Fecha de cargos | 20 de mayo de 2026 — Distrito Sur de Florida (Miami) |
| Anunciado por | Todd Blanche, fiscal general interino de EE.UU. — Freedom Tower, Miami |
| Cargos | Asesinato • Conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses • Destrucción de aeronaves |
| Hecho base | Derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996 |
| Víctimas | Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario M. de la Peña (ciudadanos EE.UU.) y Pablo Morales (residente legal) |
| Coacusados | Palacio Blanco, Gual Barzaga, Simanca Cárdenas, González-Pardo (ya en custodia) y Pérez-Pérez |
| Pena posible | Pena de muerte o cadena perpetua (asesinato); hasta 5 años por destrucción de aeronaves |
| Investigación | 30 años de duración, según el DOJ |
El crimen que EE.UU. no olvidó
El 24 de febrero de 1996, dos pequeñas aeronaves de la organización humanitaria Hermanos al Rescate —que auxiliaba a balseros cubanos en el Estrecho de Florida— fueron derribadas por aviones de combate del ejército cubano sobre aguas internacionales. Murieron cuatro hombres: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr. y Mario Manuel de la Peña, los tres ciudadanos estadounidenses, y Pablo Morales, residente legal de EE.UU.
La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) determinó en su momento que las aeronaves se encontraban en espacio aéreo internacional cuando fueron atacadas. Cuba siempre defendió que estaban en su territorio y calificó a los aviadores de “terroristas”, postura que ratificó esta semana. Según la acusación del DOJ, espas infiltrados en Hermanos al Rescate proporcionaron información precisa sobre las misiones de vuelo de febrero de 1996 antes del ataque.
“Se dictó una orden de detención contra él. Esperamos que se presente aquí por voluntad propia o de cualquier otra forma.” — Todd Blanche, fiscal general interino de EE.UU.
La respuesta de Cuba: 250,000 en la calle
La reacción del régimen cubano fue instantánea y contundente. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acusación de “acción política, sin ningún basamento jurídico” y defendió el derribo de las avionetas como “legitima defensa”. El canciller Bruno Rodríguez se pronunció en términos similares.
Mariela Castro, hija del expresidente acusado, descartó cualquier posibilidad de entrega o extradición: “A él nadie lo va a secuestrar, ni a él ni a nadie. Estamos preparados para combatir al imperialismo.” Raúl Castro tiene 94 años y no ha realizado apariciones públicas en los últimos años.
El viernes 22 de mayo, más de 250,000 cubanos se concentraron en La Habana en un acto masivo convocado por el gobierno para rechazar la imputación y ratificar el apoyo al régimen. La concentración fue considerada la mayor en años recientes en la isla.
Trump, el Nimitz y el embargo: la presión múltiple
El presidente Donald Trump, en declaraciones desde la Base Andrews, calificó a Cuba de “país fallido” y descartó una escalada militar: “No habrá escalada, no hace falta. Se cae a pedazos. Realmente el régimen perdió el control de Cuba.” Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de ejercer fuerza: el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Trump “tiene el derecho” de actuar si no hay cambio en el régimen.
En paralelo, el portaaviones USS Nimitz arribó a la región para participar en los ejercicios militares conjuntos “Southern Seas 2026”. Trump también insinúó un anuncio inminente sobre el embargo económico. La combinación —acusación judicial, presión naval y posible cambio en el embargo— dibuja el cuadro de mayor presión sobre La Habana en décadas.