Washington / Nuuk .- Meses de amenazas de “tomar” Groenlandia terminaron, por ahora, en un acuerdo. Trump no se queda con la isla, pero sí con lo que realmente buscaba: control militar y de seguridad permanente sobre ella.
Esto fue lo que se acordó.
Lo que gana Estados Unidos
El acuerdo, anunciado el 18 de septiembre, otorga a Washington “control permanente sobre seguridad, y todas las demás necesidades, en Groenlandia”, en palabras del propio Trump. Estados Unidos ampliará de inmediato su presencia militar en la isla, sumando infraestructura a la ya existente Base Espacial Pituffik, operativa desde el Tratado de Defensa de 1951.
El secretario de Estado, Marco Rubio, lo celebró como un “huge win” para la seguridad nacional estadounidense.
Lo que NO pasó
No hubo anexión. Dinamarca y Groenlandia conservan su soberanía y su territorio; la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que el pacto “reconoce la soberanía y la integridad territorial” de ambos, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, señaló que el acuerdo “reconoce los intereses de Groenlandia”. Trump abandonó, al menos en el papel, la exigencia que sostuvo durante meses de adquirir la isla por la fuerza o la compra.
La letra chica que sí importa
El acuerdo veda cualquier base militar no perteneciente a la OTAN en territorio groenlandés y limita las inversiones de potencias rivales, en particular China y Rusia, que quedan formalmente bloqueadas de instalar bases militares en la isla. Es, en el fondo, un pacto pensado para el Ártico como próximo terreno de disputa geopolítica, más que sobre Groenlandia en sí misma.
Claves del acuerdo
• Anuncio: 18-19 de septiembre de 2026, por Trump, Frederiksen (Dinamarca) y Nielsen (Groenlandia).
• EE.UU. gana: control permanente de seguridad y ampliación militar inmediata, incluida la base Pituffik.
• Groenlandia y Dinamarca conservan: soberanía e integridad territorial; no hay anexión.
• Se prohíben bases no-OTAN en Groenlandia; China y Rusia quedan excluidas.
• Firma formal de los tres gobiernos: prevista la próxima semana, en la Asamblea General de la ONU.
• Pendiente: aprobación parlamentaria en Dinamarca y Groenlandia antes de que entre en vigor.