Ciudad de México.- El pleito entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el exgobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca escaló este jueves a un nuevo nivel. Durante su conferencia matutina en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, Sheinbaum respondió con una frase contundente a la pregunta de si la reforma sobre doble nacionalidad que su gobierno impulsa le cerraría el paso a Cabeza de Vaca rumbo a la presidencia en 2030: «está muy difícil ser candidata o candidato y lanzar tu candidatura desde otro país».
El comentario llega apenas días después de que el propio Cabeza de Vaca se autopostulara como aspirante presidencial, pese a residir actualmente en Estados Unidos y enfrentar una orden de aprehensión en México por delincuencia organizada y lavado de dinero.
De la crítica verbal a la reforma formal
Lo que distingue este momento de los cruces anteriores entre ambos es que Sheinbaum ya no se limitó a la confrontación retórica: este mismo 27 de agosto presentó formalmente ante el Congreso la iniciativa de reforma constitucional para eliminar la doble nacionalidad como opción para quienes aspiren a la presidencia o a una gubernatura. La propuesta modifica los artículos 86, 116 y 122 de la Constitución.
De aprobarse, la reforma exigiría a cualquier aspirante ser mexicano por nacimiento, tener padres mexicanos, y no poseer ni adquirir ninguna otra nacionalidad. Además, obligaría a renunciar formalmente a cualquier doble nacionalidad antes del registro electoral, y prohibiría a los candidatos usar pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos en otro país o invocar protección diplomática de otra nación mientras ocupen o busquen el cargo.
El matiz constitucional que complica el caso
Durante la misma conferencia, Sheinbaum pidió que se leyeran en voz alta, frente a los medios, los requisitos que marca actualmente la Constitución para ser presidente de México: ser mexicano por nacimiento, contar con al menos 20 años de residencia en el país y tener 35 años de edad cumplidos.
Ahí surge un matiz legal importante: el texto constitucional vigente no menciona explícitamente que tener un proceso penal pendiente —como la orden de aprehensión que enfrenta Cabeza de Vaca— sea, por sí solo, una causa de inhabilitación para competir por la presidencia. En términos estrictamente legales, únicamente una medida de prisión preventiva efectiva lo descalificaría en la práctica. Es decir, más allá del argumento político de Sheinbaum sobre la dificultad de gobernar «desde otro país», el terreno jurídico todavía no cierra por completo la puerta a una candidatura de Cabeza de Vaca bajo las reglas actuales —de ahí la urgencia del gobierno por aprobar la reforma sobre doble nacionalidad como un cierre más definitivo.
Existe además un antecedente relevante: el Tribunal Electoral ya le negó en el pasado a Cabeza de Vaca el registro como candidato, calificándolo entonces como «prófugo de la justicia» —un precedente que refuerza la postura del gobierno, aunque no equivale todavía a una inhabilitación constitucional permanente.
Un caso que se ha vuelto el eje de una reforma nacional
Lo que comenzó como un intercambio de acusaciones entre Sheinbaum y un exgobernador panista que reside en Estados Unidos se ha transformado, en cuestión de días, en el catalizador de una reforma constitucional con implicaciones para todo el sistema político mexicano: cualquier futuro aspirante a la presidencia o a una gubernatura, sin importar su filiación partidista, quedaría sujeto a esta misma restricción sobre doble nacionalidad si el Congreso aprueba la iniciativa.
Cabeza de Vaca, por su parte, ha mantenido su postura de que la Constitución sí le permite aspirar a la presidencia y que las acusaciones en su contra responden a una persecución política, negando en todo momento ser un prófugo de la justicia.
Lo que sigue
Con la iniciativa ya formalmente presentada, la atención se traslada ahora al Congreso, donde deberá discutirse y votarse. De aprobarse antes de que se formalicen los registros de candidaturas para 2030, la reforma dejaría sin sustento legal cualquier intento de Cabeza de Vaca —o de cualquier otro político mexicano con doble nacionalidad— de competir por la presidencia o una gubernatura mientras mantenga esa condición.