Entre polémicas por penales, América rescata empate ante Pumas y pelearán por semifinales

Ciudad de México. La remodelación del Estadio Azteca -ahora Estadio Banorte- ha creado en los aficionados nuevas costumbres: el ingreso por un laberinto metálico que precede a la puerta, cortes viales que tajan las avenidas un kilómetro a la redonda, la intemperie de estacionamientos remotos, pagos electrónicos, lectores de códigos QR y caminatas de entre 15 y 30 minutos que se sienten en las piernas. Mientras la Copa Mundial de la FIFA se acerca, los protocolos intentan devorar la lógica del juego, pero no pueden con la pasión que despierta un América-Pumas en la Liga Mx. 

La rivalidad entre los dos equipos produce el mismo clamor en las calles y las tribunas. Cualquier pretexto sirve para hurgar en las heridas del otro, derrotas dolorosas que sólo la liguilla y su promesa de revancha pueden hacer olvidar. Las Águilas llegaron al partido masticando el rencor de aquella derrota en Ciudad Universitaria hace apenas dos meses (1-0); buscaron el alivio y consiguieron al menos un empate 3-3 que deja abierta la serie de cuartos de final para el próximo domingo en el encuentro de vuelta. El desenlace no estuvo exento de polémicas y presuntos errores arbitrales. 

Apenas a los cinco minutos, el gol del atacante brasileño Juninho cobró notoriedad gracias a un error infantil de Christian Borja. El lateral ecuatoriano intentó un cambio de frente a pocos metros de su arco, pero sólo entregó la pelota a Jordan Carrillo para asistir el remate del delantero a un costado de Rodolfo Cota.  La afición felina hizo retumbar el Goya sobre la zona visitante, una de las pocas islas de plenitud en un escenario mundialista con cientos de butacas vacías.  Justo cuando el ambiente se teñía de azul y oro, Isaías Violante puso las cosas en su sitio tras una pared en el área (12). 

El veracruzano entró al clásico por la puerta trasera: una molestia muscular de Brian Rodríguez le dio la titularidad y él, a pesar de las dudas previas, decidió no desaprovechar el aire. El empate fue una inyección de confianza para los americanistas. Alejandro Zendejas reventó el poste, Kevin Álvarez se volvió una sombra insistente por la izquierda y, de no ser por los guantes de Keylor Navas, la historia habría dado un vuelco desde la primera parte. Pero las sorpresas tienen sus tiempos. 

Cerca del descanso, Borja y Cota protagonizaron la escena más dolorosa entre los locales: el defensor salió con los ligamentos de la rodilla derecha lastimados, luego de cargar todo el peso de Rodrigo López en una jugada accidental, y el arquero regaló un rebote que Uriel Antuna no perdonó para el 2-1 (44). 

Con la reanudación desde el punto central apareció la crítica colectiva, gritos de una afición que exigió a los jugadores de las Águilas “más huevos” y “ganar para ser campeones”. Pumas, en cambio, respondió con futbol y no falló. Jordan Carrillo desarticuló la marca de Erick Sánchez y puso la pelota en el ángulo para vencer a Cota (51). Su gol se gritó en Santa Úrsula, pero retumbó en las facultades de Ciudad Universitaria, una sentencia que dejó al América suspendido en el vacío de su propia eliminación.

Sólo el ingreso de Henry Martín, el capitán marginado en la banca por las lesiones, devolvió al América a la pelea. El árbitro Luis Enrique Santander observó una falta dudosa dentro del área y el mexicano, desde el manchón de penalti, engañó a Navas con un tiro raso para el 3-2 a falta de 15 minutos. El descuento pareció tardío, pero Santander, otra vez con ayuda de sus asistentes y pese a los reclamos del plantel felino, señaló el punto penal por segunda vez en un parpadeo. 

Las miradas apuntaron hacia Martín, pero el líder americanista dejó en manos de Alejandro Zendejas el empate definitivo (85). El América deberá imponerse a Pumas en el Estadio Olímpico para avanzar a semifinales.